"No sale solo el Chocó de una tragedia que destruyó viviendas y proyectos de vida. No salen solas las regiones de las brechas que Colombia lleva décadas aplazando. No puede el sector privado reemplazar al Estado ni el Estado reconstruir un país sin empresarios, universidades y territorios. Y tampoco puede un Gobierno construir Colombia conversando únicamente consigo mismo. Gobernar es entender que el otro hace falta. Que incluso aquel que contradice, incomoda o pregunta puede tener una parte de la respuesta.
Por eso, la ausencia del Gobierno importa. No como reproche protocolario ni como argumento partidista. Importa porque había una oportunidad extraordinaria: más de 600 personas reunidas y dispuestas a escuchar y preguntar en un momento en que Colombia necesita reconstruir algo todavía más difícil que carreteras, escuelas o viviendas: la confianza. Y la confianza no se decreta. Necesita presencia. Necesita interlocutores. Necesita una silla ocupada al otro lado de la pregunta."
"Con matices, hay una continuidad histórica entre las ideas políticas y económicas del presidente electo y las que instalaron mediante golpes de Estado las dictaduras cívico-militares del Cono Sur. Una relación semejante a la que mantuvo Israel en la segunda mitad del siglo XX con personajes siniestros como Videla, Pinochet y otros dictadores de la región. El estado que hoy gobierna Netanyahu fue proveedor de armas e inteligencia en el marco del Plan Cóndor que se extendió por América Latina bajo la tutela de Estados Unidos.
Centroamérica padeció la presencia del sionismo en Guatemala. Las revelaciones históricas sobre el genocidio cometido en ese país contra los mayas y pueblos originarios en general, involucran a Israel en el suministro de armas, asesores militares y tácticas de contrainsurgencia. Eran tiempos del dictador Efraín Ríos Montt en la nación centroamericana y del general Ariel Sharon como ministro de Defensa de Israel."