22 abril 2026
Se estaba demorando mucho nuestro amado gobernante. Ni que a nosotros nos gustara vivir con luz las 24 horas del día. Esos excesos son para los europeos. A estos cholos, con que nos regalen luz la mitad del día, suficiente. El presi sabe de ahorro, sabe de economía, sabe del poder magnético de las velas. No vayan a pensar que nos cortan la luz porque son ineptos. No. Están pensando en nuestra salud emocional. Es sabido que la luz eléctrica afecta la visión a largo plazo. Las pantallas nos privan de comunicarnos face a face con la familia. Eso de tener Wi-fi todo el día lo único que causa es adicción a las redes.
No tener luz, digamos en Guayaquil, hace que las ventas se disparen en los shoppings. Reactivación económica. Si su casa es un horno, el gobierno le hace una invitación a que active su creatividad, fabricando, no sé, ventiladores de cartón manuales.
Están pensando en nosotros. Hay que reconocer que son de una sensibilidad envidiable.
Ellos han inventado una nueva semántica lumínica con el fin de que la gente evolucione en su forma de pensar. Claro. En lugar de usar ese término arcaico y de mal gusto denominado: Cortes de luz o apagones, usan la moderna terminología llamada: mantenimientos eléctricos programados. ¡En la jeta a los iluminados! Son unos duros de la gramática. Lástima que los tontos, esos que se dan de intelectuales, no entiendan. El gobierno quiere que subamos el nivel, que nos elevemos buscando el nirvana a pilas. Nuestro presi debe ser candidato al premio Nobel de Física o de Química. O inventarle el Premio Nobel a la renovación lingüística o a la cinética de las velas.
Así que ya saben. No son cortes de luz ni apagones. No. Son -repitan conmigo- mantenimientos eléctricos programados. Aquí les orientamos para usar un nuevo vocabulario técnico, apto para estos tiempos, y para que no queden como brutos ni como bobos des-energetizados:
Antes: la gasolina y el diésel subieron de precio.
Hoy: los combustibles sufrieron una reconversión monetaria con tendencia a mirar a una flecha en ascenso programado.
Antes: No hay medicinas ni citas ni médicos ni camas.
Hoy: Los hospitales públicos han cubierto con gasa la pena sanitaria que obnubila la evidencia consuetudinaria del paracetamol.
Antes: Están comprando periodistas y medios de comunicación.
Hoy: Existe una sobre oferta de voces altisonantes que requieren equidad publicitaria gubernamental.
Antes: Se reportan 53 desapariciones forzadas en el Ecuador.
Hoy. La gente se autoelimina y se autodesaparece en medio de una corriente de autosatisfacción interna sin precedentes.
Antes: Quieren hacer fraude electoral adelantando elecciones.
Hoy. El gobierno previene los excesos de granizo y de inundaciones que puedan socavar los votos, esencia de la democracia, y que son y serán electos en medio de la prudencia sufragista programada.
Ya ven. Así que ser amigos de las velas y de las pilas, no es por falta de planificación ni de voluntad. Es por garantizar nuevas formas de energía que nos junten como familia y como sociedad.
¡Qué calor!


