La caída del Muro de Berlín, entre otras muchas cosas, significó una derrota ideológica para la izquierda mundial que fue ratificada con la política de combate al terrorismo pos atentado del 11 de septiembre.
En el Ecuador actual, la aspiración vale más que la gestión. Se prefiere votar por quien supuestamente encarna al éxito, aunque ese éxito lo construya exclusivamente para su familia y para sí mismo. Ahí radica el verdadero poder del anticorreísmo: no en un programa político —porque no lo tiene— sino en su habilidad para representar una identidad aspiracional que se impone frente al miedo de un pasado manipulado, ese que hoy se usa para justificarlo todo.
La izquierda no ha perdido nada, porque ningún margen electoral define la lucha que se vive en la cotidianidad. Y no ha perdido tampoco porque, en esta elección de segunda vuelta, no hubo un partido que la representara. La izquierda está donde siempre ha estado: en la calle, en la olla común, en el abrazo solidario, en la rabia que organiza, en la ternura que subleva.
En el Ecuador la minería se ha convertido en una política de Estado y, desde al menos 23 años atrás, los gobiernos de turno han dado cabida de manera institucional, política y legal a empresas transnacionales de todas partes del mundo. El oro representa el 96% de las exportaciones de minerales del país y la demanda de minerales creció en los últimos años en naciones industrializadas, aumentando la demanda por este metal en el mundo.
La dolarización actúa como una religión porque se vende como verdad única e indiscutible, al punto que cuestionarla o dudar de ella es visto como un insulto, una ofensa e incluso una especie de herejía.
"Es hora de que gane una mujer. Las mujeres somos luchadoras. Hay muchos que me dicen que no va a gobernar Luisa, sino Correa. Y yo digo que hay cosas buenas y cosas malas que hizo Correa, también hay muchos privilegiados que perdieron sus prebendas y no le pueden ni ver."
En esta segunda vuelta, nosotros quienes hemos hecho de las calles y la resistencia nuestro lugar de lucha y de victorias, no vamos a elegir presidente o presidenta, vamos a elegir en qué cancha queremos pelear y evidentemente la cancha de la Revolución Ciudadana no es la misma que la de ADN. Nuestra lucha antiminera, antipatriarcal, antiracista, antineoliberal y anticapitalista está declarada.
Acaso ¿se ha oído a Noboa hablar de las lenguas originarias? No. ¿Es correcto firmar un pacto como lo hace González, que habla de “pueblos negros, cholos y montuvios”? No. ¿Es ético olvidar como les insultó el expresidente Correa aludiendo a su pertenencia étnica? No.
Fernando Molina
Tomado de NUSO marzo-abril 2025
La batalla entre evistas y arcistas en el Movimiento al Socialismo (MAS) ha debilitado al extremo las posibilidades electorales de...
Natalia Sierra
03 abril 2025*
Tomado de: DesInformémonos
En el debate previo a las elecciones presidenciales del Ecuador 2025, quedó algo absolutamente claro: es el capital...
"Del análisis que realiza la empresa estadounidense Polymarket (corte 31 de marzo de 2025 https://polymarket.com/event/ecuador-presidential-election), que no se trata de una encuesta ni de promedio de encuestas, sino de un análisis más amplio que seguramente incluye indicadores sociales, económicos y políticos, de los cuales las encuestas son sólo una parte; se percibe que, faltando 13 días para el proceso electoral, la candidata que tendría al momento más opciones de ganar, sería Luisa González; como de alguna manera ya se podía prever desde hace varios meses."
Nos encontramos, en especial, frente al desesperado intento de un imperio decadente por recuperar el poderío de otros tiempos, provocando nuevos y acelerando viejos enfrentamientos inter imperiales, en medio de una policrisis con rasgos de colapso civilizatorio.