"Entre cruces blancas, flores de colores y alimentos preparados en casa, mientras en otros espacios unas manos pulsan las cuerdas de un arpa para arrancarle sonidos melancólicos en medio de las plegarias, las fotografías nos acercan a una relación con la muerte que vuelve a encontrarse con la vida a través del vínculo y el acto de compartir. Los familiares acuden a las tumbas para encontrarse con sus muertos, compartir los alimentos y acompañarlos como si nunca se hubieran ido."
Las comunidades en Cotopaxi celebran a sus muertos de la manera más fiel que pueden. Ha pasado ya mucho tiempo desde que el sincretismo entre el ser indígena y las religiones de occidente se juntaron, con esto las nuevas maneras de vivir la presencia de los muertos a través de la religión, a veces, se divide entre iglesias, pero con una misma idea de conservar lo indígena, y al parecer los alimentos resultan ser parte de la ofrenda más ancestral para los que ya no están en este mundo.