Por Alberto Acosta, Esperanza Martรญnez y Miriam Lang*
La historia de la Modernidad tiene dos caras: por un lado, es una historia de revoluciones y luchas por los derechos. Pero, por otro, estรก plagada de violencias, de injusticias y de abusos.ย Muchos de los filรณsofos polรญticos ilustrados e incluso hรฉroes de la Independencia eran esclavistas en su รฉpoca. Las declaraciones de derechos -en lรญnea liberal de derechos- excluรญan a mujeres y hombres no-blancos, pueblos indรญgenas y pueblos afros. La misma nociรณn de la Europaย ย conquistadora potenciรณ la masacre, el saqueo y la explotaciรณn de trabajo gratuito. En tanto que se fue expandiendo la voracidad por acumular valores abstractos, se fueron marginando otros horizontes civilizatorios en las comunidades humanas y tambiรฉn las relaciones de armonรญa con la Madre Tierra. Las diversas relaciones de dominaciรณn subyugaron a las mujeres, a la Naturaleza, a los pueblos en cuyos territorios habรญan โrecursosโ acumulables.
Deudas diversas comenzaron a forjarse a lo largo del tiempo. Deudas que, de una u otra manera, reflejan estas estructuras de dominaciรณn. Las desigualdades e inequidades se plasmaron de formas mรบltiples. Todo ese entramado de poder desembocรณ en la apropiaciรณn y subordinaciรณn de trabajadores y trabajadoras, de campesinos y campesinas, en la separaciรณn entre trabajo considerado โproductivoโ y otro considerado โreproductivoโ, normalmente no remunerado. Asรญ se establecieron violentamente esferas de lo femenino y lo masculino, y una separaciรณn entre sociedades humanas y la Naturaleza en la que รฉstas estรกn insertas.ย La idea de โrazaโ sirviรณ para justificar โcientรญficamenteโ la explotaciรณn diferenciada al trabajo de personas negras, indรญgenas o deย color, expandiendo asรญ el poder imperial por el mundo y estableciendo formas de control de los cuerpos y subjetividades diferentes para cada grupo y gรฉnero humano.
Hubo รฉpocas en las cuales las mujeres, los indรญgenas y los negros no tenรญan almaโฆ al menos para el discurso del poder. Desde entonces hasta hoy, patriarcado, clasismo y racismo han sido de las mรกs arraigadas y eficaces formas de dominaciรณn social, material, psicolรณgica y, por cierto, polรญtica. Y con esas formas de dominaciรณn se consolidรณ la expropiaciรณn de tierras y el saqueo de la Naturaleza, a costa del exterminio de millares de pueblos, con sus conocimientos, lenguas, culturas. La apropiaciรณn de trabajo esclavo, forzado, ademรกs del despojo de materiales que nutrieron la industrializaciรณn de las potencias coloniales, devino en una granย deuda histรณricaย de los paรญses centrales del sistema mundo capitalista con estas periferias desangradas;ย para mencionar un ejemplo, se estima que Gran Bretaรฑa habrรญa obtenido unos 36 millones de millones de libras esterlinas en todo el perรญodo colonial. Ese saqueo dio vida al capitalismo que, desde entonces, se sostiene con la explotaciรณn laboral, con la precarizaciรณn del trabajo, con la invisibilizaciรณn del trabajo del cuidado y sostenimiento de la vida, con la ocupaciรณn y destrucciรณn de los bienes comunes, y con el desprecio de todo aquello que no pueda volverse mercancรญa.ย
En la actualidad, como resultado de tanta explotaciรณn y violencia, el planeta estรก en crisis, con desastres vinculados a un colapso climรกtico cuyo origen no es natural. Lo que configura otra deuda eterna. No se trata de una simple deuda climรกtica. Laย deuda ecolรณgicaย encuentra sus orรญgenes en la expoliaciรณn colonial โla extracciรณn de recursos minerales, las plantaciones o la tala masiva de los bosques naturales, por ejemploโ, se manifiesta tanto en el โintercambio ecolรณgicamente desigualโ, es decir los siglos de transferencia de bienes naturales del Sur al Norte global para alimentar los procesos industriales con โmateria primaโ, como en el โaprovechamiento gratuito del espacio ambientalโ de los paรญses empobrecidos por efecto del estilo de vida depredador de los paรญses industrializados. Con el tiempo, las industrias mรกs contaminantes, los monocultivos mรกs invasivos y la basura tรณxica se han trasladado a los paรญses perifรฉricos y dependientes. A lo anterior cabe aรฑadir la biopiraterรญa, impulsada por transnacionales que patentan en sus paรญses de origen mรบltiples plantas y conocimientos indรญgenas: ya no solo se saquean metales preciosos, se saquea hasta el alma de los pueblos expresada en su conocimiento ancestral. En esta lรญnea de reflexiรณn tambiรฉn caben los daรฑos provocados a la Naturaleza y a las comunidades sobre todo campesinas, con las semillas genรฉticamente modificadas, para citar un caso. Por eso bien podemos afirmar que no solo hay un intercambio comercial y financieramente desigual, como plantean las teorรญas de la dependencia, sino que tambiรฉn existe un intercambio ecolรณgicamente desequilibrado y desequilibrador (incluso en tรฉrminos de los flujos de materiales que transitan de unas partes del planeta a otras).
En suma, hay una deuda ecolรณgica de la Humanidad al conjunto planeta, pero hay que destacar que son las รฉlites los mayores causantes de esos destrozos. Como referencia cabe notar que solo el 10% mรกs rico de la Humanidad causa la mitad de las emisiones de CO2 que estรกn a raรญz del calentamiento global; mientras que la mitad de los habitantes del planeta -los pobres- son responsables de un 10% de dichas emisiones.ย
En la actualidad, de lo que se trata es de recuperar las posibilidades de que la especie humana se mantenga en el planeta, ya no como una plaga o una pandemia, sino como parte de las relaciones de armonรญa y cuidado de la casa comรบn y de todas las formas de vida que aquรญ nos acompaรฑan. Eso implica proteger selvas, territorios, mares, pero ademรกs transformar nuestros modos de vida, nuestras relaciones y nuestras formas de producciรณn y consumo.
Para mantener el modelo dominante, se desarrollรณ un sistema econรณmico sostenido en la expansiรณn del capital financiero, que no solo se difundiรณ con el comercio, sino con inversiones y crรฉditos. Bajo el mandato de buscar el โdesarrolloโ, en el mundo se expandiรณ un modo de vida, con sus formas de producciรณn y de consumo, que apunta a sostener a cualquier costo las ruedas de acumulaciรณn del capital. Un modo de vida irrepetible a escala planetaria, ya que solo se puede sostener para una minorรญa destruyendo los hรกbitats y modos de vida otros en los sures del planeta. Pese a ello, cada vez mรกs, se quiere fortalecer la vorรกgine consumista empujรกndonos masivamente hacia crecientes endeudamientos tanto individuales como a nivel de gobiernos que generan dependencia, destruyen la autonomรญa personal y las soberanรญas, destrozan los lazos comunitarios y de convivencia humana y con el resto de formas de vida; las รฉlites que construyen fortunas vertiginosas sobre la base de este sistema quieren que les sigamos suministrando recursos naturales, sin importar la destrucciรณn que provocan los extractivismos; quieren que seamos mercado para sus productos, sin permitir que encontremos nuestras propias formas de organizaciรณn productiva.ย
Esas mismas รฉlites hasta quieren que recibamos sus inversiones, sus crรฉditos e incluso su โayuda al desarrolloโ para que sigamos condenados a suministrarles Naturaleza, trabajo e incluso capitales. Asรญ quieren mantener su bienestar a costa de nuestras miserias. Y todo esto teniendo como potente palanca de dominaciรณn la entrega de financiamiento vรญa inversiones extranjeras y vรญa endeudamiento financiero;ย en total fluyen como inversiones, crรฉditos y โayuda al desarrolloโ cerca de 2 millones de millones de dรณlares al aรฑo del Norte Global al Sur Global, pero regresan al norte en forma de diversas transferencias vinculadas a los flujos mencionados o por fuga de capital o evasiรณn tributaria por unos 5 millones de millonesย (trillions en inglรฉs).ย
De lo anterior se desprende que laย deuda externaย -financiera- es parte de la dominaciรณn econรณmica y polรญtica de nuestras repรบblicas. Una y otra vez la subordinaciรณn se consolida en el marco de la estructura internacional de control imperial, ahora con el FMI y el Banco Mundial, apuntalada con los mal llamados tratados de libre comercio (nunca libres ni solo comerciales). Este sistema consolida permanentemente nuestra posiciรณn como paรญses suministradores de materias primas baratas y de mano de obra de bajo costo y hasta desechable. Y, en el marco de estas relaciones econรณmicas, como parte de un sistema de explotaciรณn comercial y financiero desequilibrado y desequilibrador, se perpetรบan las dominaciones. Por ejemplo, para atender los compromisos impuestos por estas deudas financieras, se amplรญan y profundizan los extractivismos minero, petrolero, agroindustrial o pesquero, ahondando aรบn mรกs la deuda ecolรณgica de la que nuestros paรญses son los acreedores; en forma paralela, para conseguir mejorar los niveles de competitividad, como reza el mensaje dominante, se flexibilizan mรกs y mรกs las relaciones laborales, precarizando sobre todo el trabajo femenino y agudizando la crisis de cuidados, lo que directa o indirectamente termina por ahondar tanto laย deuda patriarcalย asรญ como otras deudas histรณricas. Y para pagar estas deudas financieras se sacrifican inversiones sociales vitales, configurรกndose asรญ otra deuda eterna, laย deuda social,ย reflejada en la pobreza y en las desigualdades.
Es preciso, entonces, impugยญnar la deuda externa, la financiera, para establecer la justicia como referente bรกsico, desde la doctrina de las deudas odiosas, usurarias y corruptas. Se requieren acciones para declarar injusta, ilegรญtima e impagable a la deuda existente, frenando simultรกneamente los nuevos crรฉditos que se estรกn negociando para aumentar las inversiones en minerรญa, petrรณleo, energรญa, agroindustria e incluso para activar modelos de privatizaciรณn que cumplen con los condicionamientos y ajustes requeridos por la banca y los organismos internacionales. Tras todos estos procesos la corrupciรณn manda. Por eso urge desmontar las tramas de corrupciรณn inherentes a estas deudas. El coronavirus puso en la agenda internacional la urgencia de suspender los pagos de la deuda externa de los paรญses del Sur, para atender la crisis sanitaria y alimentaria.ย ย Es decir, la deuda no se paga para poder salvar mรกs vidas. Pero eso no es suficiente.ย
Esta realidad acumulada por siglos de explotaciรณn es un telรณn de fondo de la historia y de la realidad presente de nuestras sociedades, plagadas por DEUDAS ETERNAS: financieras, ecolรณgicas, histรณricas, patriarcales, sociales. Estableciendo las correspondientes interconexiones entre estas deudas eternas, junto con la deuda financiera deben procesarse la deuda ecolรณgica e incluso la deuda colonial, donde los paรญses empobrecidos son los acreedores. Es el momento de poner todas las deudas sobre la mesa y redefinir a partir de ahรญ nuestro entendimiento de lo justo, en lugar de contentarnos con alivios temporales de mero carรกcter financiero.
Elย PACTO ECOSOCIAL DEL SURย propone abordar estas DEUDAS ETERNAS en su interconexiรณn, en todas las discusiones sobre las transiciones para salir de la crisis actual,ย ย de otra manera, las inequidades se mantendrรกn y los problemas se acumularรกnโฆ No basta hablar de la transiciรณn y la sustentabilidad, si se seguirรก dependiendo del petrรณleo, la mineria o del trabajo precarizado de los sures del mundo, sosteniendo el patriarcado y la colonialidad. Proponemos discutir estas deudas en agendas post-pandemia, con claros horizontes postcapitalistas y postantropocรฉntricos, desde esquemas sustentados en la reciprocidad, el don y el intercambio, rescatando lo comunitario de la vida humana y no humana.ย Como se dice con claridad en el RAP que sintetiza esta lucha, es hora de gritar:ย deudas eternas… ยกbasta!
“En la actualidad, de lo que se trata es de recuperar las posibilidades de que la especie humana se mantenga en el planeta, ya no como una plaga o una pandemia, sino como parte de las relaciones de armonรญa y cuidado de la casa comรบn y de todas las formas de vida que aquรญ nos acompaรฑan”.
NOTA: Este artรญculo fue inicialmente publicado en:ย https://losmuros.org/1830/enfrentando-las-deudas-eternas-desde-el-sur-por-alberto-acosta-esperanz
*Alberto Acosta, economista ecuatoriano. Profesor universitario. Autor de varios libros. Compaรฑero de luchas de los movimientos sociales. Integrante del Grupo de Trabajo Permanente sobre Alternativas al Desarrollo y del Pacto Ecosocial del Sur. Exministro de Energรญa y Minas. Expresidente de la Asamblea Constituyente. Candidato a la Presidencia de la Repรบblica del Ecuador (2012-2013).ย
*Esperanza Martรญnez, activista, biรณloga y abogada. Integrante de Acciรณn Ecolรณgica y Oilwatch. Autora de varios libros y artรญculos. Integrante del Grupo de Trabajo Permanente sobre Alternativas al Desarrollo y del Pacto Ecosocial del Sur.
*Miriam Lang, profesora de Ambiente y Sustentabilidad en la Universidad Andina Simรณn Bolรญvar. Cofundadora e integrante del Grupo de Trabajo Permanente sobre Alternativas al Desarrollo y del Pacto Ecosocial del Sur. Exdirectora de la Oficina Andina de la Fundaciรณn Rosa Luxemburg.


