02 de diciembre 2025
Uno que es gil, pensaba que con la derrota abrumadora en la Consulta Popular, el chico de las bananas y sus analfabetas huestes de la Asamblea iban a recapacitar un poco. Quizás, en nuestra ingenuidad creímos que meditarían con semejante piedrazo negativo en las urnas, y buscarían diálogo, consenso con diversos sectores de la sociedad. Alguito masea.
Never. El man decidió largarse a su tierra de plástico natal con su amiguis de aventura para, dizqué, tratar temas de seguridad. ¿Alguien le cree a ese par? Nadie. Ni la mamá se traga ese cuento. Uno decía, se van los dos porque dos cabezas piensan mejor que una. No intuimos que si las dos cabezas son huecas es peor que ir solo. Pero bueno, cosas de blancos bobos.
Lo importante aquí es que el presidente, o ese adefesio que llaman presidente, después de ir a pasar la rabia de su derrota, se le ocurre que no hay mejor manera de vengarse de los votantes que con algunas medidas que les hagan “disfrutar” de su victoria. Entonces, una noche se dijo: “voy a empezar mi vendetta, primero con las Universidades. A ese montón de pobretes jóvenes que me dieron la espalda, les voy a rebajar el presupuesto. Para que por algo festejen malditos vota No vota No. Los odio. Muéranse”.
Y así, de un plumazo, recortó 129 millones de dólares a las Universidades Públicas del país. Ni la de Ambato se salvó, esa tierra donde lo idolatran. A la Universidad Central le mochó 15 millones. A la Universidad de los pueblos y nacionalidades Amawtay Wasi, le volaron de un solo tajo el 70% de su precario presupuesto. En cristiano quiere decir: ustedes, malditos indígenas no tienen por qué instruirse ni nada. Desaparezcan esa Universidad. Si quieren estudiar, ahora paguen o que les financien los vota No vota No. Para que aprendan que al patrón nadie se le subleva.
Eso significa que miles de jóvenes de escasos recursos económicos no van a poder ingresar a las Universidades. No habrá presupuesto para investigación, contrato de docentes, infraestructura. Nada mismo. Es un retroceso para el país de enormes dimensiones. Y sí. Se vengó de los jóvenes -a quienes les prometió de todo y nuca les cumplió nada- y de las organizaciones indígenas.
¿Qué será de hacer para que el presidente más vago e inútil que ha parido la patria entienda, de una vez por todas, que este país no es su hacienda? ¿Cómo habrá votado la Jhajaira Urresta, que se graduó de la Central? ¿La mediocre votó por reducir el presupuesto de las Universidades? Segurísimo. ¿Y qué dicen, si es que algo dicen los rectores de las Universidades públicas del país? ¿Se quedarán callados como si fueran un adorno que alguien puso ahí por casualidad? Del Rector de la UCE mejor no decir nada. Fingirá demencia, asistirá a la serenata inventada del presidente, y pensará que es por el bien del país.
Habrá que seguirle cantando -como en el Quito Fest- ¡Fuera Noboa, fuera! Y revocarle el mandato. Igual no se va a dar cuenta que es lo que está pasando en el país. Como solo vive de viaje y alucinógeno… digo, alucinado, da lo mismo. ¿Qué hicimos para merecernos semejante pelele? Ya nada. A hacer todo lo posible para que se regrese a su tierra natal o mejor, al vientre de su asambleísta madre, y que de ahí no vuelva a salir nunca. ¡Pero nunca!
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“Mi venganza será contundente” decía Rafael Correa, aunque esta frase no es original suya, pero nunca le he escuchado a Noboa decir “mi venganza será cruel” y esa no es la única razón para dudar de lo que afirma Huguito el Buhito. Es obvio que es mala idea reducir el presupuesto a las universidades en 129 millones mientras el gobierno se gasta una cifra similar en funciones de “inteligencia”, sistema codirigido por el correista Fausto Jarrín y también Sensi-Contugi; o sea parece ser que el lema de Noboa es viva la “inteligencia” y abajo la inteligencia.
Hay que tomar en cuenta que la reducción del presupuesto fue decidida antes de la consulta y la principal razón según voceros del gobierno es la falta de ejecución presupuestaria de algunas universidades. Tal vez por eso los rectores no han defendido sus presupuestos.