Una cuarta parte de la historia del Ecuador ha estado signada por la extracción petrolera. Indagar acerca de las múltiples formas en que esa dependencia económica se manifiesta en la vida y en el arte del país desde 1972, es la apuesta de Estado Fósil, propuesta ganadora de los Nuevos Premios Mariano Aguilera 2023 en la categoría Publicación y Edición. La obra, que contó con el apoyo económico de Friedrich-Ebert-Stiftung (FES-ILDIS) Ecuador, la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y Land is Life, tuvo su lanzamiento oficial en el Centro de Arte Contemporáneo Quito (CAC), el pasado 28 de junio.
El pasado 10 de enero de 2023, mediante Decreto Ejecutivo Nº 645, el presidente Guillermo Lasso redujo el Impuestos a los Consumos Especiales (ICE) del tabaco, alcohol, bebidas industriales azucaradas y fundas plásticas. El decreto también reduce el ICE a las armas de fuego (del 300 al 30%).
En los comicios anticipados del 20 de agosto de 2023, parece que las izquierdas ecuatorianas se han quedado sin un candidato que las exprese y les provea de una identidad ética y política, pues, una vez más, se han camuflado entre presidenciables y vicepresidenciables a los que se podría denominar “prestados”.
José Saramago escribió la novela “Ensayo sobre la lucidez” que trata sobre el triunfo total y reiterado del voto en blanco en una ciudad capital. Narra el comportamiento de los gobernantes y funcionarios ante el inédito suceso. La ficción del novelista portugués y el triunfo de la anulación del voto en las elecciones seccionales 2023 en Calacalí, nos mueven en la búsqueda de los sentidos del armazón social y político vigente. El artículo hace un paralelismo entre los entretelones de la novela y los aprendizajes del caso de Calacalí, que levantó de categoría al voto nulo.
El 19 de mayo de 2022, día que allanaron 10 domicilios en 3 provincias del país y detuvieron a 6 militantes guevarista y 2 dirigentes indígenas, advertimos que se venía una política agresiva de criminalización de la lucha social.
En 2022, al menos 22 personas del pueblo awá fueron asesinadas, según datos de la Comisión de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas de Colombia. De acuerdo con el informe de derechos humanos de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) fueron la tercera etnia que más sufrió la violencia el año pasado.
Armar a la población civil es fácil, puede hacerse acudiendo a una segunda enmienda (a la que tanto hacen referencia los grupos de ultraderecha en Latinoamérica) o emitiendo un decreto irresponsable. Lo difícil, casi imposible, es desarmar a la población civil armada. Que lo digan los mismos estadounidenses, o decenas de países en todo el mundo que han intentado el desarme, después de experimentar la tragedia de la guerra civil y otras formas de violencia extrema.
El presidente Guillermo Lasso anunció la modificación del decreto sobre la tenencia y porte de armas, liberalizándolo para que la población civil haga uso de estas. Dicha acción es la respuesta que el gobierno nacional ofrece a la ciudadanía como política de seguridad. Una medida que, en ningún momento, parece haber considerado una amplia gama de estudios que muestran cómo esta política tiene como resultado el aumento de la violencia, femicidios, homicidios, delitos y la pérdida de la productividad.
Hoy, los pueblos ancestrales y los pueblos afrodescendientes, montubios y mestizos, herederos de un legado de resistencia, son los principales defensores del agua frente al abuso del poder que privilegia la minería o los grandes proyectos agrícolas, ganaderos e industriales, antes que la defensa de la vida, la soberanía alimentaria, la integridad y armonía de la Madre Tierra.
No cabe duda alguna de que el saber popular, el saber comunitario, del que muchas veces se apropiaron y siguen apropiándose instituciones oficiales nacionales e internacionales, incluso el gran complejo industrial y empresarial transnacional; ese saber popular, es la base del desarrollo y sostenibilidad de nuestras sociedades, en todo el mundo; es el que nos ha permitido seguir adelante a pesar de todas las adversidades. El caso de los conocimientos ligados al cuidado de la salud y la vida, incluidos los de la medicina y disciplinas afines, no es la excepción, podríamos recoger numerosos ejemplos de ello.
Mientras periodistas como Anderson Boscán y su equipo de La Posta han tenido el coraje de mostrar informes archivados elaborados por una Unidad de Antinarcóticos de la Policía, otros periodistas y algunos de sus entrevistados hacen lo posible por minimizar los vínculos políticos que afectarían directamente al presidente Guillermo Lasso con esta estructura criminal vinculada, ya no solo al reparto de cargos públicos, sino también al narcotráfico dirigido por la mafia albanesa.
El gobierno de Lasso ha vivido en permanente crisis. Acusado de fraude, pero apoyado por las máximas instituciones electorales. Acusado de privatización petrolera, pero apoyado circunstancialmente por la Asamblea. Reclamado por la población por encarecer los combustibles y rifar los recursos naturales, por los casos de corrupción, que han ido estallando uno tras otro (Panamá Papers, Aduanas, Petroecuador, el Gran Padrino, el Gran Hermano), pero defendido por la sociedad conservadora institucionalizada.
Los resultados electorales del pasado 5 de febrero muestran un escenario bastante particular. Es la primera vez, al menos desde el retorno a la democracia, que los partidos de la vieja partidocracia, sobre todo de la derecha, quedan ubicados en las últimas posiciones; y por otra parte, el gobierno de turno pierde drásticamente tanto en autoridades electas como en la consulta popular. Los grandes triunfadores serían la Revolución Ciudadana y el Movimiento Pachakutik.
El proceso electoral para los gobiernos seccionales y la consulta popular sobre 8 preguntas, realizados el pasado domingo 5 de febrero (2023), han sido un contundente golpe histórico en contra del bloque de poder empresarial-neoliberal y oligárquico, constituido en Ecuador durante el gobierno de Lenín Moreno (2017-2021) y consolidado con el ascenso presidencial de Guillermo Lasso (2021).
El fenómeno correísta es más complejo y parece que aún tiene larga vida, sin duda posee asidero popular. Difícil descifrarlo en su totalidad. Lo que sí es cierto, es que siempre buscó convertirse en un polo del bipartidismo burgués , aprovechando el desgaste que habían enfrentado, primero el partido liberal (hoy totalmente desaparecido) o la Izquierda Democrática que aún trata de sobrevivir.