29 de julio 2025
Por Atawallpa Oviedo Freire
Introducción
La caída de la Nación Inca, conocida como el Tawantinsuyu, fue un evento trascendental que marcó un antes y un después en la historia de América del Sur y del mundo, pues de no ganar a los Inkas los monárquicos, no hubieran tenido los recursos para posesionarse de todo el continente. Si bien la superioridad militar de los invasores españoles fue un factor relevante, la desintegración del Tawantinsuyu fue resultado de una compleja trama de intrigas y manipulaciones que aprovecharon las fragilidades internas, exacerbando las tensiones existentes para facilitar la invasión y el sometimiento.
La Sucesión y la Intervención Española
Una vez muerto Wayna Kapak, el Sapa Inka o Jefe Máximo del Tawantinsuyu. Como consecuencia, se debía decidir quién sería el próximo Inka Supremo, por lo que comenzaron los cabildeos por las diferentes panakas o familias ampliadas de los diferentes hijos de Wayna Kapak. Algo natural y normal que se dio anteriormente entre los diferentes Sapa Inkas, pues los Inkas tenían diferentes hijos en varias mujeres.
En esta situación, aparecen los españoles y se dan cuenta de las diferencias que había entre los Inkas, y ven como un acontecimiento ideal para intervenir y lograr sus propósitos coloniales. Aplican la táctica que aprendieron de los romanos de “divide y vencerás”, para ello sueltan la idea a través de felipillos de que Atawallpa quiere asesinar a Huascar, de que estaba preparando una emboscada traicionera para matar a su hermano. Es decir, inventan una supuesta disputa y enemistad entre hermanos, con el propósito de caldear los ánimos y de que realmente se enfrenten entre las panakas de cada uno.
La Guerra Civil y la Invasión
También sueltan los españoles la peregrina idea de que Huáscar había sido heredado por su padre para sucederle, siguiendo la idea monárquica de sucesión que se daba en Europa. Algo que jamás sucedió entre los Inkas, pues quien sucedía en la jefatura máxima era elegido por todos los Inkas, es decir, por todas los miembros de las panakas inkas.
La guerra civil resultante, lejos de ser una simple disputa sucesoria, se convirtió en un conflicto que debilitó considerablemente las fuerzas militares y la estructura política del Tawantinsuyu. Las panakas, enfrentadas entre sí, se vieron incapaces de responder de forma eficaz a la amenaza externa que representaban los españoles, quienes con ello lograron sus objetivos. Esta fragmentación interna facilitó la invasión, permitiendo a los españoles avanzar con menor resistencia de la que hubieran encontrado ante una nación unida.
La Captura y el Juicio de Atahualpa
Atahualpa fue capturado en noviembre de 1532 por las fuerzas de Francisco Pizarro, quien había llegado al Tawantinsuyu con el objetivo de someter a la Nación Inca. Tras un juicio sumario, Atahualpa fue condenado a muerte, a pesar de haber cumplido con su parte del trato y entregado el tesoro prometido.
La Ejecución
El Inca quiteño Atahualpa fue ejecutado el 26 de julio de 1533 en Cajamarca, a pesar de haber aceptado entregar un cuarto lleno de oro y plata a los españoles a cambio de su libertad. Atahualpa en un juicio trivial fue condenado a muerte, acusado de ordenar la muerte de algunos españoles y de rebelarse contra la autoridad española y la potestad de dios a través de la iglesia católica. La ejecución se llevó a cabo mediante garrote vil, un método de estrangulamiento. Tras su muerte, su cuerpo fue enterrado en la iglesia colonial de Cajamarca, aunque otros dicen que regresó al Chinchaysuyu (Quito) su lugar de origen.
Consecuencias
La ejecución de Atahualpa marcó el fin del sistema inca y el inicio de la colonización española. Este evento histórico tuvo un impacto significativo en la historia de la región y cambió el curso de la cultura y la comunidad andina. La invasión española trajo consigo la imposición de una nueva religión, lengua y cultura, lo que tuvo un profundo impacto en la identidad y la forma de vida de los pueblos andinos.
El Retorno de Atahualpa
Tras su muerte, surgió la creencia en el retorno de Atahualpa, o el retorno del Inkarri. Se considera que, en la actualidad, se está dando su retorno en el sentido de un renacer y un despertar de la espiritualidad andina milenaria. Aunque la mayoría de los pobladores andinos son cristianos, paulatinamente florece nuevamente la espiritualidad andina, lo que representa el regreso de Atahualpa y de todo lo que él representa, es decir, el renacer de la cultura andina precolombina.
La Narrativa Histórica
La narrativa histórica posterior, escrita mayoritariamente desde la perspectiva española, tiende a minimizar o ignorar el papel crucial de la manipulación en la invasión. Se presenta a los españoles como fuerzas liberadoras que pusieron fin a un régimen tiránico, ocultando su activa participación en la desestabilización y destrucción del Tawantinsuyu (Duviols, 1971). Esta visión sesgada ha perdurado durante siglos, perpetuando una imagen distorsionada de la invasión y sus consecuencias.
La Caída del Tawantinsuyu
La caída del Tawantinsuyu fue, por tanto, el resultado de una combinación de factores. La superioridad tecnológica y militar de los españoles jugó un papel importante, pero la fragmentación interna de los incas, exacerbada por la manipulación y las intrigas españolas, fue un factor determinante en su derrota. Comprender la verdadera naturaleza de la invasión implica reconocer la complejidad de los eventos y la importancia de las acciones de los conquistadores en la desestabilización del poder inca.
La Historia Reescrita
La victoria española ha sido escrita a conveniencia de los invasores y sus descendientes en estos casi 500 años, quienes han sido presentados como salvadores de los supuestos dictadores incas y auto convertidos en portadores de paz y felicidad después de las guerras dadas, las mismas que fueron incitadas por los mismos españoles monárquicos. Sin embargo, esta narrativa ha sido reescrita a lo largo de los siglos para mantener la división entre distintos bandos en todo el territorio andino, lo que llevó a guerras entre Ecuador y Perú, entre Perú y Bolivia, entre Perú y Chile, etc.
Conclusión
La caída del Tawantinsuyu es un tema complejo y multifacético que requiere una comprensión profunda de la historia y la cultura andina. La táctica del “divide y vencerás” aplicada por los españoles es un ejemplo claro de cómo la división y la manipulación pueden ser utilizadas para lograr objetivos políticos y coloniales. Es importante que los pueblos andinos y los historiadores sigan cuestionando la narrativa oficial y busquen una comprensión más completa y precisa de este crucial período de la historia, pues ello será un puntal para que se haga efectivo el Pachakutik o el vuelco de todo lo colonial y la restauración del Tawantinsuyu.
Si a los españoles cristianos les tomó 800 años expulsar el pensamiento musulmán de la península ibérica, a los andinos les debe tomar mucho menos, algo que ya ha empezado y se está dando actualmente con la descolonización en curso.
Referencias Bibliográficas
Duviols, P. (1971). La destrucción del Imperio Inca. Lima: Instituto de Estudios Peruanos.
Hemming, J. (1970). The conquest of the Incas. Nueva York: Harcourt Brace Jovanovich.
Prescott, W. H. (1847). History of the Conquest of Peru. Nueva York: Harper & Brothers.
Rowe, J. H. (1946). Inca culture at the time of the Spanish conquest. En Handbook of South American Indians, vol. 2 (pp. 183-330). Washington D.C.: Smithsonian Institution


