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martes, marzo 10, 2026

EL PACHACUTIK ANUNCIADO HACE 500 AÑOS SE ESTÁ CUMPLIENDO – atawallpa oviedo freire

10 de marzo 2026

Cómo se está dando y cómo podría desarrollarse el proceso venidero

Resumen inicial

Hace quinientos años, los sabios de diversos pueblos de Abya Yala anunciaron que llegaría un tiempo de invasión y destrucción que provocaría el eclipse de sus pueblos y de sus conocimientos. No se trataba simplemente de una advertencia política o militar, sino de una lectura profunda del tiempo histórico.

Algunos cronistas coloniales recogieron testimonios de estas intuiciones. Entre ellos se encuentra el franciscano Jerónimo de Mendieta, quien en su obra Historia Eclesiástica Indiana relata que ciertos indígenas afirmaban que sus antepasados habían advertido la llegada de hombres extranjeros que transformarían radicalmente el orden del mundo.

Pero esos mismos sabios también señalaban algo más: ese tiempo no sería permanente. Después de un largo ciclo de oscurantismo, sus pueblos volverían a levantarse y sus conocimientos volverían a florecer. En muchas tradiciones del continente estas narraciones han sido conocidas como mitos de retorno.

Hoy, quinientos años después de la conquista, diversos procesos históricos indican que ese cambio comienza a manifestarse. El resurgimiento de saberes ancestrales, la crisis del modelo civilizatorio occidental y la emergencia de una crisis ecológica planetaria sugieren que el tiempo histórico está entrando en un momento de inflexión.

Este artículo intenta reflexionar sobre esa posibilidad: comprender cómo se está dando ese proceso y cómo podría desarrollarse el giro histórico que los sabios anunciaron hace cinco siglos.

El anuncio de los sabios

Los sabios de Abya Yala no se equivocaron cuando anunciaron que vendría un tiempo de invasión y destrucción.

Diversos cronistas coloniales recogieron testimonios que muestran cómo, en distintos pueblos del continente, los ancianos afirmaban que la llegada de los europeos ya había sido anunciada por sus sabios. Estos relatos aparecen en diferentes regiones de Abya Yala, desde Mesoamérica hasta los Andes. En muchos de estos relatos se afirmaba que aquel acontecimiento marcaría el inicio de un largo periodo de desequilibrio.

La invasión no sería solamente militar o política. Sería, sobre todo, una transformación ontológica del mundo. La tierra dejaría de ser madre para convertirse en propiedad. La comunidad sería desplazada por la competencia. La vida dejaría de ser relación para convertirse en recurso. El conocimiento sagrado sería reemplazado por una racionalidad orientada al dominio.

Pero esos mismos sabios afirmaban también algo más: ese tiempo no sería eterno. Después de un largo periodo de eclipse, llegaría un tiempo de retorno.

El Pachakutik como lectura del tiempo

En la tradición andina existe un concepto fundamental para comprender estos procesos: Pachakutik. El término suele traducirse como “revolución” o “gran transformación”, pero su significado es más profundo.

Pacha significa simultáneamente tiempo, espacio y mundo.
Kutik significa giro, retorno o inversión.

Pachakutik puede entenderse entonces como el momento en que el tiempo se voltea, cuando el orden del mundo se invierte y una etapa histórica da paso a otra. No se trata de un simple cambio político. Es una mutación ontológica estructural.

Desde esta perspectiva, los sabios de Abya Yala no solo anunciaban la llegada de invasores. Estaban señalando que comenzaba un ciclo histórico distinto. Un ciclo que ahora está llegando a su límite.

El ciclo de los últimos quinientos años

Si observamos la historia global desde una perspectiva de larga duración, el periodo que comenzó con la invasión de Abya Yala coincide con el surgimiento y expansión de la modernidad occidental. La invasión permitió el ascenso de Europa gracias a los metales extraídos del continente, las nuevas rutas comerciales y la explotación de vastos territorios.

A partir de ese momento se consolidó un sistema basado en tres pilares fundamentales:

  • expansión permanente
  • acumulación de riqueza
  • dominio tecnológico sobre la naturaleza

Durante los siglos siguientes ese poder europeo se expandió hasta dominar gran parte del planeta. Después de la Segunda Guerra Mundial, el centro de ese poder se trasladó a Estados Unidos, que se convirtió en el principal organizador del orden mundial.

Durante cinco siglos este modelo no solo dominó geopolíticamente el planeta. También impuso su visión del mundo como si fuera universal. Las otras culturas fueron consideradas atrasadas o primitivas. Lo que en realidad ocurrió fue algo más profundo: una civilización se proclamó medida de todas las culturas.

Sin embargo, en este proceso ocurrió una paradoja o un desquite histórico profundo. El poder que surgió de la conquista de Abya Yala terminó regresando al propio continente americano.

Europa ascendió gracias a América, pero finalmente el centro del poder mundial volvió al continente en la forma de Estados Unidos. Es decir, el poder volvió a América, pero América no volvió a sí misma. Occidente no abandonó Abya Yala. Se instaló en ella.

La crisis del mundo moderno

Durante mucho tiempo este modelo se presentó como el destino inevitable de la humanidad. Sin embargo, en las últimas décadas aparecen señales de que ese ciclo histórico está llegando a su límite.

Crisis económicas recurrentes, guerras persistentes, tensiones geopolíticas y una creciente pérdida de legitimidad de muchas instituciones internacionales indican que el orden construido durante los últimos cinco siglos atraviesa un proceso de agotamiento.

Pero la crisis más profunda no es solo política o económica. Es ecológica. El sistema económico global se construyó sobre la idea de que la naturaleza era un recurso infinito al servicio del crecimiento humano. Hoy el deterioro acelerado de los ecosistemas, el calentamiento global y los fenómenos climáticos extremos muestran que ese supuesto era falso. La humanidad comienza a descubrir algo que muchas culturas de Abya Yala nunca olvidaron: no se puede vivir indefinidamente contra la tierra que sostiene la vida.

La crisis ambiental amenaza las bases del sistema económico mundial. Por ello es posible que la crisis ecológica desencadene también una crisis económica global, obligando a la humanidad a replantear profundamente su forma de organizar la vida colectiva.

Las sociedades rara vez cambian voluntariamente su rumbo. Generalmente cambian cuando la realidad les impone límites.

La posible transformación de Estados Unidos

Este proceso podría tener consecuencias profundas en el país que durante las últimas décadas ha representado el centro del sistema occidental: Estados Unidos.

La cultura dominante en ese país se ha caracterizado por el consumo masivo, el individualismo extremo y una visión materialista del progreso. Además, Estados Unidos es hoy una sociedad profundamente religiosa. Pero es importante distinguir entre religión y espiritualidad. La religión organizada muchas veces se expresa en forma de dogma, fundamentalismo o fanatismo. La espiritualidad, en cambio, se refiere a una comprensión más profunda de la vida y de la relación entre humanidad, naturaleza y cosmos.

Si la crisis ecológica y económica global se intensifica, la sociedad estadounidense podría verse obligada a replantear su forma de vida. En ese escenario podría caer el Estados Unidos occidental, es decir, el modelo basado en la hegemonía global, el consumo ilimitado y la dominación tecnológica de la naturaleza.

Pero de ese mismo territorio podría emerger otro Estados Unidos. Un país profundamente transformado por la diversidad cultural del continente americano y por la creciente presencia de pueblos latinoamericanos, comunidades indígenas y otras culturas.

El desquite de Abya Yala

Si esas transformaciones continúan, Estados Unidos podría dejar de ser principalmente una potencia militar y económica para convertirse gradualmente en una potencia cultural, científica y espiritual. No espiritual en el sentido religioso, sino en el sentido de una sociedad que vuelve a buscar el equilibrio con la tierra, como lo fue por millones de años.

En ese escenario, el continente americano podría convertirse en uno de los lugares donde emerja una nueva culturaleza: una confluencia entre cultura y naturaleza. Una simbiosis en la que la ciencia moderna, la tecnología y los conocimientos ancestrales vuelvan a encontrarse.

Desde la perspectiva andina, un proceso así podría interpretarse como la manifestación de un Pachakutik. El giro del tiempo en el que el orden construido durante cinco siglos comienza a resquebrajarse mientras otro horizonte empieza lentamente a abrirse.

El retorno de la sabiduría del equilibrio

Si el Pachakutik que anunciaron los sabios de Abya Yala está comenzando a manifestarse, su significado no debe interpretarse de manera superficial. No se trata simplemente del retorno político de antiguos pueblos ni de la restauración literal de modelos pasados. Se trata del retorno de una forma distinta de comprender la vida.

Durante los últimos cinco siglos la civilización dominante se organizó sobre una premisa fundamental: la separación entre el ser humano y la naturaleza. Las culturas de Abya Yala comprendían la vida desde otra perspectiva. El ser humano no era dueño de la tierra, sino parte de un tejido mayor de relaciones entre comunidad, naturaleza y cosmos.

Ese conocimiento sobrevivió durante siglos. Hoy comienza a reaparecer como una sabiduría necesaria para enfrentar la crisis civilizatoria del presente. El retorno anunciado por los sabios no sería entonces el triunfo de una cultura sobre otra. Sería el retorno de un principio ontológico olvidado: el equilibrio.

El renacer anunciado

Los sabios de Abya Yala anunciaron hace quinientos años el eclipse de sus culturas. La historia demostró que no se equivocaron. Si fueron capaces de leer el tiempo con esa profundidad, tal vez también supieron intuir que ese eclipse no sería permanente.

Lo que estamos comenzando a ver ahora son las primeras señales del renacer de Abya Yala. No como simple retorno al pasado, sino como la aparición de una nueva etapa de culturaleza basada en el equilibrio entre comunidad, naturaleza y cosmos.

Si ese proceso continúa, el siglo 21 podría convertirse en el tiempo histórico en que empiece a cumplirse el anuncio de los antiguos sabios. El tiempo en que el largo ciclo iniciado hace quinientos años llegue finalmente a su límite. Y el Pachakutik, el gran giro del tiempo, se está manifestando.

 

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