"uno de los problemas más graves en la actualidad es la muerte de jóvenes reclutados por pandillas y otros grupos delictivos al servicio del lumpen narco capitalismo, generalmente con vínculos con los estados y con grupos tradicionales de poder (la aristocracia oligárquica); ello, tanto en el Ecuador como en otros países de Latinoamérica. El espeluznante panorama dentro de las cárceles ecuatorianas que denunció la valiente periodista Karol Noroña en su reportaje “Encerrados para morir”, no puede ser más revelador de ese grave problema humanitario, que tiene sin cuidado al necro gobierno ecuatoriano de Daniel Noboa. Muchas de las víctimas que mueren de hambre, desnutrición extrema, tuberculosis y otras enfermedades, son jóvenes detenidos como micro traficantes (a veces consumidores confundidos a propósito como tales) u otros delitos menores, presos sin sentencia, que son carne de cañón de la violencia estructural."
"...implica cuestionar incluso conceptos considerados intocables: progreso, desarrollo, crecimiento, competencia, éxito y acumulación. Porque muchos de ellos continúan reproduciendo la idea de que vivir consiste en crecer indefinidamente, conquistar, poseer y colocarse por encima de otros.
Frente a ello, los pueblos comunitarios han sostenido durante milenios otras formas de existencia basadas en la reciprocidad, la complementariedad, la correspondencia, la comunidad y la interdependencia. or ello, la lucha contra el machismo y el patriarcado es necesaria, pero puede quedarse corta si no cuestiona la civilización que los produjo y posteriormente los expandió mediante el colonialismo y el capitalismo."
"Durante las últimas décadas, las grandes marcas de ropa han trasladado gradualmente su producción a países donde los costos de fabricación son menores. Como Bangladesh, principal proveedor de camisetas de la Unión Europea y Reino Unido y segundo a nivel mundial apenas por detrás de China.
Esta creciente concentración del sector textil en países o regiones con menores costos de producción ha intensificado la relación de dependencia entre la industria local y las empresas comercializadoras en el resto del mundo, con resultados sumamente perjudiciales para los primeros. Fundamentalmente, debido a la enorme presión para que reduzcan sus precios al máximo. Esta es una de las principales conclusiones de Public Eye tras investigar a fondo y sin tapujos el comportamiento de los gigantes del sector."
"De este modo, una práctica que podría ser recreativa, comunitaria y saludable es capturada por la industria y convertida en una maquinaria de apropiación de la atención. El jugador se transforma en mercancía; el aficionado, en consumidor; el equipo, en empresa; la camiseta, en publicidad ambulante; y la emoción colectiva, en una fuente inagotable de ganancias. Ya no se venden solamente entradas o transmisiones: se venden identidades, pertenencias, rivalidades y esperanzas. El fanatismo tampoco es accidental. Se lo alimenta porque el fanático consume más, obedece más y cuestiona menos. Puede llegar a odiar a otro ser humano por llevar una camiseta diferente, mientras permanece indiferente ante quienes destruyen su territorio, saquean los bienes comunes o deciden sobre su futuro. Se le enseña a identificar al adversario en la tribuna contraria, pero no en las estructuras que precarizan su vida.
"Equiparar la desobediencia civil con el terrorismo es una práctica arraigada en países como Turquía, Rusia e India. También está ganando terreno en Europa. Un juez británico, en un fallo que recuerda al caso de Texas, condenó recientemente a cuatro miembros de Palestine Action como terroristas, imponiéndoles penas de prisión de entre cinco y nueve años, a pesar de que no habían sido acusados ni condenados por delitos relacionados con el terrorismo. Da igual que Donald Trump, Recep Tayyip Erdo?an, Narendra Modi, Vladimir Putin o Nigel Farage desaparezcan. Las decenas de millones de personas «inflamadas por su mensaje seguirán ahí, y seguirán dispuestas a actuar bajo las órdenes de una figura así», escribe Temelkuran. «Y, lamentablemente, como hemos visto de forma muy devastadora en Turquía, aunque uno esté decidido a mantenerse alejado del mundo de la política, sus seguidores lo encontrarán, incluso en su espacio personal, armados con su sistema de valores y dispuestos a perseguir a cualquiera que no se parezca a ellos»."
"El mundo abyayalense no es alternativa dentro de este sistema, es otra cosa: no separa, relaciona; no domina, equilibra; no explota, cría; no administra la vida, la cuida. No necesita destruir para existir, por eso Occidente no lo puede entender, porque no es una diferencia cultural solamente es una diferencia ontológica."
"...el esfuerzo debe ser global, advierten los especialistas. Para Carneiro, es imprescindible que los países importadores de minerales rastreen su origen y sean más estrictos con los impactos socioambientales de su explotación. La solución también pasa por reducir el consumo de energía. Según Carneiro, muchos países en lugar de sustituir la matriz fósil por energías renovables simplemente aumentan la capacidad con nuevas fuentes de energía “limpia”. “La búsqueda incesante de nuevas fronteras de recursos en la Amazonía para mantener patrones de consumo insostenibles en el Norte Global no hace sino perpetuar una lógica colonial bajo un nuevo disfraz ecológico”, concuerda Sartore."
"Así como ocurrió con el carbón en el siglo XIX o con el petróleo en el XX, el carácter estratégico de los medicamentos sólo se percibe cuando su provisión deja de darse por sentada. La geopolítica de los medicamentos revela una profunda transformación del poder. El acceso a la salud ya no depende únicamente de la innovación o del gasto, sino de arquitecturas productivas concentradas y frágiles. Los estados han centrado su atención en controlar el gasto en productos monopólicos, mientras delegan en el mercado global la provisión de insumos básicos. Sin embargo, el verdadero talón de Aquiles sanitario puede estar en la disponibilidad de esos componentes críticos que, aunque baratos y antiguos, sostienen la mayor parte del acceso cotidiano a la salud."
"Como hemos visto, la “seguridad jurídica” que estos tratados prometen no es una garantía para los pueblos, sino un candado puesto sobre los Estados: un dispositivo que blinda la rentabilidad del gran capital y criminaliza cualquier intento de transformación. De los TBI de los años noventa al RIGI de Milei, la lógica es la misma, pero el alcance se amplía: ya no se trata solo de proteger al inversor extranjero frente al Estado, sino de universalizar esa protección para todo gran capital, nacional o foráneo, consolidando una alianza de clase que trasciende las fronteras. Los árbitros internacionales son el brazo ejecutor de este orden."
"Harvey sugiere que los marxistas deberían concentrarse en la causa de la desigualdad social y en la “alienación del trabajo” más que en las crisis de acumulación del capitalismo. Así pues, la lucha de clases ya no se basa tanto en el conflicto entre el trabajo y el capital, sino en la “circulación de la capacidad de trabajo”, es decir, la falta de poder de compra y el aumento de la deuda."
"Nuestra tarea, como gente de izquierda en Occidente, consiste en presionar a nuestros gobiernos para que detengan los bombardeos. Para poner fin a las sanciones que matan de hambre a los pobres y enriquecen a los contrabandistas del régimen. Para desmantelar la maquinaria propagandística que nos dice que la guerra es paz y la ocupación es libertad."
"Precisamente por eso, el vocabulario dominante de la «transición energética» es una trampa. Como señala Fressoz, este término actúa como un mito tranquilizador: sugiere un cambio fluido y tecnocrático de un estado a otro, sin cuestionar la estructura de nuestras necesidades ni la opacidad de nuestros suministros. Creer en la transición es creer que se pueden cambiar las lámparas sin tocar la arquitectura de la casa. Sin embargo, salir de la inacción exige una ruptura mucho más radical: abandonar el ideal de un mundo «sin costuras»."
"Bajo el gobierno de Daniel Noboa (2023–…), el estado de excepción ha dejado de ser un recurso extraordinario para convertirse en arquitectura estable del poder. Con 12 estados de excepción decretados en poco más de dos años (incluido el emitido el 1 de enero de 2026 y aún vigente), en diversas provincias, el país ha vivido aproximadamente 720 días bajo regímenes excepcionales; es decir, casi dos años completos gobernados bajo estados de excepción, mediante decretos, militarización y suspensión de garantías. La excepcionalidad ya no opera como respuesta temporal a la crisis, sino como forma ordinaria de gobierno. No estamos ante una desviación coyuntural del Estado de derecho, sino ante su reconfiguración estructural bajo un régimen de urgencia permanente."
"el TFFF promete que parte de los rendimientos del fondo se donarán a los pueblos autóctonos y las poblaciones locales. Sin embargo, de los 4 dólares por hectárea, solo el 20% se destinará a las comunidades locales, con pagos irregulares. Un informe de la organización Global Forest Coalition (GFC) también expresó su preocupación por el hecho de que la existencia misma de los pueblos originarios no se reconozca dentro de las fronteras nacionales de algunos estados, o que el reconocimiento de sus derechos siga estando sujeto a la buena voluntad de las autoridades. Plantea una pregunta legítima: "¿Qué significa que ’los bosques permanezcan intactos’? ¿Podrán las comunidades indígenas utilizar madera o llevar a cabo pequeñas deforestaciones para garantizar sus medios de vida?"
"Lo cierto es que todos los gobiernos burgueses, de diferentes tendencias, han arremetido contra el IESS. La corrupción no sólo ocurrió durante el correísmo. Antes fueron los social cristianos los que hicieron de las suyas. La familia Bucaram también ha estado involucrada con la corrupción en los servicios del IESS, hay varias pruebas de ello. Y se agravó esta corrupción sobre todo en los últimos tres gobiernos. Existen muchas sospechas (no investigadas por la Fiscalía) del involucramiento de personajes del gobierno de Lenin Moreno en el reparto de los hospitales del MSP y del IESS, para tráfico de influencias. Sin embargo, han sido los gobiernos de Lasso y Noboa quienes han llevado al extremo esa corrupción en el IESS."