13 de mayo 2026
“Una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás”
La frase de Trump de que una civilización puede ser destruida en una noche no es una exageración ni una provocación, es una sinceridad brutal. Dice lo que Occidente normalmente oculta: que su forma de existir se sostiene en la posibilidad permanente de eliminar otros mundos. No es un exceso: ha sido su accionar histórico.
Occidente es una desviación histórica del habitar humano: su origen no está en la relación, sino en la separación. Y desde ahí construyó todo: separar para conocer, separar para dominar, separar para disponer. Separó a la Madre Tierra y la llamó naturaleza; separó la espiritualidad y la encerró en la religión; separó la vida y la convirtió en economía. Y luego declaró que eso era civilización, progreso, y luego desarrollo.
Desde ese momento, todo lo que existe dejó de ser sujeto para convertirse en objeto. Y lo que es objeto no tiene dignidad, tiene precio. Y lo que tiene precio puede ser explotado o destruido. Ahí nace Occidente: desde Mesopotamia, donde comienza la administración de la vida, pasando por Roma, que reorganiza el mundo desde la imposición; por el cristianismo imperial, que destruye las espiritualidades europeas originarias; hasta la invasión de Abya Yala (América), donde se intenta borrar mundos enteros. La lógica no cambia: solo hay una forma válida de existencia, la mía.
Por eso lo que ocurrió en Abya Yala no fue solo colonización, fue ontocidio: se rompió la relación con la vida, se desordenó el tejido del mundo, se fragmentó el estar. Y ese proceso no terminó hace 500 años, ni con la supuesta independencia de España, continúa hoy: con otros nombres, con otras formas, con otros instrumentos.
La modernidad no corrigió esa violencia, la perfeccionó. Y no solo eso, se sigue creyendo la única y la más racional en toda la historia humana, cuando está demostrando que es la más irracional y salvaje: hoy ya no hace falta quemar códices, se queman memorias con algoritmos; ya no hace falta imponer la cruz, se impone el modelo, el dato, el sistema; ya no hace falta ocupar territorios, se ocupa la mente, la percepción, el sentido. Y para esto se quiere utilizar la Inteligencia Artificial; la poderosa empresa Palantir lo ha dicho: el modelo para todo el mundo es Estados Unidos.
Y en ese contexto, la frase de destruir una civilización en una noche no es nueva en el fondo, es coherente con todo su proceso o existencia. Es la culminación de un proceso en el que la vida fue convertida en algo disponible: antes se destruía lentamente, hoy se puede hacer instantáneamente. Es lo único que ha cambiado: el ejemplo más visible es Gaza.
Pero el problema no es la velocidad, es la ontología: la civilización que necesita destruir pueblos enteros para existir no está en desarrollo, está en descomposición. Porque ha perdido el vínculo con la vida, se ha colocado fuera del tejido, como si fuera su dueña. Y desde ahí, todo le parece legítimo: explotar, dominar, eliminar.
Por eso hoy el peligro no es solo para otros pueblos, es para toda la humanidad, incluso para sí misma como especie sobreviviente. Porque la civilización que convierte la vida en objeto termina convirtiéndose a sí misma en objeto. Y ahí aparece el otro mundo.
El mundo abyayalense no es alternativa dentro de este sistema, es otra cosa: no separa, relaciona; no domina, equilibra; no explota, cría; no administra la vida, la cuida. No necesita destruir para existir, por eso Occidente no lo puede entender, porque no es una diferencia cultural solamente es una diferencia ontológica.
Y por eso la frase de Trump es tan importante: no porque diga algo nuevo, sino porque ya no lo oculta, ya no lo dice a su círculo íntimo, lo dice a todo el mundo. Porque revela que Occidente ha llegado a un punto en el que puede decir abiertamente lo que siempre ha hecho: destruir mundos. Y cuando la civilización ya no necesita ocultar su violencia, es porque ha llegado a su límite.
La pregunta ya no es si puede destruir una civilización en una noche. La pregunta es: ¿cuánto tiempo más puede sostenerse la civilización que solo sabe existir destruyendo la vida?


