"Y otro extremo llegó cuando el arbitro del partido garantizó a toda costa el paso de Argentina a cuartos de final, perjudicando a su rival, Egipto. Este último hecho tiene también un trasfondo político; el director técnico del equipo egipcio, Hossam Hassan, había mostrado su simpatía por el pueblo palestino y condenado el genocidio por parte de Israel. Mientras que al otro lado de la cancha estaba un buen amigo del sionismo: Lionel Messi. En la barra argentina flameó una bandera de Israel."