"Como respuesta a esta violencia demencial en creciente, Noboa acude a los estados de excepción, a cuyo amparo el ejército toma el control de las cárceles. Sin embargo, el problema carcelario no se solucionó. Las masacres continuaron. En noviembre de 2024 murieron 17 personas en la Penitenciaria del Litoral, en septiembre de 2025 murieron 17 personas en la cárcel de Esmeraldas y 16 en la Cárcel de Machala. Si a estas muertes se agregan las nunca investigadas muertes por ahorcamiento, que se sospecha que también tienen que ver con rendiciones de cuentas entre bandes del crimen organizado, el total de muertes es de 868 bajo control estatal entre los años 2020-2025. Como si estos sucesos no fueran suficientes para evidenciar la ineficacia del punitivismo carcelario, durante la administración del presidente Noboa y bajo control militar sucedió en las cárceles un problema humanitario y sanitario grave. Por un lado, se denunció que existe hambruna que afecta a aproximadamente 35.000 presos de 36 cárceles del país; por otro, más de 600 personas han muerto por tuberculosis."