Por Romano Paganini, Tomado de Mutantia.ch*

Mientras las estaciones de televisión mostraban dibujos animados, los pueblos y nacionalidades indígenas se movilizaban hacia la capital ecuatoriana. Algunos llegaron a pie, otros en camionetas o camiones. Sin embargo, en los días del Paro de 2019, la mayoría de los campesinos se quedó en sus comunidades, manteniendo las casas y bloqueando los accesos locales. Compartimos una crónica escrita desde la Sierra central donde sus habitantes vivieron 12 días entre el cuidado, la indignación y la preocupación por los compañeros en la capital.

En Quito, debido al distanciamiento social, se aceleró la implementación de nuevas ciclovías. Solo en los próximos meses se van a habilitar más de 60 kilómetros de carriles protegidos, exclusivamente para este fin. Y a pesar de que la capital ecuatoriana todavía está lejos de ser una ciudad de bicicletas, el hecho de que el transporte público va a volver muy de a poco evidencia las prioridades del municipio.

El cielo sobre Quito está despejado como pocas veces durante las últimas décadas. Es una consecuencia directa de la disminución de la circulación vehicular, dice Valeria Díaz. En la entrevista, la ingeniera química a cargo del levantamiento de datos sobre la calidad del aire en el Municipio de Quito, habla sobre las incidencias del Covid-19 en la contaminación y explica por qué los motores a diésel son los más perjudiciales para la salud humana.

Desde el pasado lunes 16 de marzo, el gobierno ecuatoriano impuso medidas obligatorias para restringir la libre movilidad de los ciudadanos. Pero hay familias que no se pueden quedar en casa, pues si no salen a la calle, no pueden sobrevivir. El COVID-19 es una crisis sanitaria sin precedentes, pero como toda crisis, afecta más a las personas que menos tienen: trabajadores informales, personas sin techo y migrantes.

Primera parte

En las elecciones de este 24 de marzo, en San Fernando, barrio residencial aledaño al tradicional Osorio, hizo falta las comidas en las afueras. No había tortillas, ni hornado, ni chochos. Cabe indicar que desde el lunes también en algunas esquinas de Quito y en las puertas de algunos colegios quizá hagan falta los cevichochos o quizá ya desde el lunes se repongan las vendedoras y vuelvan a sus esquinas a pesar del golpe que la naturaleza, como dice el alcalde quiteño, se ensañó con ellas, pues hacen parte de la gente de este antiguo y desconocido barrio de Quito devastado por el deslave del viernes 22 de marzo.

La construcción del primer subterráneo del Ecuador en el Distrito Metropolitano de Quito (DMQ) fue altamente cuestionada por la ciudadanía quiteña, inicialmente debido al elevado presupuesto destinado, a la posibilidad de poner en riesgo la declaratoria por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Quito Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Llamar “Ecovía” a un sistema de transporte que propulsa  a 150 personas a 70 km por hora en un bus articulado, con motor diésel, por un carril exclusivo, parece un poco una exageración, a menos que se trate de ironía. ¿Será que el alcalde Roque Sevilla pensó en aquella época, a fines de los años 90, que no veríamos la diferencia, que no sabríamos qué era ecológico? ¿O que los catalizadores transformarían mágicamente las emisiones en vaporcito?