La extraña relación entre destino y casualidad a la que se hizo referencia en el anterior artículo “La insoportable levedad comunicacional del sillón vicepresidencial” tiene en esta coyuntura un correlato necesario. ¿Qué va a pasar con los contenidos de la Ley Orgánica de Comunicación (LOC)? Ahora que la Asamblea Nacional dio paso a las reformas que convierten a la LOC en una normativa ‘light’ es justo no quedarse en la superficie y reflexionar sobre los temas de fondo.

16 diciembre 2018

Hay momentos en la vida en que lo casual puede no serlo y lo que parece determinado de antemano en realidad es fruto del azar. Esto, que no es una ley de la vida, aconteció entre el 10 y el 11 de diciembre de este año. Ese día, dos hechos aparentemente extraños entre sí confluyeron para colocar un hito polémico en el ámbito de la comunicación.

George Didi-Huberman en el prólogo de ese potente libro del cineasta alemán, Harum Farocki (1944-2013),  que lleva por título Desconfiar de las imágenes, afirma que: “Todas las imágenes del mundo son el resultado de una manipulación, de un esfuerzo voluntario en el que interviene la mano del hombre (incluso cuando esta sea un artefacto mecánico)”(2013; 13). Es decir, todo trabajo en donde esté inmersa la visualidad supone necesariamente una manipulación, mistificación o una tramoya como parte de sus dinámicas y economías.

Lo de estos últimos meses en Palestina no termina de ser escalofriante. El Estado sionista de Israel continúa su masacre y represión contra los pueblos ocupados, esta vez ante el rechazo y las protestas de los palestinos a la instalación de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, con lo cual el imperialismo norteamericano toma una posición clara a favor de la ocupación y la desaparición del pueblo palestino.