Sarcástico nombre “Plan de prosperidad” que el gobierno ecuatoriano y los ministros empresarios custodios y beneficiarios de sus intereses en estratégicos ministerios: Pablo Campana, yerno de la señora Isabel Noboa (grupo Nobis) en Comercio Exterior; Richard Martínez, ex presidente de la Cámara de Industrias del Ecuador,  en Economía y Finanzas; Raúl Ledesma Ex ministro de Trabajo (hijo del presidente de la Asociación de exportadores de Banano del Ecuador); y Carlos Pérez ex gerente de la petrolera Halliburton para América Latina, en Energía y Recursos Naturales no Renovables; han puesto su visión privada-empresarial en la redacción de la Carta de Intención para que el Fondo Monetario Internacional (FMI) conceda un crédito de $4.200 millones, de un total de 10.200 millones de dólares.

Son tiempos complejos los que vive el Ecuador, en verdad. Tiempos en los cuales se marcha aceleradamente “al fondo” y a la “derecha” , y en donde el neoliberalismo ha vuelto en toda su magnitud. Y si bien abruman los casos de corrupción que día a día se develan y la arremetida neoliberal que nos golpea, una máxima merece la pena repetirse una y otra vez: “prohibido olvidar”.

Abundantes recursos naturales

Concentración de biodiversidad

Por el territorio continental de Ecuador atraviesa la Cordillera de los Andes que divide en tres regiones naturales Costa, Sierra y Oriente, donde se registra diversidad de pisos climáticos y como consecuencia de ello posee variedad de especies de flora, fauna y sistemas ecológicos. Además, forma parte del territorio nacional el Archipiélago de Galápagos que constituye la cuarta región.

Ecuador sigue padeciendo las secuelas de la “enfermedad holandesa” que se generó entre los años 2011 a 2014, cuando los precios del petróleo en los mercados internacionales superaron los USD 100 por barril. En este periodo, las exportaciones de petróleo y derivados sumaron USD 54.146 millones, hecho inédito en la historia económica del país.

Cuando el enemigo del pueblo vive en todos los bandos

Hemos estado acostumbrados, especialmente en América Latina y otras regiones de la periferia capitalista, a escuchar enérgicos discursos en contra del “imperialismo yanqui”. Y sin duda que ese imperialismo posee un historial muy poco agraciado, el cual va desde la injerencia en las políticas internas de los países hasta las intervenciones militares -directas o indirectas- dependiendo, casi siempre, de cuántos recursos -petroleros, energéticos, geoestratégicos, etc.- estén en juego. En todas esas injerencias, la sangre de muchos inocentes de la periferia ha sido derramada.

Ecuador en los últimos decenios registró crónicos déficits presupuestarios derivado del creciente servicio de la deuda pública, altos niveles de corrupción, evasión/elusión de impuestos, inadecuada gestión de las empresas públicas y deficiente administración de los recursos humanos. Se estima que el déficit fiscal en el año 2019 se sitúe sobre los $ 8.000 millones.

¿El “plan” económico de un país “borracho”?

Cual fiestero “borracho”, sin dinero y con caminar tambaleante, el país regresa al “hogar” neoliberal -así sea a rastras-, de la mano del gobierno de Lenín Moreno (impulsado por la inercia de las medidas de política económica adoptadas por el gobierno anterior). Si bien desde diversas corrientes (derechas, “izquierda” progresista, las otras izquierdas… y demás) se ha acusado al morenismo de no tener un verdadero plan económico, a estas alturas (y con casi medio período de gobierno sobrevivido) parece que el “plan” es la improvisación.

Lo que los economistas de pensamiento neoliberal y el “frente económico con visión empresarial” recomiendan como  la única vía para reactivar la economía ecuatoriana: deprimir salarios y precarización laboral. Sin embargo, estas recetas son consideradas por analistas internacionales como la causa de la desaceleración y de una nueva e inminente recesión de la economía global en el 2019.