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jueves, mayo 21, 2026

EL DÍA EN QUE SE ENTREGÓ LA POLÍTICA ECONÓMICA A LOS BANQUEROS, AL CAPITAL FINANCIERO Y A LOS GRUPOS ECONÓMICOS.

21 de mayo 2026 
Fue un 18 de mayo de 2017, antes de la posesión de Moreno, ya estaba hablado para que en nombre de la “reconciliación nacional” el nuevo mandatario -que llegó a la presidencia para profundizar un proyecto político progresista guiado por la justicia económica y una economía de todos- tienda puentes de diálogo social constructivo con distintos sectores. Uno de los primeros fue la Asociación de Bancos Privados (ABPE). Posteriormente (antes ya lo hizo) entabló diálogos con empresarios tradicionalmente vinculados a grupos económicos, al punto de decir recientemente que su binomio pedido, pero no aceptado, era la empresaria Isabel Noboa del Grupo NOBIS, tía del actual Presidente Daniel Noboa Azin.
En esa reunión participaron fundamentalmente directivos de los Bancos Pichincha, Guayaquil, Internacional y Bolivariano. Quienes le dieron mayor relevancia a la citada reunión fueron los directivos del Banco Pichincha y Guayaquil, donde también participaron sus presidentes, Antonio Acosta y Angelo Caputi, respectivamente.
La foto que se hizo pública fue un anuncio de las concesiones que posteriormente hizo Moreno a la banca y a los grupos económicos, para lo cual llevó a cabo un rediseño institucional-inconstitucional de la mano de un CPCCS transitorio. Aprobaron leyes centrales como aquella mal llamada “Ley de defensa de la dolarización” que finalmente sirvió para hacer un banco central de bolsillo y funcional al capital financiero, a los exportadores e importadores vinculados a los grupos empresariales.
Moreno y sus serviciales autoridades económicas le entregaron el dinero electrónico a los bancos privados, que nació y operó desde el Banco Central del Ecuador. Retomó los programas de financiamiento condicionado con el FMI y con ello acceso a los mercados financieros internacionales para pagar y renegociar deuda externa en condiciones lesivas y onerosas para el país que en su momento fueron denunciadas por este Observatorio. Todo esto mientras la gente se moría en las calles por la pandemia frente a un Estado que en cuestión de meses sus instituciones fundamentales fueron desarticuladas y mermadas en sus capacidades operativas, y en otros casos, se hicieron funcionales al poder de turno.
Esa reunión fue un guiño de ojo a los banqueros para cogobernar y hasta que “sugieran” autoridades económicas, o por lo menos que las designadas inicialmente, dejen hacer y dejen pasar los negocios bancarios. El ministro de economía de aquel entonces, Richard Martínez, quien saltó de los cuadros técnicos a los cuadros directivos de las cámaras empresariales serranas, fue quien sí obtuvo la aprobación de los banqueros, pues los dos anteriormente designados permanecían mientras se hacía la transición al estado plutocrático. En esa reunión también estuvieron gente que posteriormente ocuparía el ministerio de la producción y comercio en el gobierno de Guillermo Lasso (Banco Guayaquil), como Julio José Prado, quien en esa reunión participó como Director Ejecutivo de la ABPE, y que ahora forma parte del Directorio del Banco Guayaquil, junto al exembajador de Estados Unidos en Ecuador, Michael Fitzpatrick. También estuvo en esa reunión Fernando Pozo, Gerente General del Banco Pichincha, hermano del que fuera sucesor de Martínez, Mauricio Pozo, (antes ministro de economía de Lucio Gutiérrez) este último se mantuvo hasta finalizar la administración de Moreno.  Martínez, quien hizo una gestión económica desastrosa, fue quien realmente dio el giro para que la política económica responda a los intereses de los banqueros y de los grupos económicos que en estos últimos años han consolidado su presencia en el país, luego salto a desempeñarse como Vicepresidente de Países del BID con el apoyo del Procurador Iñigo Salvador, quien afirmó sorprendentemente que el BID bajo el ordenamiento jurídico ecuatoriano no es una institución financiera internacional, todo esto para que Martínez pueda asumir dicho cargo. El BID al promover la inversión privada también trabaja y es un buen aliado de los bancos privados, aunque no necesariamente de los proyectos soberanos de los países.
Según medios de comunicación escritos, Martínez ahora trabajaría para el Banco Pichincha, en donde sería uno de sus principales ejecutivos de Pibank, banca online y captación de depósitos digital que se encuentra en proceso de absorción al Intercredit bank con sede en Miami (guarida fiscal), adquirido en 2020 por el Grupo del Banco Pichincha. La banca fue atrás de captar y canalizar depósitos de nuestros migrantes en Estados Unidos y España, pero dicen que están haciendo cambios acordes a las realidades tecnológicas que por cierto debería motivar la vigilancia de la Superintendencia de Bancos, en tanto opera en territorio offshore.
Y aunque el marco normativo vigente disponga que el banquero solo puede ser banquero, en los hechos lo que se puede ver son acuerdos entre el capital financiero y el capital comercial-empresarial, suponiendo que los grupos económicos dejaron de tener bancos y los bancos dejaron de tener medios de comunicación y otras empresas rentables. Y aunque también hay disputas que tristemente arrastran al país, no es menor la necesaria y urgente separación entre el poder político y el poder económico. Moreno en aquella reunión abrió la puerta a este poder plutocrático peligroso del que no salimos sino con movilización social.
Una foto que dijo y sigue diciendo mucho en los momentos actuales.
lalineadefuego
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PENSAMIENTO CRÍTICO
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