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viernes, marzo 6, 2026

EL PODERÍO EUROPEO, GRACIAS A LAS RIQUEZAS DE AMÉRICA – Atawallpa Oviedo Freire

Una verdad que no ha podido ser desmentida

28 de noviembre 2025

Europa atravesó durante la Edad Media uno de los periodos más prolongados de pobreza, enfermedades y violencia de su historia. La desarticulación social y política provocada por la expansión y posterior derrumbe del Imperio romano dejó al continente fragmentado en pequeños reinos enfrentados entre sí, con economías rurales de subsistencia, ciudades reducidas y un retroceso científico, tecnológico y cultural evidente.

Durante más de mil quinientos años, la vida europea estuvo marcada por guerras constantes, hambrunas recurrentes y epidemias devastadoras, impulsadas por la ambición de reyes y nobles que disputaban territorios y recursos cada vez más escasos.

Ese panorama cambió radicalmente a partir del siglo XVI, no por un súbito despertar interno o un descubrimiento de ingentes recursos materiales propios, sino gracias a la invasión y al saqueo sistemático de América. De aquí se extrajeron miles de toneladas de oro y plata, además de productos agrícolas que revolucionaron la alimentación europea y les sacaron de la hambruna recurrente: la papa, el maíz, el cacao, el tomate, la quinua, el maní, entre muchos otros. Esta nueva base nutricional sacó de la pobreza a millones de europeos y permitió un crecimiento demográfico y económico sin precedentes.

Pero la magnitud del despojo no fue solo económica: la invasión implicó la usurpación de 42 millones de kilómetros cuadrados, convirtiéndose en el mayor robo territorial de la historia mundial. Este despojo no ha cesado en cinco siglos. Las potencias europeas —y luego sus herederos geopolíticos locales— han continuado explotando, saqueando y reconfigurando los territorios americanos de acuerdo con sus intereses, profundizando procesos de colonización, extractivismo, desplazamiento y gentrificación de sus poblaciones.

Y, paradójicamente, mientras robaban riquezas, tierras y vidas, Europa sostenía el discurso de que “traía” civilización, cultura, religión, idioma y progreso. Una narrativa que aún hoy se repite, invisibilizando que fueron precisamente esas culturas originarias —que eran ricas, autosuficientes y profundamente prósperas antes de la invasión— las que financiaron con su destrucción el ascenso europeo.

A medida que la modernidad fue avanzando, el saqueo solo cambió de forma. Cuando ya no había más oro o plata que extraer, el despojo continuó con petróleo, gas, caucho, agua, biodiversidad, madera, tierras raras, y ahora litio y otros minerales estratégicos.

Cada vez que se descubre un recurso valioso en una región indígena o campesina, las mismas dinámicas coloniales resurgen: desplazamiento, violencia, desposesión, contaminación y pobreza.

Mientras tanto, los pueblos que antes de la invasión vivían en sistemas comunitarios ricos y equilibrados fueron empobrecidos por el modelo colonial y neocolonial. Y ese empobrecimiento no ha dejado de aumentar. Hoy, muchas de las regiones más ricas en recursos naturales siguen siendo las más pobres en términos sociales, precisamente porque la riqueza continúa saliendo hacia afuera.

Europa no solo debe reconocer que su Renacimiento, su modernidad y su poder global se construyeron sobre la riqueza de América; también debe aceptar que la colonización no es un hecho pasado, sino un proceso que se mantiene vivo. Deuda histórica no es una metáfora: es un hecho material, ético y político.

Porque sin América —sin su oro, sin su plata, sin sus alimentos, sin sus territorios, sin la vida de millones de sus habitantes— Europa jamás habría salido de su prolongado oscurantismo. Su renacimiento fue, en realidad, el renacimiento pagado por Abya Yala (América)

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1 COMENTARIO

  1. Buen artículo, estoy de acuerdo casi con todo excepto: “Mientras tanto, los pueblos que antes de la invasión vivían en sistemas comunitarios ricos y equilibrados fueron empobrecidos por el modelo colonial y neocolonial.” No eran ni ricos, ni prósperos, ni equilibrados, las guerras eran comunes y la pobreza y el canibalismo también.

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