11 junio 2025
Galápagos es un lugar único que los humanos tenemos grabado en la retina, aun cuando muchos no la conozcan directamente. Las tortugas han sido testigos de los cambios en las islas por la presencia de piratas, balleneros, cazadores de pieles, pescadores, científicos, colonos, turistas y militares. Ahora, nuevamente, se anuncia la llegada de los ruidosos y depredadores militares que construyeron en 1941 la primera base militar en Las Galápagos: “La Roca”; ese fue el nombre que se dio a Baltra. Allí se montaron estaciones de radar, “nidos de ametralladora”, barracas, tanques de combustible, aeropuerto. “Un gigantesco portaviones imposible de hundir, convirtiéndose en la mayor instalación militar y aeronaval del Pacífico sudeste”
Después del cierre de la base, Baltra quedó como un campo árido con unos pocos arbustos, cactus de tuna y árboles de palo santo. Se extinguieron las iguanas y otras especies, por la destrucción de esas tierras frágiles y por la introducción de cabras, perros, gatos y otras especies invasoras. Ahora, nuevamente, se ha entregado potestad a Washington para ingresar a la Reserva Marina de Galápagos con buques militares y bases e infraestructura y operaciones por aire y por mar. De eso trata este libro.
Autores: Esperanza Martínez, Alberto Acosta, Ramiro Ávila, Pablo Ospina Peralta, Elizabeth Bravo, Luis Córdova-Alarcón, Anne Theissen
El libro se puede descargar aquí: https://www.accionecologica.org/wp-content/uploads/LA-MIRADA-IMPERIAL-PUESTA-EN-GALAPAGOS.pdf


