"El mundo abyayalense no es alternativa dentro de este sistema, es otra cosa: no separa, relaciona; no domina, equilibra; no explota, cría; no administra la vida, la cuida. No necesita destruir para existir, por eso Occidente no lo puede entender, porque no es una diferencia cultural solamente es una diferencia ontológica."
Esta guerra, lamentable como todas las guerras, simboliza algo que se viene percibiendo desde hace tiempo y no se lo quiere aceptar. Algo que fue teorizado hace décadas por Oswald Spengler y Edmund Husserl: la decadencia de Occidente, no solo como potencia militar y política, sino sobre todo como civilización eurocentrada y como paradigma universal de libertad y progreso.