Primera parte

En las elecciones de este 24 de marzo, en San Fernando, barrio residencial aledaño al tradicional Osorio, hizo falta las comidas en las afueras. No había tortillas, ni hornado, ni chochos. Cabe indicar que desde el lunes también en algunas esquinas de Quito y en las puertas de algunos colegios quizá hagan falta los cevichochos o quizá ya desde el lunes se repongan las vendedoras y vuelvan a sus esquinas a pesar del golpe que la naturaleza, como dice el alcalde quiteño, se ensañó con ellas, pues hacen parte de la gente de este antiguo y desconocido barrio de Quito devastado por el deslave del viernes 22 de marzo.

La construcción del primer subterráneo del Ecuador en el Distrito Metropolitano de Quito (DMQ) fue altamente cuestionada por la ciudadanía quiteña, inicialmente debido al elevado presupuesto destinado, a la posibilidad de poner en riesgo la declaratoria por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Quito Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Llamar “Ecovía” a un sistema de transporte que propulsa  a 150 personas a 70 km por hora en un bus articulado, con motor diésel, por un carril exclusivo, parece un poco una exageración, a menos que se trate de ironía. ¿Será que el alcalde Roque Sevilla pensó en aquella época, a fines de los años 90, que no veríamos la diferencia, que no sabríamos qué era ecológico? ¿O que los catalizadores transformarían mágicamente las emisiones en vaporcito?