Sebastián Ortiz
05 de septiembre 2025
No voy a mentir. Cuando me enteré de la competencia de desayunos del youtuber español, Ibai Llanos, y vi al bolón de verde como el representante de Ecuador también me emocioné. ¡Por Dios!, cómo podemos perder si tenemos el mejor desayuno del mundo, me dije, y de la misma forma me indigné cuando vi la imagen de ese bolón desnudo y pordiosero presentado por Ibai como el famosísimo desayuno de los ecuatorianos. Poco a poco vi como los comentarios, los memes, las publicaciones y hasta los noticieros empezaron a llenarse de falso patriotismo, y descubrí algo que, al parecer, nadie veía o al menos nadie lo estaba expresando en ese entonces.
Ibai, sin darse cuenta, sacó el lado más xenófobo de los latinoamericanos, hizo que el patriotismo selectivo aflorara tanto que algunos hasta empezaron a recordar guerras del pasado. Ecuatorianos y peruanos lanzándose insultos en vídeos y comentarios, cada uno defendiendo con colmillos afilados lo que ellos consideraban para sí mismos como el mejor desayuno entre los dos que competían. No está mal emocionarse, pero no hay que hacer una guerra por esto.
Hay una canción cuya letra va más o menos así: “Dicen que viajando se fortalece el corazón, y es que andar nuevos caminos te hace olvidar del anterior”. Con vergüenza confieso que antes de emprender un viaje que me llevaría a darle la vuelta a Sudamérica yo también defendía a colmillo vivo lo que creía que era lo mejor de mi país, pero, haciendo fe de lo que dice la canción, entendí que lo único que nos diferencia en nuestra región es la moneda, y una que otra palabra nueva a nuestros oídos.
Sufrimos los mismos dolores, los mismos gobiernos, la misma corrupción, las mismas derrotas, la misma historia. A la vez, por la obligada ley de los opuestos, también gozamos de los mismos paisajes, las mismas culturas, el mismo idioma, la misma gastronomía, la misma historia. Así pues, me atrevo a decir que el ceviche no es ni peruano ni ecuatoriano, el ceviche ES. La arepa no es ni colombiana ni venezolana, la arepa ES. El asado no es ni argentino ni uruguayo, el asado ES. El pisco no es chileno ni peruano, el pisco ES. Ya lo dijo el poeta ecuatoriano César Dávila Andrade: “¡Soy, somos, seremos! ¡Soy!”
Charly dice “Si ellos son la Patria yo soy extranjero”, Adoum lo complementa: “Nadie sabe en dónde queda mi país, lo buscan/entristeciéndose de miopía: no puede ser,/tan pequeño ¿y es tanta su desgarradura,/tanto su terremoto, tanta su tortura/militar, más trópico que el trópico?”. Después de todo, ¿Dónde queda nuestro país?


