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jueves, marzo 5, 2026

NOBOA: LA CULPA DE MI FRACASO LA TIENE EL PUEBLO POR VOTAR NO – Atawallpa Oviedo Freire

17 de noviembre 2025

La derrota de Daniel Noboa en la consulta no fue un tropezón: fue un alarido político, una advertencia seca, un portazo en la cara del poder. El país entero le dijo NO sin temblarle la mano, y ese rechazo se ha convertido en el espejo donde el oficialismo no quiere mirarse. Porque lo que verían allí no es una ciudadanía confundida, sino un presidente fracasado mucho antes de la consulta.

Y como todo poder débil, en vez de asumir, culpa. En vez de escuchar, ataca. En vez de entender, insulta.

Ya empezaron a repetir la consigna miserable de que “el país estará mal por haber rechazado las reformas”. Es el viejo truco del político mediocre: responsabilizar al pueblo por sus propios errores. Es el argumento del gobernante incapaz que, ante el derrumbe, señala hacia abajo para no mirar hacia adentro.

El nobocismo no entiende nada

No entienden que la consulta fue un juicio político, una evaluación masiva, un dictamen contundente:
Ecuador no confía en Noboa. Ecuador no compra su marketing vacío. Ecuador no cree en reformas de papel empujadas por un gobierno que ni siquiera puede ordenar a su propia gente.

El pueblo votó NO no porque no quería cambios, sino porque no quería ser cómplice del verdadero cambio que Noboa pretendía: convertir al país en un experimento improvisado, sin dirección, sin ideas, sin liderazgo.

El intento de reescribir la historia

Ya se escucha el coro oficialista, patético y predecible:
“Si no avanzamos, es culpa del pueblo.”
“Si no gobernamos bien, es culpa de los que votaron NO.”
“Si el país está mal, es porque no nos aprobaron la receta.”

No: el país está mal porque Noboa nunca tuvo un proyecto.
El país está mal porque gobernó con fotos, ocurrencias y encuestas.
El país está mal porque confundió un apellido millonario con liderazgo político.

La consulta no fue un obstáculo; fue un diagnóstico. Y el diagnóstico es letal para el ego del presidente: la gente ya no le cree.

Es la derrota de un modelo, no de una papeleta

El verdadero problema del nobocismo es que, en su soberbia, pensó que podía chantajear al país con una consulta maquillada de reformas. Pensó que la gente iba a votar obedeciendo al brillo de la propaganda. Pensó que el pueblo ecuatoriano seguiría dormido, distraído, anestesiado.

Pero el país despertó.
Y cuando un pueblo despierta, ningún millonario disfrazado de reformista puede detenerlo.

La derrota de Noboa no es una anécdota electoral: es el comienzo de su caída política. Y si insiste en culpar al pueblo por su incompetencia, lo único que logrará es acelerar ese derrumbe.

Porque un gobernante que culpa al pueblo por su propio fracaso no sólo demuestra debilidad: demuestra que ya perdió la autoridad moral para gobernar.

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