28 abril 2025
RESUMEN: Lo que conocemos como indígena hoy solo queda como forma física o como un fenotipo, pues, el pensamiento indígena, es decir, el pensamiento milenario precolombino por la voraz colonización de 500 años, ha ido desapareciendo paulatinamente en la práctica o en la vida cotidiana de casi la totalidad de su población. Ahora funcionan o actúan principalmente de acuerdo a los valores, categorías y variables del pensamiento colonial u occidental impuesto implacablemente. En especial, todos se desempeñan ahora bajo el pensamiento cristiano, que es el que determina o el que establece todos los demás ejercicios de vida. Esto quiere decir que todo se desenvuelve a partir de esta visión cristiana de la vida.
Básicamente, en forma general y amplia, queda solamente en los textos o escritos de quienes han sistematizado este pensamiento o, mejor dicho, este sentipensar (pensar-sentir) construido en miles de años por los pueblos. Aunque hay diferencias, entre quienes se consideran que hacen o no, un mejor acercamiento a las ontologías y epistemologías de los pueblos de Abya Yala o de la América indígena.
DESARROLLO: Desde una visión racista y colonial, propia del pensamiento eurocéntrico, se hace referencia como “indígena” a un fenotipo o un color de piel o a una supuesta “raza”, algo que no existe. Incluso la misma ciencia occidental ha señalado últimamente que solo existe la raza humana. Por el contrario, desde una concepción no-racista o integral, lo “indígena” es una manera de comprender la realidad y de vivirla, lo que hace referencia a la relación íntima o simbiótica con la naturaleza, es decir, la comunión con la vida concreta y práctica.
Esta filosofía animista o en el continuo de la naturaleza que la portaban estos pueblos, a los que los invasores monárquicos los llamaron “indios” e “indígenas”, la mantenían en un nivel importante hasta antes de la reforma agraria de los años 60 y 70 del siglo pasado.
Por unos 400 años, en que pasaron esclavizados en las haciendas, se guardaba el sentipensar indígena en un buen porcentaje, aunque la mayoría ya había asimilado la religión o el monoteísmo, y habían empezado a creer que sus propias espiritualidades milenarias eran diabólicas, brujescas, idolátricas, tal como les convenció el extirpador monárquico y les adoctrinó la paternalista iglesia mesiánica.
La reforma agraria fue un proyecto de la izquierda, en particular del Partido Comunista, que creía que había que acabar con el sistema de hacienda que mantenía al indio esclavizado, y el cual, debía proletizarse y asimilar el pensamiento marxista. Es decir, que también debían dejar su sentipensar propio, construido comunitariamente y por miles de años, para asimilar el pensamiento de un joven de 30 años que escribió el manifiesto comunista y que pocos años antes de morir renegó de la mayoría de aquello.
Siendo éste el grave error que cometieron los marxistas y la izquierda en general, al no pretender un cambio real y estructural, sino tan solo una novelería folclórica para que dejen de ser lo que habían sido por miles de años, y pasen a ser parte de la clase obrera, supuestamente la más avanzada de la historia mundial. Como lo creían, desde los más ortodoxos marxistas hasta aquellos mezcladores o hibridistas del pensamiento marxista con el sentipensar indígena (por ej. Mariategui).
Rota la hacienda, más no el pensamiento colonial o eurocéntrico, los que fueron llamados indígenas o indios por parte de los criollos racistas, pudieron movilizarse según sus condiciones y posibilidades. Una parte optó por ir a la ciudad para poder buscar una fuente de sobrevivencia, pues la vida en el campo sin los recursos necesarios resultaba muy duro.
En el medio urbano, se encuentran que son rechazados por la sociedad criolla en su propio sentipensar milenario, debiendo volverse conservadores/liberales o marxistas. Ni la derecha ni la izquierda valoraban sus conocimientos milenarios, pues ambos los consideraban (y los consideran) como atrasados, primitivos, obsoletos, y hasta bárbaros y salvajes (hoy los llaman terroristas). La mayoría se volvieron cristianos de izquierda. Y así fueron paulatinamente olvidando su sentipensar construido por sus ancestros, con ello consolidándose la colonización cultural y epistémica al eurocentrismo.
La alfabetización y la escolarización dieron el golpe final. La derecha se oponía a su educación pues veían al “indio educado y preparado” como un peligro para sus intereses, pero resultó la mejor y más rápida forma de colonización, pues, la educación que recibían no era desde sus propias epistemes sino a partir de las coloniales o eurocéntricas. La izquierda abrió este camino de recolonización, creyendo que así saldrían de su atraso e ignorancia, pues creían que sus propios conocimientos no servían, y peor valían para hacer la “gran revolución proletaria”, su mayor dogma.
Este indio educado, es decir, aculturizado o colonizado, que adoptó y asimiló la cultura del invasor, logró abrirse camino y algunos se profesionalizaron, adquiriendo una serie de conocimientos técnicos y culturales de la sociedad criolla, capitalista, modernista. Con ello, indirectamente e inconscientemente rechazando o validando y hasta negando los conocimientos milenarios de sus ancestros. Y muchos, asumiendo también que sus antepasados no habían tenido filosofías, o que sus ontologías y epistemologías eran inferiores o mágicas, como les enseñaba la educación oficial de derecha e izquierda. Sería mejor decir, como les adoctrinaba y dogmatizaba la universidad liberal y marxista.
Ante ello, surgió la educación intercultural bilingüe, pero que a la final resultó otra forma de neocolonización, pues básicamente significó la utilización de las lenguas nativas. No se entendió que no era cuestión de simplemente cambiar las metodologías o pedagogías, ni siquiera los pensums académicos, sino que implicaba rehacer completamente el sistema eurocentrado, para poner como lo principal o central a las ontologías y epistemes indígenas. Lo intercultural como una supuesta combinación de lo indígena y lo colonial, simplemente fue el maquillaje de lo indígena a lo esencial que era lo eurocéntrico. Es decir, puro folclorismo. Hacia afuera parecía indígena, pero en el condumio seguía siendo colonial y colonizador con careta indígena.
Y lo mismo sucedió con el concepto del Estado Plurinacional e Intercultural, que se vio muy claro en el caso boliviano, que fue únicamente el barnizar con símbolos andinos a las mismas instituciones coloniales. Crearon “Ministerios Indígenas” pero que seguían las mismas estructuras y formatos de los otros ministerios, pero con el nombre y el disfraz indígena. Con ello potenciando y consolidando al mismo Estado colonial con personajes de fenotipo indígena, para dar la apariencia de un cambio cultural. Gatopardismo puro y duro.
Ante las críticas que nosotros hemos hecho a este Estado folclórico, en el caso del Ecuador, el dirigente de la CONAIE Leonidas Iza, para dizque diferenciarse, se ha inventado el concepto de “Estado Plurinacional de Clase”. Un remendado marxista, al estilo Mariategui, para presentarlo como algo diferente. Y lo mismo sucede con el concepto de Democracia Comunitaria, es decir, creen que con poner apellidos al sistema colonial ya están haciendo cambios y reivindicando lo indígena, sin que sean conscientes que están guardando los cimientos y solo poniendo una vestidura indígena al mismo sistema que dicen combatir.
Todo lo cual, deja ver que están totalmente colonizados, en este último caso por la izquierda, en que solo utilizan parafernalia indígena pero están eurocentrados en su pensamiento. Solo hacen una utilización de lo indígena para sus fines personales y grupales, en algunos casos principalmente de tipo económico. Es decir, es una instrumentalización de lo indígena, un aprovechamiento para presentarse como defensores y continuadores de lo indígena, cuando por el contrario se están convirtiendo en los sepultadores del sentipensar milenario.
Esto quiere decir, que sí detrás de cualquier situación no hay un contexto, subtexto y texto, que esté revestido con el sentipensar milenario o precolombino, solo es una instrumentalización, y hasta una manipulación y abuso, por parte de gente con fenotipo indígena. Siendo éste el caso de la mayoría, en especial de los que tienen afanes políticos y económicos, esto es, un aprovechamiento de lo indígena para lucrar de ello. Como también lo hacen, gente de otros fenotipos y otras culturas.
De esta manera, gradualmente pasaron a asimilar y encarnar el pensamiento dominante y oficial, ya no solo de la izquierda sino de la derecha, y hasta volviéndose defensores del sistema, del capitalismo, e incluso, del imperialismo. Su nueva aspiración es volverse ricos, adquirir todos los elementos y herramientas de los sectores dominantes, para escalar dentro sistema colonial, pero, al mismo ya no lo reconocen como colonial, sino como moderno y futurista, tal como han aprendido del mundo eurocentrado, es decir, olvidando el sentido espiralado de la filosofía indígena milenaria.
Incluso, la noción o aspiración de retomar o de valorizar lo propio, para algunos es regresar al atraso y la miseria, con ello haciéndose eco de la historia oficial que ha impuesto aquello. Cuando, por el contrario, las últimas investigaciones demuestran que eran pueblos con un nivel de ciencia altísimo y con un nivel de vida de mucha abundancia. La misma que fue robada por el conquistador y llevada a Europa, todo lo cual produjo su renacimiento, sino, de dónde hubieran sacado los recursos para salir de más mil años de guerras fratricidas y de las hambrunas que venían padeciendo.
Un pequeño grupo de extracción indígena ha logrado acumular un cierto capital, con ello surgiendo una burguesía, de cara indígena y de pensamiento neoliberal, los que han podido montar ciertos negocios y tener como empleados a indígenas pobres. Algunos de ellos guardan un ropaje o un antifaz indígena, para dizque diferenciarse de la sociedad mestiza y por un supuesto orgullo indígena, cuando su pensamiento, cultura y religiosidad es totalmente igual a cualquier persona del llamado mundo blanco-mestizo. Lo que quiere decir, que lo indígena quedó tan solo como una remembranza fenotípica o colórica, mas no epistémica, y peor ontológica.
Hemos llegado al punto, en que actualmente ninguno maneja o conoce lo que se denomina las filosofías o cosmovisiones indígenas, a excepción de unos poquitísimos y que la han reaprendido de investigadores, en su mayoría de fenotipo blanco y mestizo.
En estas condiciones y a este momento histórico se puede declarar o determinar que “el indígena ha muerto”, pues ya nadie vive o actúa desde el sentipensar indígena o sentipensar precolombino. Los únicos sobrevivientes y practicantes, son los llamados pueblos aislados o en aislamiento voluntario por obvias razones. Si alguno de ellos entraría en nuestro mundo, vería que no hay diferencia entre el pensamiento de un personaje con un fenotipo indígena y otra persona denominada blanca. La única diferencia es que unos se llaman de derecha y otros de izquierda, o de alguna otra categoría eurocéntrica.
A este momento, no existe nadie, especialmente en el actual Ecuador, que reclame o se inscriba en retomar o continuar con el sistema de organización territorial y de elección de autoridades siguiendo la forma precolombina, es decir, lo que podríamos llamar el ancestral modelo político indígena. Todos asumen a la democracia y a todo el aparataje del Estado colonial como propio, y solo buscan dirigirlo para –dicen- desde ahí hacer justicia, sin entender que ese aparato solo corrompe y burocratiza, como ha sido la experiencia de la totalidad de gente de extracción indígena que ha llegado a alguna dignidad dentro del Estado criollo.
Todo esto permite llegar a la conclusión, que el pensamiento indígena como tal, ha muerto en todos sus miembros, tan solo sobreviviendo ciertos elementos culturales en ciertos lugares, por ejemplo, subsisten las lenguas indígenas, pero están en proceso de extinción, pues, a la mayoría de la población de ascendencia indígena no le interesa aprender, por el racismo de por medio que existe. Y que, al desaparecer las lenguas sería un golpe grave y la consolidación de la colonización.
Esto quiere decir que todavía quedan cenizas culturales de esta muerte de lo indígena, y que desde allí podría ser posible su renacimiento, algo muy difícil, pero no imposible. Paradójicamente, estas cenizas se mantienen y las cuidan de mejor manera, ciertas personas de las sociedades urbanas que están conscientes de las falacias y engaños de la modernidad y de todo el eurocentrismo de derecha e izquierda. Quienes al ver la extinción que se viene produciendo en las comunidades, buscan pervivirlas y perpetuarlas. La mayoría de ellos, son de fenotipo mestizo y blanco, y muy pocos de fenotipo indígena.
Para ello, es fundamental la difusión y puesta en práctica de las filosofías indígenas, para cambiar el pensamiento colonial de las personas. Y con ello se haga posible el renacer, como dejaron como tarea los maestros indígenas hace 500 años, cuando advertían de la hecatombe que se avecinaba y que luego de este tiempo debería haber un vuelco o un despertar del sentipensar milenario. Tal como lo recogieron innumerables “profecías” o “mitos” en todo el continente, por parte de propios cronistas europeos.
ELECCIONES EN ECUADOR ABRIL 2025
Una de las pruebas de todo lo anotado anteriormente, son las elecciones presidenciales del 2025 en el Ecuador, en las que la población indígena tuvo un alto impacto y un gran apoyo hacia el candidato de la derecha. Si bien algunos decidieron el apoyo a la candidata del auto llamado progresismo, y otros al nulo o el rechazo a ambas candidaturas, por primera vez en la historia, se vio un alto número de gente de extracción indígena movilizados a favor de la derecha. Algo que ha dejado espeluznados y admirados a todos, ya sea a favor o en contra de la derecha, pues nunca se había visto algo así.
Toda esta gente, en su mayoría joven, no tiene memoria histórica. Creen que han llegado a mejores condiciones de vida solo por su propio mérito, sin darse cuenta que ha cambiado el contexto y que por ende hay otras posibilidades. Sus padres, abuelos y demás ascendientes no lograron las condiciones que ahora ellos tienen, y no porque ellos no hayan hecho los méritos o los esfuerzos suficientes, sino que no había las condiciones para que ello suceda.
Esto significa, que toda esta población al haber asimilado el pensamiento eurocéntrico, ya no tienen un sentido de comunidad, de solidaridad, de continuidad histórica, sino, que defienden principalmente intereses económicos, pero lo más terrible de esto, que es básicamente a título personal, sin que les interese la condición de los demás, más bien, ahora tienen a su misma gente en la servidumbre de un pequeño grupo que ha logrado otros niveles.
Personajes como Luis Alfonso Chango que logró constituir una cooperativa de ahorro que ha tenido éxito y que ha formado un equipo de futbol, se ha constituido en el referente de lo que aspiran la mayoría de indígenas, esto es, de tener una vida mejor. Lo cual es deseable, pero esta “vida mejor” es siendo parte del capitalismo y de la destrucción concomitante de la madre tierra. La misma que ya no es un ser sagrado de cuidado y de respeto, como la veían sus antecesores sino como un objeto de explotación y de acumulación. Chango solo tiene el fenotipo indígena y el poncho que les fuera impuesto el hacendado y que se lo ha reivindicado como indígena, pero su pensamiento es más occidental y de derecha que gente de fenotipo blanco o mestizo que se asume de izquierda e indigenista.
En este sentido, cabe preponderar el trabajo minucioso o de hormiga que han hecho las iglesias, en particular la evangélica, específicamente en la sierra centro del Ecuador, en donde han procedido a convertir a la población indígena en fanáticos religiosos y, además, en una hábil acción también se han introducido en la política, abriéndose camino desde la derecha. Por cierto, maniobra a nivel mundial que fue creada o provocada por la CIA con grandes resultados, pues ya han llegado a tener presidentes de países.
Es esta gente de cara indígena pero con pensamiento anti-indígena, la que ha apoyado masiva y fuertemente a la derecha, bajo el pretexto de que el correismo va a conducir al Ecuador a ser otra Venezuela.
Este trabajo laborioso de las iglesias y de la derecha dentro de la población indígena, debería ser emulado por la izquierda, y mucho más por la alteridad a ambas ideologías, especialmente recuperando la espiritualidad milenaria, para contrarrestar a las religiones dogmáticas. Ahora, hay mucha más gente en Europa que práctica y comulga con las espiritualidades indígenas, que los propios descendientes de estas manifestaciones.
En este sentido, es fundamental a este momento histórico entender que lo indígena no es un fenotipo sino una conciencia, un sentipensar, una cultura, una espiritualidad, unos saberes, unas filosofías, las cuales deben ser empoderados y amplificados para que no mueran totalmente, o para que no queden solo como postulados utópicos.
Es fundamental contrarrestar la colonización en ciernes, en que ahora el neocolonizador no tiene únicamente la forma de un hombre blanco, sino que es defendida y difundida por los mismos descendientes de los pueblos originarios. Irónicamente, los que están cumpliendo con la terminación del proceso colonial son los propios indígenas, que reniegan o desconocen el sentipensar de sus ancestros y que ahora rinden pleitesía a quienes fueron y son los responsables de los Estados fallidos que han construido las élites criollas, privadas y públicas.
Resulta inimaginable e increíble que hayamos llegado a este nivel, en que los descendientes de las poblaciones indígenas estén dando la estocada final al sentipensar indígena. Son ellos con su propia mano los que se están suicidando y que están asesinando a sus ancestros, haciendo realidad el proyecto colonial que lo empezaron los invasores monárquicos hace 500 años.
La izquierda jamás pudo prever que llegaríamos a esta situación, en el que el propio indígena esté matando su cultura milenaria. Sin embargo, a este momento debería haber una reacción de su parte, para tomar conciencia de que han sido parte de este proceso de colonización y reconocer que son parte de este proceso de muerte y de suicidio colectivo, que se está dando.
Lo que implica su descolonización del pensamiento eurocéntrico de izquierda marxista-leninista, para abrazar y continuar tejiendo con los pocos que todavía mantienen y viven el sentipensar indígena. Atizando las cenizas y que se reavive el fuego, el que permita que todo el esplendor y magnificencia, que propios cronistas españoles reconocieron de los pueblos milenarios de Abya Yala, se ilumine nuevamente y comience a alumbrar a todos los que han caído en las penumbras del mundo anti natura en que nos encontramos actualmente.
Mientras el sentipensar indígena perviva teóricamente y en el corazón de la Madre Tierra, es posible reaprender y comenzar a revivenciarlo. Todos los seres humanos por vivir de la naturaleza tienen en su genética la información indígena o animista o naturista, habiendo una disociación entre su mente y el corazón, o entre el pensamiento y el sentimiento. Consecuentemente es posible una realineación o reencuentro entre lo material y lo espiritual, entre lo individual y lo comunal, entre lo económico y lo afectivo, entre la naturaleza y el ser humano, etc.
Es posible un despertar de la conciencia, de la conciencia cósmica, de pasar a otro estado del espíritu, de saltar a otro nivel de humanidad. Es decir, el regreso de lo indígena o el de retomar la comunión con la naturaleza, para construir otro mundo dentro de una conciencia integral y equilibrada con todas las formas de vida. Senti-pensamos que se producirá el renacimiento, tal como lo pronosticaron los sabios indígenas hace 500 años.
atawallpa oviedo freire


