Escuché por la radio a un personero de la Cámara de Agricultura de la II Zona hablar en tono de alarma sobre el difícil abastecimiento de productos agrícolas en Guayaquil. Reconoció que los agricultores serranos son los mayores proveedores de alimentos a las ciudades costeñas, pero que el comercio  iba a ser cada vez más limitado debido a la reducida extensión de los cultivos indígenas, que no pasan de unas pocas hectáreas.