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martes, junio 9, 2026
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Elecciones

OPINIÓN| Novedades políticas: Vargas se quita la máscara

Sin duda, una de las novedades del último fin de semana, que causó mucho revuelo, fue la declaración del 3 de abril de 2021 de Jaime Vargas, presidente prorrogado de la Confedereción de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), en la que expresó su apoyo para el balotaje, al candidato del correísmo, Andrés Arauz.

OPINIÓN| 1979-2021: democracia, republicanismo y el arte de birlibirloque

"El próximo 11 de abril el Ecuador se encuentra en un callejón sin salida, pues deberá decidir entre confirmar el caudillismo como forma de gobierno del siglo XXI o retornar a la plutocracia anterior a la Revolución Juliana"

La Posta y el amarillismo

“De qué sirve que hayas ganado premios en periodismo y des clases de ética periodística en Twitter a quienes piensan diferente a ti, si al final del día no eres más que un charlatán y un activista político de clóset”. Así lo escribió en la red social Twitter el periodista de Ecuavisa, Juan Carlos Aizprúa. Una reflexión muy importante y que es necesario reflexionarla, debatirla, profundizarla.

Las elecciones ecuatorianas y el blindaje del “establishment”

Por Patricio Carpio Benalcázar* En línea con la lógica que imponen los grandes medios de comunicación, fundamentalmente televisivos, el debate y los análisis sobre los...

La muñeca por la democracia

En la década de 1980, surgió en Quito un grupo político de mujeres que planteó cambios a la sociedad ecuatoriana. Una de las causas del aparecimiento de Mujeres por la Democracia fue la arbitrariedad y abuso de poder que (MxD) caracterizaron al gobierno de León Febres Cordero. Más allá de la coyuntura que vivía el país, el movimiento impulsó el debate sobre cuestiones trascendentales para Ecuador y América Latina, y asumió, a partir de convicciones firmes, acciones para profundizar la democracia.

Atawallpa Oviedo: “La democracia es el mejor invento que encontraron para que el votante crea que tiene poder”

Por Pacha Korikilla* Controvertido por sus expresiones, Atawallpa Oviedo, compañero de campaña del candidato de Pachakutik, Yaku Pérez, aclara algunas de sus últimas declaraciones en...

Resultados electorales y el fin de los binarismos

Por Andrés Kogan Valderrama* / Desde Chile A propósito de la primera vuelta electoral en Ecuador, en donde el candidato correísta,  Andrés Arauz (UNES), saca...

El recuento contra la antidemocracia o la larga marcha por los derechos

Los libros de historia política latinoamericana y ecuatoriana del siglo XIX y XX tienen varios análisis sobre los fraudes electorales entre los conservadores y liberales, la época del desarrollismo y el “retorno a la democracia”. Llama la atención que después de referirse a los fraudes, los autores continúan normalmente el análisis de la “democracia” ecuatoriana (Quintero, 1980; Larrea & Sommaruga, 1984; El Comercio, 1984; Mejía, 2002; Romero, 2017).

Yaku Pérez y la interculturalidad

Que Yaku Pérez, indígena cañari, que pasó su infancia en el huasipungo de una hacienda, que sabe lo que es pobreza extrema, que ha sufrido persecuciones políticas, encierros arbitrarios, y que haya logrado convertirse en un político e intelectual, dispuesto a responsabilizarse por el destino de todos los ecuatorianos desde los más altos ideales, es realmente digno de alabanza.

Arauz: ¿más de lo mismo o podría ser un nuevo comienzo?

Los resultados electorales del pasado domingo 7 de febrero podrían leerse como la expresión del rechazo a las consecuencias y efectos a las políticas neoliberales impuestas en estos cuatro años de gobierno y como un desplazamiento del electorado hacia posiciones progresistas y de izquierdas: la de la corriente del progresismo que expresa Andrés Arauz (UNES), la del ecologismo contrario al extractivismo minero y petrolero de Yaku Pérez (Pachakutik), y la del candidato Xavier Hervas (Izquierda Democrática) que supo posicionar un discurso e imagen más atractiva para sectores jóvenes y alejada (aparentemente) de la polarización en contra y a favor del correismo.

Los enemigos de Yaku y del movimiento indígena

En esta campaña electoral, Yaku Pérez, candidato a la Presidencia por Pachakutik (PK) y todo el movimiento indígena y popular, tuvimos que enfrentar a varios “enemigos”, y decimos “enemigos” porque las elecciones se convierten en una guerra electoral, donde se gana o se pierde. En esta guerra política, nuestros “enemigos” eran principalmente la derecha y el correísmo (progresismo conservador), en la que los combatientes se unían a nosotros contra ellos o simplemente eran otros más que nos atacaban y a quienes también teníamos que resistir.

ESPECIAL| Del paro de Octubre a un gobierno indígena insurgente

Sorprende encontrar afirmaciones tanto de la candidatura de Pachakutik –Floresmilo Simbaña, incluida la izquierda radical, Alejandra Santillán- cuanto de las filas del “progresismo” –Andrés Arauz- que proclaman los resultados de las elecciones del 7 de Febrero de 2021 como una contundente derrota del neoliberalismo –refiriéndose a Guillermo Lasso y Lenín Moreno-, y un triunfo de ambas tendencias que sumadas sobrepasan el 50 %, tal como ocurrió en las elecciones bolivianas donde la candidatura de Luis Arce del MAS, integró los votos de movimientos indígenas y progresistas y alcanzó el 55 % del total.

Correísmo, lassismo, socialcristianismo y la santa alianza

No cabe duda, Rafael Correa (RC), Guillermo Lasso (CREO) y Jaime Nebot (PSC) responden a un mismo interés: el del capital nacional y transnacional; y, el del conservadurismo ideológico. Cada uno juega su rol y tiene su estilo. Al correísmo, enarbolando la bandera del progresismo conservador, le toca actuar como pandilla disciplinadora del barrio, palo a quien no se somete. Liderar sin la menor vergüenza el trabajo indecente, incluyendo las campañas sucias como la de “El Camaleón”, producción de Pichincha Universal. A Correa le toca endilgar a otros las supuestas alianzas con el banquero Lasso, cuando están demostrando que son los aliados perfectos. Le corresponde también enarbolar el discurso populista más procaz: 1000 dólares a un millón de familias; así ganan el voto de grandes masas desinformadas y empobrecidas.

Al indio que quiera ser Presidente, la injusticia del blanqueamiento

Cuando nos desprecian nos llaman indígenas, indios, cholos, mitayos, oscuros, tiznados; cuando quieren tributos o votos, ciudadanos. Cuando el indígena tenía sus cabellos largos, le rapaban en las escuelas (años sesenta, setenta, ochenta, noventa y hasta los dos mil), con tijeras, cuchillo, a jalones, llamándoles piojosos, sucios, pilisientos. A la mujer le jalaban las trenzas y se le impedía entrar en la escuela.Cuando el hacendado violaba a las sirvientas, campesinas, indias huasipungueras, a veces se arriesgaba a ponerle su apellido en el bautizo, o le sugería al cura o al juez del registro civil un apellido blanco, mestizo, que haga juego con su sangre. Cuando al guagua se le ponía nombre indígena, “ese no es nombre cristiano”, decían, “le has de poner uno del evangelio”. Cuando se hablaba en kichwa, en shuar, achuar... los blancos escupían: “esas son lenguas del diablo”, y se prohibía su enseñanza. Y ahora, a los años, cuando se presentan con los cabellos cortados, con nuevo nombre, con la lengua ancestral olvidada a fuerza del látigo, se les grita: “¡tú no eres indígena!”. La fiesta de bautizo, confirmación, matrimonio servía para endeudar a los taitas, para quitarles las tierras y sus propiedades.Los trapiches y ventas de alcohol de los hacendados cumplían y cumplen la función de idiotizar a los trabajadores. Los vendedores se ríen: “el fin de semana el shunsho deja devolviendo todo el sueldo por unos cuantos litros de trago”.Cuando se rebelan los indígenas, los arrastran, les patean, les matan y vuelven a nacer mil veces. Sin zapatos, caminan; sin libros, leen; y, sin esferos, escriben sus propias páginas. Sin universidades, se gradúan; y, sin dinero, conservan su riqueza. Sin teléfonos y sin internet, se comunican. Sin vacunas, viven. Sin lentes, ven. Sin lágrimas, lloran. Con cadenas, piensan en la emancipación del futuro. La belleza de las luchas se derrama como gotas de pintura por los abriles, como el parto de las mujeres que cortan con su propia mano el cordón umbilical y desenvainan la placenta.Cuando los indígenas, indios, indias, mitayos, mitayas, cholos, chagras, quieren ser autoridades, presidentes, se les hiere e injuria de todas las formas posibles: el papel no aguanta tanto insulto. Al indio que quiera ser Presidente de la República, la injusticia del blanqueamiento, de la burguesía engominada, le encaminará por el vía crucis político, se le hará hablar en todas las lenguas, se le tomará exámenes que no se le piden al blanco común, se le detendrán los conteos, se le anularán los votos, se les rayarán los nombres… Al final, en algún año, ganará, y verá desde su escritorio que no tomó la choza presidencial, sino que ésta lo tomó a él. Si recapacita a tiempo, se dará cuenta que solo regresando al camino del pueblo, que solo latiendo con millones de corazones podrá transformar su realidad teñida de sufrimientos y sangre.

Progresismo vs. los pueblos: el que se alía con la derecha pierde

En algún momento me preguntaron ¿Cuáles eran las posibilidades reales de Yaku Pérez? Yo respondí que, a pesar de su desafortunada declaración por Lasso, era un gran candidato, pero dadas las condiciones políticas, sus posibilidades se jugaban entre los errores de Arauz y Lasso.

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