"Aquí es útil el desplazamiento que propone Evgeny Morozov, que sostiene que la izquierda no puede limitarse a regular la tecnología existente —a exigir transparencia algorítmica, límites legales y control de los sesgos—, porque eso deja intactas las preguntas de fondo. Es decir, quién es dueño de la infraestructura, para qué se la diseña y qué necesidades reconoce como legítimas. La disputa no es por un mejor control de estas herramientas, sino por el sentido mismo de lo que se construye. Frente a lo que él define como “solucionismo tecnológico”, que traduce todo problema social en un problema técnico con dueño privado, se trata de recuperar la pregunta por los fines, que el solucionismo da por saldada, como si el rumbo del desarrollo técnico fuera un dato y no una disputa."