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jueves, marzo 5, 2026

LA FUNDACIÓN TARDÍA DEL MINISTERIO DE SALUD PÚBLICA EN EL ECUADOR: ¿Interferencia de USA a través de la Fundación Rockefeller y otros organismos?*

Hugo Noboa Cruz
05 de febrero 2026

Aclaración inicial

Estoy consciente de que los historiadores no admiten trabajar sobre mitos y sobre supuestos o hipótesis que no puedan ser adecuadamente comprobadas con documentos. Los que no somos historiadores, podemos cometer esos y otros errores, creer en mitos y en supuestos que parecen lógicos.

Sin embargo, el descartar los mitos y los supuestos no comprobados documentalmente, supongo es un problema para la historia antigua que tiene pocas fuentes documentales primarias. Y también para la historia de los pueblos que no han tenido o no tienen lenguaje y literatura escritos.

Pero, aún en tiempos contemporáneos, en los siglos XX y XXI, también suceden hechos que a propósito son cubiertos de opacidad, sobre todo cuando se trata de acciones desde el poder, que no quieren que se conozcan. Lo tratado en esta breve ponencia puede entrar en esa categoría de intervenciones desde el poder, encubiertas a propósito.

Introducción:

La salud pública es una categoría que surge en general en el mundo en la primera mitad del siglo XX, construida a partir de otras categorías anteriores, como el higienismo o sanitarismo (higienismo público) y el asistencialismo (asistencia pública), que tienen a su vez orígenes muy antiguos y diversos (muy importantes en el Buen Vivir de los pueblos andinos, como cuidado de las comunidades y de la madre tierra) pero que se consolidan académicamente, sobre todo en Europa, entre los siglos XVIII y XIX.

En el siglo XIX y a partir de trabajos pioneros como los de John Snow sobre el cólera en Londres y las reformas sanitarias concomitantes, o de concepciones como las de Rudolf Virchow a quien se considera como uno de los fundadores de la “medicina social”, se van consolidando las bases de lo que después será considerado como salud pública. Pero aún antes de ello, los aportes de Eugenio Espejo fueron fundamentales, no sólo a nivel local sino universal, para entender la relación entre estructura social, salud y enfermedad.

Luego de un largo proceso, la salud pública se consolidó recién en el siglo XX como construcción social integradora de múltiples disciplinas, como bien lo señalan las definiciones de Winslow, construidas a partir de sus trabajos bacteriológicos, pero también de su visión política. Winslow describió por primera vez en 1920 a la salud pública como:

“la ciencia y el arte de prevenir enfermedades, prolongar la vida y promover la salud física y la eficiencia mediante esfuerzos comunitarios organizados para el saneamiento ambiental, el control de infecciones comunitarias, la educación individual en principios de higiene personal, la organización de servicios médicos y de enfermería para el diagnóstico temprano y el tratamiento preventivo de enfermedades, y el desarrollo de la maquinaria social que garantice a cada individuo de la comunidad un nivel de vida adecuado para el mantenimiento de la salud.”

A la par que se desarrollaron esas concepciones desde el trabajo académico médico (sobre todo en el campo de las enfermedades infecciosas), pero también sociológico, antropológico y político; se estructura la institucionalidad encargada de la gestión y atención dentro de los Estados, lo que se concreta primero a nivel local (municipal) y luego a nivel nacional en la estructuración de departamentos, subsecretarias, secretarias o ministerios de salud (salud pública).

Más tarde surgirá también la categoría “sistemas de salud”, como una forma de entender los diferentes componentes relacionados con la salud pública. El Instituto de Gobernanza en Salud de UNASUR (ISAGS, 2012), citando a Mario Róvere y Marcos Cueto, refiere que en América Latina los sistemas de salud surgen con políticas enfocadas al control de las grandes epidemias vinculadas al creciente intercambio comercial, que diezmaban la población y dificultaban los intereses económicos. Reiterando lo que pensadores como Espejo, Snow o Winslow ya lo habían anunciado.

Esta irrupción de la concepción de salud pública (y de sistemas de salud) y la concreción de la institucionalidad necesaria, en Latinoamérica está muy relacionada con la influencia de las escuelas médicas y sanitarias europeas (sobre todo francesa, alemana e inglesa) y la de Estados Unidos de Norteamérica, que apuntan a diferentes objetivos: las europeas valoran más lo público y la norteamericana prioriza lo privado, a la postre el negocio de la salud (complejo médico industrial) en una fase de consolidación del capitalismo imperial.

Antecedentes y fundación del Ministerio de Salud Pública en el Ecuador:

Tal vez vale comenzar este breve ensayo, que pretende una aproximación a los hechos que motivaron la fundación tardía del Ministerio de Salud Pública en el Ecuador, así como la fragmentación y desarticulación del “sistema” de salud ecuatoriano, con unas pocas preguntas, algunas de las cuales pueden resultar incómodas, pero que pueden orientar investigaciones en este campo:

  1. ¿Por qué tan tardía la estructuración del Ministerio de Salud Pública del Ecuador?, ¿hubo intencionalidad en ello?, ¿de quién, de grupos de poder?
  2. ¿La tardanza contribuyó a tener un “sistema” fragmentado, desarticulado, con alto gasto de bolsillo y poca capacidad reguladora pública (Autoridad Sanitaria – MSP)?
  3. ¿Qué tanto influyeron organizaciones ligadas a USA (Fundación Rockefeller y otras) y su relación con la Organización Panamericana de la Salud, para esa tardanza y fragmentación?, ¿existe documentación de la Fundación Rockefeller que registre esa influencia (interferencia) entre 1913 y 1960?
  4. ¿Fue el Ecuador un país/laboratorio para intentar un enfoque privado, al estilo USA?, ¿cómo influyó la resistencia al modelo privatizador y la defensa de lo público?, ¿hubo en la Revolución Liberal y sobre todo en la Revolución Juliana los primeros momentos de resistencia?

El primer ministerio de salud (MS) de Latinoamérica y El Caribe, fue el cubano, que data de 1902 (en 1902 proyecto de ley para Secretaría de Sanidad y Beneficencia o de Higiene Pública; en 1909 se crea Secretaría de Sanidad y Beneficencia). Y para referirnos sólo a los países más cercanos del Área Andina, en la década de 1930 hay una explosión en la formación de ministerios de salud (Chile 1932, Perú 1935, Venezuela 1936, Bolivia 1938), el de Colombia es un poco más tardío (proceso 1946-1953). El Ministerio de Salud Pública del Ecuador (MSP, 1967) fue el último en crearse en Sur América.

El MSP en el Ecuador se crea durante el gobierno interino de Otto Arosemena Gómez, poco después de que terminara la Junta Militar (1963 – 1966) que la presidió Ramón Castro Jijón y luego del pasajero gobierno de facto de Clemente Yerovi Indaburu (marzo 1966 – noviembre 1966). La Resolución de la Honorable Asamblea Nacional Constituyente, del 6 de junio de 1967 (decreto 084), fue publicada en el Registro Oficial de 149 del 16 junio 1967. Se trata de un decreto corto con dos considerandos y cuatro artículos. En el Art. 1 se señala que se crea el Ministerio de Salud Pública “para atender los ramos de Sanidad, Asistencia Social, y los más que se relacionan con la salud en general.”[3]

Antes de ello, las acciones sanitarias, de higiene y de salud desarrolladas desde el Estado, estuvieron fundamentalmente a cargo de los gobiernos municipales y tibiamente afrontadas desde el Estado central. El paso inicial para la atención a la salud desde el Estado a nivel nacional, se da durante el primer gobierno liberal de Eloy Alfaro, cuando en 1897 se le asigna al ministerio de gobierno las responsabilidades de higiene (Ministerio de Gobierno e Higiene), muy acorde con la visión policial de la higiene en esa época. Pero es durante la Revolución Juliana, específicamente en la 1ra. Junta de Gobierno Provisional, en 1925, donde se da un salto importante al crear la Subsecretaría de Salud dentro del Ministerio de Previsión Social y Trabajo.

En uno de los considerandos del decreto de creación del MSP en 1967 se señala: “… el Ministerio de Previsión Social y Trabajo, por la complejidad de los problemas a los que debe dar soluciones adecuadas no puede prestar toda la atención que requiere el ramo de la salud pública, que necesita técnica y dedicación exclusiva para servirlo”.

A propósito de la salud en las revoluciones liberal y juliana, Germán Rodas en su obra “El Pensamiento Higienista Público en el Periodo Liberal-Alfarista y Juliano, y el Pensamiento de Salud Pública en el Periodo Juliano-Ayorista” (UASB), resume la situación de la siguiente manera:

“El periodo liberal, iniciado en 1895 con el régimen de Alfaro, enfrentó graves problemas estructurales de salud-enfermedad, heredados a lo largo del siglo XlX, a los cuales, hegemónicamente, los confrontó desde una perspectiva de asistencialismo público. La siguiente administración liberal, la de Plaza Gutiérrez, definió la atención de salud desde el higienismo público, de primer grado, que tibiamente lo había esbozado Alfaro. No obstante, fue el propio Alfaro quien en su segundo gobierno imprimió a la gestión de salud la huella del higienismo público al que he denominado de segundo grado.

Por su parte el período juliano marcó dos etapas concretas: en los gobiernos provisionales impulsó el higienismo público de tercer grado mientras en los regímenes de Isidro Ayora se construyeron políticas de salud que dieron paso a las bases de la Salud Pública…

Tanto el periodo liberal como el juliano se preocuparon desde lo público para la atención de la enfermedad. En aquello no solamente hubo una determinación ideológica y política; también estuvo presente la incidencia de la escuela de salud europea, a pesar de que para entonces la visión de salud, en Estados Unidos, había asumido roles de acción mediante corporaciones y fundaciones que propusieron el cuidado de la salud a partir de la gestión privada.” (Rodas, 2013)

De tal modo que se vivió, no sólo en el Ecuador, un verdadero choque entre las escuelas europeas (enfoque público) y la emergente escuela estadounidense (enfoque privado).

Durante la Revolución Juliana es la primera vez que en el país se introduce oficialmente la idea de salud pública tal cual Winslow la había concebido, pero también alimentada por pensadores y actores ecuatorianos como Isidro Ayora, Pablo Arturo Suárez y Ricardo Paredes, que fueron madurando sus concepciones desde sus respectivas experiencias. Sin embargo, pasarán todavía cuatro décadas para que la salud tenga un ministerio propio.

Retomando las preguntas iniciales: ¿por qué la fundación tan tardía del MSP en el Ecuador?, y ¿por qué persiste un “sistema de salud” tan fragmentado que dificulta la garantía de derechos en salud? Una respuesta inicial, probablemente sea, la persistente injerencia de los intereses de Estados Unidos de Norteamérica en este campo, siempre apuntando hacia la privatización; ello no es exclusivo de nuestro país, pero en el Ecuador ha tenido mucho impacto, posiblemente porque la revolución liberal liderada por Eloy Alfaro, que tuvo proyecciones internacionalistas en América Latina, levantó tempranamente las alertas en los gobiernos e instituciones intervencionistas de los Estados Unidos de Norteamérica. El Ecuador, un país pequeño en Suramérica, plagado de enfermedades infecciosas y otros problemas sanitarios, era además un laboratorio ideal para varios ensayos.

Muy tempranamente, esa intervención se da a través de la Fundación Rockefeller (constituida formalmente en 1913, pero que venía actuando desde fines del siglo XIX). La intervención de la fundación se dio inicialmente en el período entre las revoluciones liberal y juliana (a pretexto de la Fiebre Amarilla), pero continuaría más tarde e incidiría entre otras cosas en la transformación y consolidación de la Junta de Beneficencia de Guayaquil como un ente privado con autonomía del Cabildo, o el monopolio de la gestión de la sangre y hemoderivados (un bien estratégico) por parte de otra institución privada, la Cruz Roja Ecuatoriana; pero sobre todo el ejemplo más impactante es el de la captación del control del cáncer por la también privada Sociedad de Lucha Contra el Cáncer, debilitando el papel de lo público en este campo, mientras que en otros países latinoamericanos los institutos del cáncer y la responsabilidad del control de estas enfermedades (consideradas catastróficas por el alto costo económico de su atención) recae en institutos públicos de cáncer ligados a las secretarías o ministerios de salud, garantizando un mayor acceso de atención para la población.

En ello hay que considerar también la fuerte relación de la Fundación Rockefeller con la Organización Panamericana de la Salud, relación que abona en el moldeamiento de los sistemas de salud en Latinoamérica.

“En 1870, una epidemia de fiebre amarilla azotó a Brasil, Paraguay, Uruguay y a la Argentina, y en ocho años, logró propagarse a los Estados Unidos, donde provocó más de 20 mil muertes. El transporte marítimo, que aumentó con el crecimiento del intercambio comercial, era el canal que trasladaba las enfermedades a finales del siglo XIX… ese fue el germen que dio origen el 2 de diciembre de 1902 a lo que sería la Organización Panamericana de la Salud (OPS)”[4].

La gran relación entre USA y la Fundación Rockefeller con la OPS desde su fundación hasta la fecha, pero especialmente hasta 1959, se evidencia en la conducción de la organización en las primeras décadas. Los cuatro primeros directores de OPS (Walter Wyman 1902-1911, Rupert Blue 1912-1920, Hugh Smith Cumming 1920-1947, Fred Lowe Soper 1947-1959) fueron médicos estadounidenses, los tres primeros médicos militares del Servicio de Hospitales de la Marina, mientras que Soper fue parte de la División Internacional de Salud de la Fundación Rockefeller en 1920[5]. Hugh Smith Cumming tuvo también relación con la Fundación Rockefeller. El primer director latinoamericano de la OPS fue el chileno Abraham Horwitz, recién en el año 1959 (1959-1975), casi sesenta años después de su fundación.

Una de las principales acciones de la OPS en la primera mitad del siglo XX, fue la promoción, con diversos ritmos, de ministerios de salud en Latinoamérica y El Caribe.

La Fundación Rockefeller y OPS en sus primeras décadas compartían los mismos intereses, el saneamiento de los puertos y rutas marítimas para favorecer el comercio internacional, sobre todo de USA. De allí el especial interés en Panamá (por el Canal) y en Cuba (La Habana, puerto clave de la navegación comercial por el Caribe). En esas rutas comerciales, el interés por Guayaquil fue de otro tipo. A Guayaquil le consideraban como uno de los puertos más contaminados (Fiebre Amarilla, Malaria y otras enfermedades infecciosas), se llegó a decir incluso desde el norte, Guayaquil “hueco pestífero del Pacífico”. Todo ello tuvo repercusiones en el higienismo y salud pública ecuatorianos.

Sin embargo, la presencia de la Fundación Rockefeller, con ese halo filantrópico y cientificista, probablemente fue solamente una apariencia que la haga aceptable en los países intervenidos. Lo que se jugaba realmente en el fondo eran los intereses económicos de la familia Rockefeller y en general de las corporaciones norteamericanas.

La Standard Oil Company, la compañía insignia de la dinastía Rockefeller, coincidentemente es fundada en el año 1870 por el patriarca John Davison Rockefeller, el mismo año en que comienzan las inquietudes desde el capitalismo central por la transmisión de epidemias de enfermedades infecciosas desde Latinoamérica, que afectaban intereses comerciales. Hecho que a la postre derivó en la Primera Convención Sanitaria Internacional de las Repúblicas Americanas que se celebró en Washington, D.C. (2 al 5 de diciembre de 1902), que marcó el inicio de la Oficina Sanitaria Internacional, más tarde transformada en Organización Panamericana de la Salud.

Cuando la Standard Oil Company dejó de existir en 1911, luego de monopolizar la refinación de petróleo en Estados Unidos de Norteamérica, tuvo continuidad con otras empresas petroleras: Exxon, Chevron, Conoco, Creole Petroleum (Venezuela), Tropical Oil (Colombia), Aramco, Shelll…

Pero los negocios de la familia Rockefeller se diversificaron, desde refinerías de petróleo (Standard Oil), a trasporte, extracción, distribución, producción de aceite, en el mismo campo petrolero. Y luego, con la segunda y tercera generación familiar, en otras áreas: bienes raíces (Rockefeller Center en Manhattan), minería, banca (JP Morgan, David Rockefeller presidente, quien a su vez fundó el grupo Bilderberg), tecnología informática (Intel, Apple), tecnología médica. Ello, a más del papel nefasto que Nelson Rockefeller cumplió directamente en acciones intervencionistas de USA en todo el mundo: Guerra de Vietnam; junto a su hermano David y Kissinger en el golpe militar de 1973 en Chile; también junto a su hermano David y Kissinger en el golpe de 1953 en Irán y la crisis de los rehenes de 1979. Ello, sólo como los ejemplos más conocidos.

De tal manera que la filantropía cientificista de la Fundación Rockefeller, fue en realidad una cabeza de playa para los intereses económicos y políticos de USA y de la misma familia. Y los recursos que utilizaron para ello fueron varios, incluyendo la organización evangélica estadounidense, Instituto Lingüístico de Verano, financiado por la Fundación Rockefeller, cuyos objetivos ocultos en la evangelización fueron: aculturación, exploración de recursos, patentamiento de plantas y prácticas ancestrales, entre otros.

La injerencia de los Estados Unidos en el campo de la salud, se ha dado posteriormente a través de otras instituciones, no sólo académicas (colonialismo académico), sino de la Alianza para el Progreso, el Cuerpo de Paz y la USAID, a partir de la década de 1960 (incluyendo políticas de control de la población / control de la natalidad, especialmente en pueblos originarios[6]). Y con otra modalidad a partir de la década de 1990 a través del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que presionan permanentemente por la privatización de servicios del sector público de salud y de la seguridad social, así como de los sistemas de financiamiento en salud.

Gráfico Nº 1

Pero, regresemos brevemente a analizar lo de las tres instituciones privadas que se crearon antes del MSP (ver gráfico Nº 1) y que dan cuenta de la posible injerencia directa de la Fundación Rockefeller (muchas veces a través de la OPS) o de otras formas de acción del gobierno norteamericano.

La primera Junta de Beneficencia se creó en Guayaquil. Pero no sólo existió en esa ciudad, sino en Quito[7], Cuenca y otras ciudades, aunque con diferente desenlace. El objetivo de las juntas era apoyar la gestión de los gobiernos municipales en las áreas de salud y asistencia social para la población de menos recursos económicos.

La Junta de Beneficencia de Guayaquil se estructuró a partir hospitales y otras instituciones de carácter público, asignadas en 1887 mediante ley (reformatoria de Régimen Municipal) y ordenanza municipal a la naciente Junta de Beneficencia conformada por “ciudadanos respetables”… “se encargará de la administración, conservación, mejora, buen régimen y disciplina de los hospitales, manicomio, cementerio y demás establecimientos municipales de beneficencia existentes en el cantón, o que se fundaran más adelante”.

En 1932 (gobierno liberal transitorio del guayaquileño Alfredo Baquerizo Moreno, y año de mucha inestabilidad en las alcaldías de Guayaquil), mediante Ordenanza del 25 de febrero, se retira totalmente la relación de la Junta con el Cabildo, al quitar a este último la potestad de nombrar a los miembros de la Junta.[8]

“La H. Junta de Beneficencia de Guayaquil se inició como una Corporación Municipal, pero, por disposición contenida en la Ordenanza Reformatoria del 25 de febrero de 1932, adquirió su completa autonomía. La suscripción de un convenio entre la H. Junta de Beneficencia de Guayaquil y el Distrito 4.400 el Rotary Club International, nos permitió advertir la noble comunidad de ideales, de anhelos y de propósitos entre ambas entidades…”[9]. Pero no se conoce el papel que jugaron otras instituciones guayaquileñas como el Club de la Unión (fundado en 1875), que se sabe estaba y está conformado por las élites de Guayaquil, y en cuyos espacios se tomaban y se toman muchas de las decisiones políticas relevantes que luego son refrendadas en los diferentes niveles de gobierno. Es de suponerse la gran cercanía de las múltiples misiones de la Fundación Rockefeller con el municipio de Guayaquil y con grupos de poder de la ciudad, a partir de la década de 1910.

La reestructuración de la Junta de Beneficencia de Guayaquil con la ordenanza de 1932, le otorga facultades, recursos (como el monopolio de la Lotería Nacional / una suerte de impuesto voluntario) y control sobre establecimientos benéficos, permitiendo su consolidación como una institución autónoma y privada que administra hospitales y obras sociales… La ordenanza de 1932 fue clave para definir el marco institucional de la JBG, separándola del control directo municipal y otorgándole autonomía administrativa y financiera. (JBG)

Por su parte, la Cruz Roja Ecuatoriana se estructura en el último gobierno de Eloy Alfaro. La primera brigada se forma en Guayaquil el 22 de abril de 1910. El 14 de noviembre de 1910 se emite el decreto legislativo (Registro Oficial 1392) mediante el cual se declara a la Cruz Roja del Ecuador como institución de beneficencia y utilidad pública. Para agosto de 1922 se aprueban los primeros estatutos y en 1923 se da el reconocimiento internacional por la Liga de Sociedades de la Cruz Roja. En 1945 se inaugura el primer banco de sangre de la Cruz Roja en el Ecuador[10], iniciándose el monopolio de la sangre y hemo derivados, así como de la atención prehospitalaria de emergencias, por parte de esta institución privada; algo de ello se ha revertido en la actualidad, con la conformación de bancos de sangre en hospitales del MSP y del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), así como con la conformación de la red interinstitucional 911 para emergencias.

Si bien no hay documentación que permita identificar la relación directa entre la Fundación Rockefeller con la Cruz Roja Ecuatoriana. Sin embargo, es conocida a nivel internacional esa relación. La Fundación Rockefeller y la Cruz Roja Internacional han tenido una relación estrecha y de apoyo mutuo, especialmente en salud pública, educación y socorro humanitario desde principios del siglo XX, con la Fundación donando fondos importantes y colaborando en iniciativas sanitarias globales. “El 5 de diciembre de 1913 (recién creada formalmente la fundación), la Junta otorgó su primera subvención de 100.000 dólares a la Cruz Roja Americana para la adquisición de terrenos para su sede en Washington, D. C.”[11], ese fue el inicio de la colaboración entre las dos instituciones.

Respecto de la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer (SOLCA). El antecedente en 1947 es la fundación en Quito de la Liga Anticancerosa, que parece fue pasajera y de la cual no se tiene mayores referencias. En 1951, en Guayaquil, luego de un proceso que había iniciado años antes, se estructura el primer directorio de SOLCA que lo preside Juan Tanca Marengo. En una memoria en la que participa Juan Tanca Campozano, se reconoce que “Se hizo contacto con varias instituciones internacionales como la Fundación Rockefeller, la American Cancer Society…”. Entendible lo de la American Cancer Society, pues se trata de un ente técnico en el campo de la oncología, pero la Fundación Rockefeller no tenía experticia en ese campo, su énfasis era en enfermedades transmisibles; este acercamiento evidencia la amplia relación de la fundación norteamericana con círculos de poder criollos, sobre todo en Guayaquil.

El 15 octubre de 1953 se emite el decreto legislativo (Registro Oficial 362, 12 noviembre 1953), con el que se crea formalmente SOLCA. El Art. 1 del decreto señala: “Encargar a la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer del Ecuador, SOLCA, la conducción de la campaña anticancerosa en todo el país bajo la dirección y vigilancia del Ministerio de Previsión Social”. Art. 4.- “Asígnese en el presupuesto ordinario de la nación la cantidad de un millón de sucres, que SOLCA los invertirá en cumplir labores anticancerosas que beneficien a todo el país.”[12]

Para sólo comparar con dos países vecinos del Área Andina, ver cuadro Nº 1. El control del cáncer en el Ecuador ha estado fundamentalmente en manos privadas, mientras que en otros países latinoamericanos esa es una clara responsabilidad pública:

Cuadro Nº 1

La atención del cáncer en Ecuador, Colombia y Perú

Nombre y fecha de fundación Carácter público o privado, alcances Financiamiento y atención
Ecuador, SOLCA 1951, 1953 decreto legislativo.

(MSP 1967)

Privado, de interés público. Diagnóstico y tratamiento del cáncer (enfoque clínico, quirúrgico). Registros de cáncer, con dificultad actual de funcionamiento (vig. epi.). Pago de pacientes. Aporte de fondos públicos (asignación, impuesto a créditos bancarios…). Traspaso de recursos económicos del MSP y del IESS.
Colombia, Instituto Nacional de Cancerología (INC), 1934. Inicialmente adscrito a la Universidad Nacional.

(Ministerio de Salud 1946)

Público. Diagnóstico y tratamiento, investigación, formación. Fortalecimiento con Ley 2291 del 17 de febrero de 2023. Financiamiento público. Sin gasto o bajo gasto de bolsillo.
Perú, Instituto Nacional del Cáncer, 1939, Ley Nº 8892. En 1952, mediante decreto, se transforma en Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN).

(Ministerio de Salud 1935)

Público. Servicios oncológicos (clínico, quirúrgico), registro de cáncer (vig. epi.). Financiamiento público. 2006, Ley Nº 28748, condición de Organismo Público Descentralizado del Sector Salud, personería jurídica propia, así como autonomía administrativa, presupuestal, financiera y normativa.

 

Por su parte, si bien el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social se funda como tal en 1970, el IESS tenía para entonces ya una larga historia. Durante la Revolución Juliana, en el gobierno de Isidro Ayora (1928), se creó la Caja de Pensiones, que fue el germen del sistema de seguro social ecuatoriano. Pero, aún antes, durante la revolución liberal (1903) se expidió la primera ley de jubilación.

Con la creación del Instituto Nacional de Previsión en 1936, se creó también el primer servicio de salud del seguro social, adscrito al antiguo hospital San Juan de Dios en Quito. Y estos servicios se ampliaron cuando en 1937 se creó otro en el entonces joven hospital Eugenio Espejo de Quito (inaugurado en 1933); posteriormente, otros servicios de salud se inauguraron en diferentes partes del país. Para el mismo año 1937, se creó el seguro de enfermedad y el Departamento Médico de la Caja del Seguro Social.

En todo caso, la red de servicios de salud del seguro social (IESS, antes Caja de Pensiones y Caja del Seguro Social), antecedió en 30 años a la constitución del Ministerio de Salud Pública (1967).[13] Por otro lado, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, como sucede en muchos países, estructuraron de acuerdo a sus necesidades sus propios sistemas sanitarios y de seguridad social, autónomos, para sus miembros y sus familias.

Según Klever Bravo, historiador de las FFAA en el Ecuador, “con el nacimiento de la República, la Sanidad Militar tuvo su primera identificación institucional el 4 de mayo de 1831, con la configuración del Cuerpo de Médicos Militares… en 1903, en el gobierno del general Leonidas Plaza Gutiérrez, se publicó el Reglamento de Sanidad Militar para los Repartos de la Costa; y, un año más tarde el Reglamento para los Repartos de la Sierra…” Pero “…no fue sino en 1910 cuando la Sanidad Militar salió a la luz de manera oficial. En ese año el Ecuador dirigía su mirada a la frontera sur, ante un posible conflicto armado con el Perú… don Abelardo Montalvo, encargado del Poder Ejecutivo (Alfaro estaba en la frontera), decretó el 10 de mayo de 1910 la creación del Servicio de Sanidad Militar, adjuntando su correspondiente reglamento en el cual entraba en vigencia la misión de los hospitales de campaña y los puestos de socorro, así como también los medios para una mejor organización y administración.”[14]

De tal manera que en el Ecuador el Ministerio de Salud Pública nace no sólo tardíamente, sino muy mermado y muy presionado, su alcance no es universal, ni en su capacidad de rectoría, ni en su capacidad de brindar servicios fundamentales. El MSP en el Ecuador, como en algunos otros países latinoamericanos, surgió básicamente para enfrentar dos problemas grandes: Las epidemias de enfermedades transmisibles (por intereses comerciales) y la mortalidad y morbilidad de niños y madres (salud materno – infantil). Sin embargo, hasta la fecha no ha salido mucho de esos límites, a pesar de que las enfermedades no transmisibles, agravadas por intereses comerciales corporativos, así como la violencia en todas sus formas, dominan el panorama epidemiológico actual.

Pero, hay que considerar también el panorama político de la década de 1960 que precedió a la fundación del MSP en el Ecuador. La revolución cubana (1959) se declaró socialista (1961) y se consolidaba, lo que despertó el enorme temor de Estados Unidos de Norteamérica. Existía una gran efervescencia de movimientos sociales y políticos en el Ecuador (PCMLE, PSRE, URJE, MIR…) y en toda Latinoamérica, que proponían radicalizar acciones, influenciados en gran medida por la revolución cubana. Ese floreciente movimiento político influyó en las universidades y en el movimiento estudiantil, en el caso de la salud, se constituyen la Asociación de Facultades Ecuatorianas de Medicina (AFEME) y la Asociación Nacional de Estudiantes de Medicina (ANEME). Y hay que tomar en cuenta el papel de la Federación Médica, de la Sociedad de Médicas del Ecuador, de médicos asambleístas, y posiblemente de otras organizaciones y personajes que promovían la fundación del ministerio.

Además, la OPS, a partir de la designación de directores latinoamericanos, desde la década 1960 permite el ingreso de profesionales progresistas o de izquierda entre sus líneas (Juan César García, María Isabel Rodríguez / Miguel Márquez, Patricio Yépez…), que tienen influencia, incluso en cubrir las deudas pendientes como la falta de ministerios de salud en algunos países, como el caso de Ecuador.

De tal manera que, una vez terminada la dictadura militar de Castro Jijón, probablemente se produce una presión nacional e internacional para que de una vez por todas se resuelva ese retraso en la creación del MSP en el Ecuador.

Sin embargo, hay otros bemoles en la creación del MSP y de otras estructuras como el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. Según Eduardo Estrella, analizando las décadas de 1960 y 1970, las nuevas perspectivas de la economía internacional determinaban una readecuación de la medicina nacional hacia la atención médica directa, pasando a un plano secundario las acciones sanitarias… la medicina ecuatoriana entra en un período de modernización: a) La creación del Ministerio de Salud; b) La reorganización del Seguro Social; y, c) La transformación de la atención médica liberal (privada) en pequeña o gran empresa. (Estrella, Medicina y Estructura Socio-Económica, 1980).

Edison Aguilar complementa, analizando el pensamiento de Foucault y el proceso con el MSP y otras instituciones: la medicina social funciona como dispositivo biopolítico: a) protección estatal a los pobres, b) regulación estatal de la previsión o seguridad social de las poblaciones asalariadas, y c) el libre acceso a la oferta privada de servicios, para población con capacidad de comprarlos. En ese sentido, la medicina social instalada con la fundación del MSP, cumple papeles de normalización, policía médica, medicalización de la vida biológica y social. La medicina social sería un dispositivo privilegiado del poder estatal que contribuye a evitar o diluir los conflictos sociales, contribuye a la continuidad y a la estabilidad de los regímenes políticos. (Aguilar, FLACSO 2018)

Paralelamente a este proceso académico, político e institucional, los pueblos y nacionalidades originarios del Ecuador, pero también otros amplios sectores populares de áreas urbanas y rurales, casi no accedían a los servicios de salud, ni públicos ni privados. Así como estaban al margen del sistema de educación, enfrentaban también sus problemas de salud con sus propios recursos, con su propia medicina tradicional y popular. Lo cual era una contrariedad para el Estado, porque dificultaba su expansión.

La nueva institucionalidad de salud, no sólo el recién fundado Ministerio de Salud Pública, sino los servicios de salud del IESS y del Seguro Social Campesino, junto a instituciones de educación, asistencia agrícola y ganadera, el registro civil, las iglesias (inicialmente sólo la católica), eran los instrumentos perfectos para la penetración capitalista y del Estado en el campo. Después de todo, el país había vivido en los siglos XIX y XX, pero aun antes, desde la colonia, numerosos “levantamientos indígenas” a los que había que controlar no sólo con fuerzas represivas (Policía y FFAA) sino con dispositivos disuasivos: políticas sociales.

Tardarían mucho tiempo en integrarse los pueblos y nacionalidades, así como los sectores empobrecidos urbanos y rurales, a los servicios y acciones de salud oficiales. Pero aún hoy, en el año 2026, sigue habiendo exclusión, lo que se demuestra en las brechas en varios indicadores como mortalidad materna, mortalidad infantil o desnutrición infantil; sin embargo, los pueblos y sus comunidades, siguen construyendo su propia historia con la autonomía que el sistema les permite; y no es precisamente la academia la que recopilará y contará esa historia paralela, subterránea.

A manera de conclusión:

La Fundación Rockefeller (en coordinación con OPS y otras organizaciones) ha sido un actor clave en el moldeamiento del higienismo y la salud pública durante el siglo XX en el Ecuador. Están documentadas visitas de la Fundación Rockefeller, generalmente médicos militares, en los años 1916 y 1918 (en la segunda, con Hideyo Noguchi) para control de la Fiebre Amarilla. Pero hay constancia también de que la fundación intervino en otros procesos sanitarios en Ecuador, como la creación del Instituto Nacional de Higiene en 1941, así como en la llamada “Comisión de la Chinchona” y en las comisiones de la fundación para facilitar la explotación de productos tropicales necesarios durante la segunda guerra mundial: caucho, balsa, cacao, café…[15] Hay indicios también de que los fundadores de SOLCA pidieron apoyo y asesoría a la Fundación Rockefeller (1951-1953). La Escuela Nacional de Enfermeras (actual Carrera de Enfermería) de la Universidad Central del Ecuador, fue también creada en 1942 con la asistencia de la Fundación Rockefeller[16], ampliando con ello su presencia y apariencia técnica y científica.

Sin embargo, muchos de los contactos de la Fundación Rockefeller con autoridades y servicios de salud del Ecuador, no están documentados.

En general, la Fundación Rockefeller cumplió un papel significativo en los procesos de salud en toda Latinoamérica y El Caribe en el siglo XX, dotándose de un halo científico / académico, que facilitó la penetración y permitió la colonización del pensamiento médico e instituciones.

Actualmente la Fundación Rockefeller modificó sus objetivos, su prioridad en salud es la crisis climática. No se sabe exactamente la intencionalidad de ese cambio, más aún cuando las corporaciones petroleras de la familia Rockefeller han contribuido significativamente durante 150 años al calentamiento global.

“Ante crisis sanitarias como el calor extremo, las instituciones de salud pública que nos atendieron en el siglo XX ya no son adecuadas. La salud pública mundial debe evolucionar, y la protección contra el calor extremo es fundamental para esta transformación. Así como apoyamos la ciencia, las instituciones y la infraestructura que abordaron los desafíos de salud pública del pasado, la Fundación Rockefeller ahora está haciendo lo mismo para abordar la crisis climática…”[17]

La posta para interferir directamente en políticas e instituciones de salud en Latinoamérica y el “Tercer Mundo”, para promover la privatización en salud, desde 1990 ha sido transferida al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional, con una transición en la que actuaron fuertemente USAID y otras (Alianza para el Progreso, Cuerpo de Paz) entre 1960 y 2000.

En medio de esa trama, se funda e inicia funciones el Ministerio de Salud Pública del Ecuador en la década de 1960. Muchas preguntas relacionadas con el período que antecedió a su retrasada fundación, quedan aún sin respuestas y necesitan ser investigadas.

[1] Esta ponencia, para la discusión, fue presentada en el Taller de Historia de la Salud de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, el 27 de enero de 2026. Y recibió aportes y comentarios, entre otros, de Óscar Betancourt, Arturo Campaña, Gonzalo Bonilla, Jaime Breilh, Byron Núñez, Germán Rodas, Elisa Calero y Édison Aguilar, aportes que he tratado de recogerlos en este documento.
[2] Médico salubrista y activista de derechos humanos. Miembro de la Fundación Salud Ambiente y Desarrollo y de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social. Miembro del Taller de Historia de la Salud de la UASB.
[3] Según Édison Aguilar, en la votación del decreto constitucional que creó el MSP en el Ecuador en 1967, casi todos los asambleístas del Guayas votaron en contra de la aprobación del mismo, como consta en las actas respectivas.
[4] https://www.paho.org/es/quienes-somos/historia-organizacion-panamericana-salud-ops
[5] https://www.paho.org/es/quienes-somos/historia-ops/ex-directores-ops
[6] Ver películas Yawar Mallku y Llukshi Kaimanta (Fuera de aquí) del cineasta boliviano Jorge Sanjinés.
[7] Patricia De la Torre Araúz “La cara oculta de la beneficencia en el Ecuador”, 2004: “Se crea en esta Capital una Junta de Beneficencia, a semejanza de la que existe en Guayaquil con éxito tan brillante y que como Ud., sabe se ha convertido en verdadera potencia, que no sólo socorre a los menesterosos, sino que hasta ha contribuido para la pronta reedificación de esa ciudad”. https://biblioteca.bne.gob.ec/cgi-bin/koha/opac-authoritiesdetail.pl?authid=33438
[8] Paolo Marangoni, “La Junta de Beneficencia de Guayaquil”, en: OPS/OMS – Ecuador, 2002. El Cóndor, la Serpiente y el Colibrí, la OPS/OMS y la salud pública en el Ecuador del siglo XX
[9] https://www.juntadebeneficencia.org.ec/2009/12/05/comunidad-de-propositos/
[10] Frank Weilbauer, “La Cruz Roja y el voluntariado en el Ecuador”, en: OPS/OMS – Ecuador, 2002. El Cóndor, la Serpiente y el Colibrí, la OPS/OMS y la salud pública en el Ecuador del siglo XX
[11] Rockfound.org, historia, 1913–1919 Archivado el 23 de mayo de 2007 en Wayback Machine
[12] Juan Tanca Campozano, Leoncio Cordero, Fabián Corral, Roberto Sempértegui, “La Sociedad de Lucha Contra el Cáncer (SOLCA)”, en: OPS/OMS – Ecuador, 2002. El Cóndor, la Serpiente y el Colibrí, la OPS/OMS y la salud pública en el Ecuador del siglo XX
[13] Ver: Pedro Barreiro, “Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social y Seguro Social Campesino”, en: OPS/OMS – Ecuador, 2002. El Cóndor, la Serpiente y el Colibrí, la OPS/OMS y la salud pública en el Ecuador del siglo XX
[14] Kléver Antonio Bravo, “Sanidad Militar”, exposición en el taller de historia de la salud de la UASB, septiembre 2025.
 [15] Manuel Palacios, Tamara Borodulina “La fundación Rockefeller en el Ecuador” Universidad Laica V Rocafuerte de Guayaquil DOI: https://doi.org/10.62325/10.62325/yachana.v2.n1.2013.204
[16] No sólo de la Fundación Rockefeller, sino de la Oficina Sanitaria Panamericana y de la Oficina del Coordinador de Asuntos Interamericanos. “Ecuador Presidencia de la República, Decreto del 7 de enero de 1944, Registro Oficial 1030, 3 de febrero de 1944.” Citado por: Milagros Villarreal, “La Escuela Nacional de Enfermeras entre 1942 y 1970: Una historia sobre las dinámicas de control social.” Serie Magíster Vol. 238. UASB, Quito, 2018. chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://repositorio.uasb.edu.ec/bitstream/10644/6537/1/SM238-Villareal-La%20escuela.pdf . Referencia también de Virgilio Paredes Borja en “La Enfermería en Quito”.
[17] https://www.rockefellerfoundation.org/what-we-do/health/

* (ponencia presentada en el Taller de Historia de la Salud de la UASB)
Hugo Noboa Cruz[2], 27 de enero de 2026

 

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