En El agente secreto, Kleber MendonƧa Filho convierte un mito popular de Recife en una vĆa de acceso a los fantasmas de la dictadura brasileƱa. Entre archivos, intrigas policiales y humor siniestro, la pelĆcula explora cómo la violencia estatal persiste en la memoria, en las imĆ”genes y en los pliegues de una historia que el paĆs nunca terminó de confrontar.
El agente secreto comienza en 1977, durante lo que la pelĆcula denomina Ā«un periodo de grandes travesurasĀ». En una entrevista para The New Yorker, su director, Kleber MendonƧa Filho, explicó que referirse al periodo de la dictadura militar brasileƱa de esta manera era en sĆ mismo una travesura: una versión satĆrica de los textos introductorios que se ven en CasablancaĀ oĀ Star Wars. Ā«Es una palabra maravillosa, bastante anticuadaĀ», dice en referencia al vocablo portuguĆ©s pirraƧa. Ā«Normalmente significa alguien que se burla de otra persona con mala intención. Alguien que tiene el poder de gastarte una broma. Y esa broma podrĆa salirse de controlĀ». En su pelĆcula, la perna cabeluda aparece en el estómago de un tiburón muerto. El jefe de policĆa local es alertado y le ordena a uno de sus subordinados que arroje de vuelta al ocĆ©ano esa porquerĆa. La noche siguiente, en una secuencia al estilo de las pelĆculas de clase B, vemos cómo la pierna peluda emerge de las aguas, como un zombi malvado que salta y aterroriza a los baƱistas.
Es un gesto artĆstico que vincula el mito local con el cine, y mĆ”s especĆficamente con el fenómeno mundial de Tiburón, una pelĆcula que seguĆa llenando las salas de Recife un aƱo despuĆ©s de su estreno. Fernando, un niƱo de nueve aƱos āla misma edad que tenĆa MendonƧa en 1977ā, sueƱa con ver Tiburón, pero su padre, Marcelo (Wagner Moura), no se lo permite. Es demasiado pequeƱo; tan solo ver el póster le provoca pesadillas. Fernando vive con su abuelo, Alexandre, que trabaja como proyeccionista en el cine SĆ£o Luiz. La madre del niƱo ha fallecido y Marcelo estĆ” huyendo. Solo descubrimos el motivo casi al final de la pelĆcula, cuando Elza, una lĆder de la resistencia, habla con Ć©l en la cabina de proyección del cine de Alexandre.
La pelĆcula comienza con Marcelo en camino a Recife en un Volkswagen Escarabajo de color amarillo brillante, cuando se detiene en una estación de servicio apartada donde encuentra un cadĆ”ver en descomposición. Luego es interrogado por la policĆa āque no muestra ningĆŗn interĆ©s por el cadĆ”verā, tras lo cual continĆŗa su camino; llega a un refugio regentado por una encantadora y decrĆ©pita anarcocomunista que tiene un gato con dos cabezas, conoce a otros disidentes y fugitivos, algunos de los cuales estĆ”n huyendo de la guerra civil angoleƱa; descubrimos que su verdadero nombre es Armando SolimƵes, ex-profesor universitario que figura en una lista negra y por cuya cabeza hay una recompensa; y luego hay un corte al presente, donde una estudiante universitaria llamada FlĆ”via estĆ” escuchando las cintas de su testimonio.
El cine SĆ£o Luiz tuvo un papel destacado en la pelĆcula anterior de MendonƧa, Retratos fantasmasĀ (2023), un ensayo autobiogrĆ”fico sobre su ciudad natal y sus cines. Ā«EncontrĆ© la esencia de El agente secreto mientras hacĆa Retratos fantasmasĀ», dice, Ā«el poder de las cosas que sobreviven y se conservan en archivos. Porque el archivo es la prueba de vida de alguien. Cuando escuchas una voz grabada en 1977, esa persona estaba viva en el 77⦠Probablemente la sensación mĆ”s intensa de viajar en el tiempo que he experimentado haya sido hacer pelĆculas y trabajar con archivosĀ».
Gracias a la red de la resistencia, Marcelo consigue un trabajo en la oficina de registro de identidad de Recife, donde pasa la mayor parte del tiempo buscando información sobre su madre, de quien sabe muy poco. AsĆ era una Ć©poca en la que la gente desaparecĆa y nunca mĆ”s era encontrada. Unos aƱos antes, al oeste de Pernambuco, a orillas del rĆo Araguaia, un grupo de mĆ”s de 100 guerrilleros comunistas se rebeló contra el EjĆ©rcito brasileƱo; al menos 60 fueron torturados y asesinados. En virtud de una ley de amnistĆa de 1979 aprobada por la Junta Militar, ningĆŗn ex-oficial militar ha sido condenado penalmente, y hubo que esperar hasta 2008, cuando Carlos Brilhante Ustra fue declarado torturador por un tribunal civil de San Pablo, para que se reconocieran oficialmente algunos de sus crĆmenes. (Brilhante Ustra murió en libertad a los 83 aƱos). ReciĆ©n en 2012, la entonces presidenta Dilma Rousseff creó la Comisión Nacional de la Verdad para investigar las violaciones de derechos humanos perpetradas durante la dictadura. Cuando Rousseff fue destituida en 2016, Jair Bolsonaro elogió a Brilhante Ustra antes de votar, calificĆ”ndolo como el Ā«terror de Dilma RousseffĀ».
La propia Dilma fue detenida y torturada durante esos aƱos. En 2011, se descubrió una fotografĆa suya en los archivos de San Pablo, tomada en noviembre de 1970, cuando era miembro de la Vanguardia Armada RevolucionĆ”ria Palmares. Tras haber soportado meses en prisión y semanas de tortura, se encontraba ahora ante un tribunal militar. En la foto, se la ve sentada, encorvada y aburrida, mientras dos generales estĆ”n de pie muy cerca de ella, tapĆ”ndose el rostro como avergonzados, como si el futuro pudiera verlos. Ā«La tortura es algo complejoĀ», declaró Rousseff en 2020 en Brasil de Fato. Ā«Creo que todo aquel que ha estado en prisión siempre llevarĆ” esa marca. No me gusta mirar pelĆculas donde hay tortura, por ejemplo. No es que no me gusten. Simplemente no las veo. No quiero ver esoĀ».
En ese sentido, el thriller criminal carnavalesco de MendonƧa es ideal: el director afirmó que querĆa Ā«minimizar groseramente, casi de manera poĆ©ticaĀ» la crueldad de la dictadura. Pero aun asĆ se vislumbran destellos de horror. En uno de los momentos mĆ”s impactantes de la pelĆcula, Marcelo es detenido por el corrupto jefe de policĆa Euclides y sus matones. Ā«Queremos mostrarte algoĀ», dice Euclides. Marcelo accede, y lo acompaƱan a una sastrerĆa cercana para que conozca a Hans (Udo Kier, en su Ćŗltima actuación), un supuesto nazi y vĆctima habitual del acoso de Euclides. Ā«EnsƩƱale tus cicatricesĀ», le dice este, y al igual que Marcelo, Hans accede. Se levanta la camisa y Euclides casi gime de excitación.
A Bolsonaro le gustaba levantarse la camisa para mostrarle a la prensa las heridas de sus puƱaladas, a menudo durante sus numerosas hospitalizaciones por covid-19. Era una especie de exhibicionismo machista, lo mismo que aquĆ excita a Euclides, quien ve en Hans a un camarada soldado que luchó por su paĆs y se ganó sus galones. MendonƧa dijo que el personaje de Hans se inspiró en un refugiado rumano, sastre y amigo de su padre, y en la herencia judĆa de la ciudad (Recife fue el lugar donde se estableció la primera comunidad judĆa organizada de Brasil en el siglo XVII). Al final de la escena, se revela que Hans es un sobreviviente del Holocausto, obligado a aceptar la etiqueta de nazi para mantener el favor de Euclides. Su personaje refleja la peculiar naturaleza de la identidad bajo el fascismo. En el Brasil de 1977, Hans vive bajo una identidad falsa, al igual que Marcelo, y como de hecho vivió Josef Mengele, quien huyó, como tantos otros nazis, a SudamĆ©rica a travĆ©s de las rutas de escape (se ahogarĆa en San Pablo dos aƱos despuĆ©s).
MendonƧa ha afirmado que veĆa en el rĆ©gimen de Bolsonaro una parodia del nazismo, tanto en su retórica como en su ideologĆa, pero tambiĆ©n Ā«de una manera fetichistaĀ». (Sobre el tema de los archivos: Bolsonaro, tras una visita al Museo del Holocausto en JerusalĆ©n, afirmó que los crĆmenes del Holocausto podĆan ser Ā«perdonados, pero no olvidadosĀ»; sin embargo, sobre el pasado oculto de su propio paĆs, ha dicho: Ā«Solo un perro busca huesosĀ»). Pocas semanas despuĆ©s de la destitución de Rousseff en 2016, se exhibió en Cannes Aquarius, otra pelĆcula de MendonƧa; en la alfombra roja, el director portaba carteles que expresaban su apoyo a Dilma y declaraban que Brasil ya no era una democracia. Cuando salió del cine dos horas despuĆ©s, se encontró con un aluvión de crĆticas; recibió amenazas de muerte y sus pelĆculas, sujetas a los caprichos del gobierno, fueron excluidas de la carrera por el Oscar. Este aƱo, MendonƧa estuvo nominado a cuatro premios Oscar, incluido el de Mejor PelĆcula.
Una forma de tortura que se hizo tristemente cĆ©lebre durante la dictadura fue el pau de arara, o percha del loro, en la que la vĆctima es atada a un poste que corre por la parte interna de sus codos y la parte posterior de sus rodillas. Originalmente se llamaba el Ā«columpio de BogerĀ», en honor al nazi que popularizó la tĆ©cnica en Auschwitz. La presencia destacada de cabinas telefónicas de color naranja brillante en la pelĆcula puede aludir indirectamente a otra forma de tortura, en la que los estudiantes eran colgados en pĆŗblico, empapados y luego electrocutados con telĆ©fonos de manivela, generalmente en los genitales. Y tal vez el Volkswagen Escarabajo amarillo que nos introduce en la pelĆcula aluda a la famosa fotografĆa de Carlos Marighella, otro disidente guerrillero, que apareció muerto en un auto asĆ tras haber sido asesinado por la policĆa. (Moura debutó como director con MarighellaĀ en 2019; el gobierno de Bolsonaro prohibió la distribución de la pelĆcula en Brasil). La realidad existe en todas estas imĆ”genes, por sutiles que sean, porque existe en sus referentes, es decir, en el archivo, la Ā«prueba de vidaĀ».
Cuando se abrieron los archivos militares con fines legales en 1979, un grupo de abogados se dedicó a trasladar clandestinamente los documentos a una sala llena de fotocopiadoras alquiladas, y asĆ publicaron mĆ”s tarde Brasil: Nunca MaisĀ [Brasil: nunca mĆ”s] (1985), que detalla 1.843 casos de tortura. La historia existe en milagros de ese tipo. Un ex-policĆa testificó en 2012 que era responsable de deshacerse de al menos diez cadĆ”veres durante la dictadura: afirmó que los habĆa llevado a una plantación de caƱa de azĆŗcar e incinerado en el horno de la destilerĆa. Sin embargo, sin pruebas, sus palabras valen tanto como el humo.Ā El agente secretoĀ nació del archivo, de la historia material de la que dispuso MendonƧa durante su investigación. ĀæQuĆ© serĆa de la pelĆcula sin ella? Las historias de la perna cabeludaĀ surgieron en una Ć©poca en que la censura gubernamental patrullaba las imprentas y algunos periódicos se veĆan obligados a publicar poesĆa o recetas de tortas en sus portadas. Estas historias comenzaron como una broma, por supuesto, una pequeƱa travesura, pero la perna cabeluda pronto se convirtió en una metonimia de la violencia estatal no reconocida: una forma de expresar lo no dicho.
La madre de MendonƧa era historiadora. Ćl recuerda con cariƱo que su madre traĆa a casa cintas de entrevistas y que Ć©l escuchaba tantas voces extraƱas. Ā«Ella no era cineasta, pero sus entrevistas eran como pelĆculasĀ». Tras su muerte, las cintas adquirieron una nueva dimensión, donde la Ćŗnica voz que importaba era la de un amor perdido. Al final de El agente secreto, Flavia, la estudiante, se encuentra con Fernando, ahora adulto, para hablar sobre el padre de Ć©l, cuya voz ella ha estado escuchando durante tantos dĆas, semanas, meses. Lo impactante es que Fernando dice que casi no lo recuerda. Se acuerda de aquella Ć©poca, de las travesuras de 1977, y solo tiene algĆŗn vago recuerdo de su padre. Pero sĆ recuerda Tiburón.
Nota: la versión original de este artĆculo, en inglĆ©s, se publicó enĀ Sidecar, el blog de laĀ New Left Review,Ā el 13/3/2026 con el tĆtulo Ā«The unsaidĀ» y estĆ” disponibleĀ aquĆ. Traducción: Carlos DĆaz Rocca.


