10.2 C
Quito
viernes, junio 5, 2026

AMÉRICA LATINA: nuevos proyectos de dominación – Carlos Castro Riera

03 de junio 2026

Las elecciones presidenciales de Colombia para el período 2026-2030, constituyen el escenario de disputa en el que se juega la consolidación de un nuevo proyecto de dominación política de América Latina, con gobiernos de extrema derecha autoritarios neoliberales, como el que se pretende instaurar con el candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella.

En efecto, de ganar Espriella, se fortalecería en América Latina un bloque de gobiernos con afinidad ideológica y estratégica alineados con la política de Donald Trump, como es el caso de los gobiernos de Nayib Bukele (El Salvador,) Nasry Asfura (Honduras), Irfaan Ali (Guyana), Rodrigo Chávez (Costa Rica), Luis Abinader (República Dominicana), Raul Mulino (Panamá), Daniel Noboa (Ecuador). Javier Milei (Argentina), Antonio Kast (Chile), Santiago Peña (Paraguay) y Rodrigo Paz en Bolivia.

En contraposición, existen pocos países en la región, cuyos gobiernos mantienen distancia con las políticas de Trump, como el caso de Claudia Sheinbaum (México), Gustavo Petro (Colombia) y Lula (Brasil). En el caso de Venezuela, el gobierno de Delcy Rodríguez, presidente encargada, se rige por las directrices impuestas por Trump; y, en cuanto al Perú, habría que esperar los resultados de la segunda vuelta electoral del 7 de junio del 2026.

En este sentido, el gobierno de Trump, ha retomado la iniciativa política en la región de Latinoamérica, considerada como el “patio trasero” de EE. UU. a raíz de la Doctrina Monroe “América para los americanos”, que inicialmente condujo al intervencionismo militar y político de los siglos XIX y XX con ocupaciones militares, bloqueos, derrocamientos de gobiernos e imposición de dictaduras en nombre de combatir el comunismo.

Hoy, la nueva derecha sostiene un discurso de orden y seguridad: de “mano dura” contra el crimen, la anti política, populismo y un cierto nacionalismo, un programa económico neoliberal abiertamente elitista, extractivismo, políticas de ajuste fiscal y austeridad extrema, privatizaciones y achicamiento del Estado, desregulación masiva, con liberalización de mercados, oferta de energía, telecomunicaciones, comercio exterior, apertura comercial y acercamiento al FMI, militarismo y reducción presupuestaria para servicios públicos.

En gran medida, la “nueva derecha” es el resultado de las incoherencias y desviaciones de gobiernos de la llamada “nueva izquierda” o “progresismo” o “socialismo del s. XXI”, muchos de cuales transitaron desde el reformismo, a la modernización, el autoritarismo y la corrupción. Pero el llamado “progresismo”, no fue sino un paréntesis histórico, en la vida política de los países latinoamericanos, al frente de los cuales se han sucedido gobiernos conservadores, liberales y populistas, que beneficiaron a oligarquías viejas y nuevas.

Se recordará que el “progresismo” abarca un periodo que se inicia con la elección de Chávez (1999), Lula (2003), Néstor Kirchner (2003), Tabaré Vázquez (2005), Evo Morales (2005), Correa (2006), Daniel Ortega (2007, 2011, 2016 y 2021), Michelle Bachelet (2006 y 2014), Cristina Fernández (2007 y 2011), Fernando Lugo (2008), José Mujica (2010), Nicolás Maduro (2013 y 2019), López Obrador (2018), Alberto Fernández (2019), Luis Arce (2020), Pedro Castillo (2021), Gabriel Boric (2021) y Gustavo Petro (2022).

El progresismo fue interrumpido con una brecha que se dio en el periodo 2015-2019, con algunos gobiernos de derecha como los de Macri (Argentina) y Michel Temer en Brasil, Horacio Cartes y Mario Abdo en Paraguay.

Ahora bien, tampoco se puede homogenizar a los diversos “gobiernos progresistas”, porque entre ellos hay diversos matices económicos, sociales y políticos, y algunos de ellos devinieron en regímenes de carácter dictatoriales como los de Ortega y Maduro, sin embargo, se pueden atribuir como rasgos ideológicos principales de estos gobiernos: la crítica del liberalismo, el rol central del Estado en la economía, la redistribución del ingreso y programas sociales, soberanía nacional y antimperialismo, integración regional autónoma, reconocimiento de identidades históricamente excluidas y la democracia “participativa”.

Pero mientras esas políticas se proclamaban teóricamente, la praxis política con la que se conducían la mayoría de dichos gobiernos era diferente, y desembocaron a lo sumo en un débil reformismo y muchos de ellos barnizaron el propio sistema, coadyuvaron al establecimiento de un modelo extractivista-neoliberal y tuvieron estilos de gobierno autoritario con rasgos totalitarios y una fuerte corrupción.

América Latina en los últimos veinticinco años ha vivido entre gobiernos, que, al margen de su concepción ideológica política, la mayoría de ellos han sido autoritarios que no han podido superar el extractivismo y el neoliberalismo. Existe la necesidad urgente de seguir haciendo un balance objetivo de lo que han sido estos modelos hegemónicos de dominación en nuestra América Latina. De la superación de estas disyuntivas políticas, depende la construcción de sociedades más justas y democráticas.

lalineadefuego
lalineadefuego
PENSAMIENTO CRÍTICO
- Advertisement -spot_img

Más artículos

Deja un comentario

- Advertisement -spot_img

Lo más reciente