Dicen los que lo han visto, sobre todo iluminado en las noches, que el centro histórico es una maravilla, guapeza de iglesias, lindura de calles, maravilla de tejados, y ya mismo de soplar velitas: 40 años hay que celebrarlo a lo grande, tirar la casa por la ventana, contratar chivas ambulantes, hacerse una selfie con la Virgen de El Panecillo de fondo, etc., etc.