Por nuestro enviado especial

EE.UU., 26 de julio

En esos días en Washington sólo se escuchaba hablar del testimonio del fiscal especial Robert Muller, quien durante más de dos años estuvo investigando, a solicitud de las autoridades de justicia norteamericanas, si había habido injerencia extranjera en las elecciones presidenciales de 2016.

El gobierno y su Ministro de Defensa han sido insistentes en señalar que la llegada de un avión de inteligencia de Estados Unidos al Ecuador significa que no se pondrá una base extranjera en nuestro país, como si ese fuera suficiente motivo de tranquilidad. Pero la verdad no es tan simple: en realidad y puesta en contexto se trata de una injerencia, un nuevo tipo de acciones para control y dominación del imperialismo.