Desde que los invasores monárquicos europeos llegaron a Abya Yala, el desprecio contra los pueblos originarios ha sido la herramienta destacada del poder. Primero los llamaron “salvajes” y “bestias”, luego “primitivos” y “atrasados”, y hoy los bautizan como “terroristas”. El lenguaje cambia, pero la lógica colonial se mantiene: deshumanizar para despojar, criminalizar para reprimir.
"En el Ecuador, en la actual coyuntura de protestas y levantamientos de los pueblos originarios, ambas formas aparecen con violencia y crudeza viral. La propuesta gubernamental de insistir en la eliminación de los subsidios reduce un problema más complejo a una visión étnica o regional: eso es otra forma de racismo. El racismo blando en Ecuador se expresa en la vida cotidiana; la mayoría de compradores en los mercados llama a nuestras vendedoras con diminutivos como hijitas, caseritas, mamitas: eso es racismo."
"...no es de sorprenderse, que luego del relativamente corto período del gobierno progresista de Rafael Correa en el Ecuador, al que sin ser revolucionario lo sintieron como una amenaza, la oligarquía ecuatoriana ha dado una especial importancia a las FFAA y la Policía, aumentando sus prerrogativas económicas y garantizando mediante decreto, la impunidad de su accionar por fuera de la ley y la Constitución. El último paso definitivo que pretenden, es un nuevo proceso constituyente que tiene como uno de sus objetivos permitir bases militares extranjeras (de USA) en el territorio nacional, para fortalecer a los cuerpos represivos del Estado, y por otro lado, constitucionalizar los abusos de la represión contra el pueblo."
"No vaya ser que se juegue con la maniobra de decir: el gobierno nacional ya cumplió con dejar sin efecto la licencia ambiental, pero que el juez debe decidir sobre las medidas cautelares, con lo que se dejaría abierta la puerta para la explotación minera en Kimsakocha. Tiene que respetarse la voluntad soberana del pueblo de Cuenca. El pueblo de Cuenca no permitirá ninguna burla o maniobra."
"Pero hoy, el sentimiento parece ser diferente, no basta oponerse a las recetas del FMI aplicadas irresponsablemente por Noboa. Muchas voces ven como única salida la renuncia de Daniel Noboa Azín, para acabar con el desgobierno, el saqueo de bienes públicos, el desmantelamiento de la salud y la educación públicas, el desempleo abierto y encubierto como informalidad, el avasallamiento de derechos laborales, la destrucción de la naturaleza, la enorme violencia (y un largo etcétera), que tienen paralizado al país desde mucho antes de la convocatoria al paro por la CONAIE."
"En Ecuador, el caso de Domingo Ankuash y la FICSH no es solo una anomalía. Es un espejo de lo que está en juego: en territorios ancestrales, en liderazgos comunitarios, en licencias que se otorgan detrás de puertas cerradas. Defender la tierra no es un lujo ni una protesta esporádica; es una cuestión de sobrevivencia cultural, ecológica, social. Si no se respeta la voz indígena, no habrá justicia ambiental sostenible."
"Con su accionar, Noboa sintetiza el afán expresado desde hace muchos años atrás por los grupos de poder: derribar la Constitución de Montecristi. Desde que el pueblo ecuatoriano, en las urnas, el domingo 28 de septiembre del año 2008, aprobó dicha Constitución, elaborada en una gran minga democrática, empezaron los ataques."
"Después de la Tri, el bolón y el encebollado, el subsidio de los combustibles junta la rabia de los siempre postergados. De los que siempre reciben el vengase mañana que hoy no hay sistema, de los "le estoy diciendo que no consta en la lista de beneficiarios" de los "si quiere vaya a hacer la denuncia pero no le ha de servir de nada", de los que siempre reciben el chirlazo de los "ah longo hijueputa es que no sabes quien soy yo".
"Nos llaman radicales por defender el agua. Por querer que un páramo siga siendo páramo. Pero seamos claros: los verdaderos radicales son los que están dispuestos a destruir un ecosistema entero para sacar oro. Esa es la radicalidad del capital extractivo. Esa es la barbarie disfrazada de progreso. Esa es la política de convertir territorios sagrados en zonas de sacrificio."
"En este momento histórico existen dos intereses en juego: el de la empresa minera transnacional y el de los habitantes del cantón Cuenca. Todos tienen que definirse. El gobierno nacional deberá escoger: o defender a la empresa minera o defender al pueblo de Cuenca. El gobierno tiene la obligación moral, ética y jurídica de ejecutar la prohibición de la explotación minera en las zonas de recarga hídrica de los ríos Tarqui, Yanuncay, Tomebamba, Machángara y Norcay."
"con la presencia de mercenarios o con acciones vinculadas a sus prácticas, se abre aún más la puerta para respuestas represivas al margen de la institucionalidad estatal y de los Derechos Humanos. Así, en síntesis, Noboa se adhiere a la lógica represiva del “capitalismo mafioso” de Donald Trump y otros gobernantes de derecha extrema [7]. Todo como parte de una fallida e interminable guerra contra los cárteles de la droga, que concentran el grueso de sus lucrativos negocios en los países del Norte global, a la cabeza los propios Estados Unidos."
"La política del miedo y las noticias diarias de la criminalidad y la corrupción, hacen de la violencia y del asesinato simbólico y biológico una fatalidad. En otras palabras, construyen una subjetividad que acepta el asesinato social, cultural y biológico como un destino que no es posible evadir, solo queda resignarse y aceptarlo."
"En la actualidad, están presentes, una vez más, las pretensiones imperiales. En realidad, el combate al narcotráfico resulta un pretexto, si se considera que el grueso de la droga que consumen en los EEUU, ni se produce en Venezuela, ni cruza por allí. Al gobierno de Washington -capital del país en donde queda la mayor tajada de las ganancias del negocio del narcotráfico- evidentemente no le interesa la democracia, ni el bienestar de la población venezolana, lo que busca el coloso del Norte es el control de los enormes recursos estratégicos venezolanos para su seguridad geopolítica y energética."
"Mientras los dos países vivían una suerte de detente después de estallar la guerra en Ucrania, y existía en Venezuela un cierto optimismo respecto del futuro - Trump hasta autorizó a la petrolera Chevron reunir actividades en el país Caribeño - dentro de poco llegó el inevitable giro en redondo."
"El Pachakutik no es un sueño romántico. Es volver a sembrar la semilla de nuestras filosofías, encender el fuego de una espiritualidad propia y levantar un mundo donde lo humano y lo natural caminen juntos."