"ya es evidente que los porcentajes cada vez más altos logrados por los populistas de derecha no son un mero accidente. En campañas electorales extremadamente polarizadas, quedó claro lo que estaba en juego y lo que representa AfD. A diferencia de otras derechas europeas, AfD no apuesta por la moderación: todo lo contrario. La Oficina Federal para la Protección de la Constitución clasificó a la filial de AfD de Sajonia-Anhalt como «extremista de derecha confirmada», entre otras razones, por su «desvalorización de grupos de personas en función de su identidad étnica o religiosa» y por su «ideología racista». Lo mismo vale para otras cuatro filiales regionales de AfD en el este de Alemania. En el nivel nacional y en Berlín, AfD es considerada un «caso sospechoso». Es cierto que en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental el partido colocó como cabeza de lista a figuras más bien moderadas y que, en Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund se muestra con un rostro amable y desenfadado. Pero ni él ni su partido se esfuerzan por ocultar sus posiciones etnonacionalistas, racistas y en parte contrarias a la Constitución."