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INTERCULTURALIDAD ESPONTÁNEA – Ileana Almeida

09 de diciembre 2025

La población de los diversos pueblos indígenas disminuye constantemente. Sus lenguas se debilitan, el castellano es utilizado no solo  para los fines de la nación hispanohablante que domina en el país; se la emplea también  para asuntos que competen a otros grupos nacionales. El castellano se utiliza en todos los niveles de la educación,  en los medios de comunicación colectiva, en la ciencia y tecnología, en  las leyes,  las artes, la iglesia, los deportes. Las lenguas indígenas tienen un empleo limitado a sus territorios, el quichua  resiste en comunidades y aún en ciudades y, a pesar de la exclusión, es hablado por unas 900 mil personas.

Los códigos culturales de los quichuas mantienen una interacción poco fluida y conflictiva con la cultura dominante: se trata de un proceso de reciprocidad espontánea que se da en la Sierra ecuatoriana, pero  debido a la situación de desigualdad entre la cultura quichua y la hispano-ecuatoriana, la indígena se ve deformada. Un ejemplo visible es lo que sucede con el “desfile” de la  Mama Negra que se realiza en las calles de la ciudad de Latacunga. Hace unos cuarenta años la Mama Negra era un ritual de contenido religioso profundo. El personaje central  estaba representado por  una mujer negra, color de la tierra fértil de la zona. Caminaba por los campos dedicados a los sembríos en el territorio comunal, llevaba en los brazos y colgados a la espalda figuras que representaban a los huahuas, los hijos de la prolífica madre  tierra,  la Pacha Mama. Un  personaje que iba junto a ella, con una jeringa rociaba a los espectadores con leche, signo del semen necesario para la reproducción, con lo que se acentuaba el significado de fertilidad. Pero, como los rituales de fertilidad están relacionados con lo sexual, la Mama Negra fue percibida como un ritual pagano, inadmisible para la iglesia católica. Para reemplazar a la Mama Negra, mundana y sagrada al mismo tiempo para los quichuas, se inventó el personaje de “una esclava negra convertida al cristianismo por un milagro de la Virgen de la Merced”, divinidad totalmente extraña a la comprensión del mundo indígena. Lo que queda es la interpretación impuesta.  

Sobre la tierra y los territorios indígenas pesa también el discrimen nacional. Aunque los territorios son de propiedad colectiva, y la Constitución ecuatoriana reconoce tal posesión, hay usurpación de tierras por parte de empresarios, expansión de monocultivos en las comunidades de la Sierra, acciones legales controvertidas, apropiación del agua. En la Amazonía, la minería y la extracción del petróleo están dentro de territorios indígenas en los que hay deforestación, contaminación de los ríos, disminución de la biodiversidad, que afectan a los territorios de los pueblos Siona-Secoya, Cofanes, Quichuas, Shuar,  Huaorani.  Gran parte de la Amazonia está ocupada por bloques petroleros y mineros y otras formas de extractivismo. Sin embargo, los indígenas defienden sus territorios “nacionales” y   han encontrado toda clase de medidas para hacerlo: los Cofán detuvieron a los mineros que buscaban oro en la cabecera del río  Aguarico, los Siona bloquearon tuberías de las petroleras, los Secoya reclamaron sus tierras despojadas en zonas fronterizas con Perú.  Los Shuar, defienden sus territorios en Nankints, los Quichuas de Sara Yaku protegen su territorio con resistencia cultural  y leyes. Tal situación se resume en las sentidas palabras del líder Huaorani Opi Nenquimo que, entre satisfecho e irónico, luego de que la jueza fallara a favor de los Huaorani en la disputa legal sobre su territorio,  exclamó: – Bloque 22… Y pensaron que podían llamar Bloque 22 a nuestro bosque…

La Plurinacionalidad  dedica marcada atención a los problemas de la sociedad plural de un país, y por lo tanto, no significa lo mismo que Nacionalismo, posición que  impulsa los intereses de una sola nación dominante. Asimismo,  hay  que insistir en  que la categoría de nacionalidad es universal.  Se la utiliza en dos sentidos: en el político, como la pertenencia a un estado, y en lo histórico, como comunidad (pueblo) conformada en el tiempo, que presenta elementos constitutivos propios: lengua, cultura, referencias territoriales, rasgos psicológicos propios. “Una nacionalidad, como categoría histórica anuncia la posibilidad de llegar a conformarse como nación.” (La Cuestión Nacional, Academia de las Ciencias de la URSS, 1990).  

En la Constitución del 2008, artículo 1º, se declara que el Ecuador es un Estado plurinacional que incluye a la nación ecuatoriana hispanohablante y a las nacionalidades indígenas.

Este reposicionamiento político ha ampliado considerablemente los derechos de los pueblos indígenas que pueden  ahora alegar garantías para sus lenguas, memoria histórica, costumbres, creencias. El concepto de nacionalidad, además, permite identificar  a cada pueblo con su propio nombre  y no referirse a ellos como a campesinos,  evangélicos, o bien ,  como a runas o nativos.

Atención especial merecen los rasgos más importantes de las culturas tradicionales; ellas constituyen la esencia de la personalidad de cada nacionalidad e imprimen su sello dándoles fisonomía peculiar. El Ecuador es un país con muchas culturas y una pertenencia estatal en común. En la actual perspectiva, cualquier manifestación cultural tiene valor de conocimiento. Es obvio que los pueblos indígenas están situados dentro de  los límites exteriores del país, pero  en ningún caso cabe hablar de culturas superiores e inferiores  porque cualquier cultura cohesiona a la gente que la porta y tiene valores específicos que las distinguen entre sí.

La cultura expresa la visión del mundo del que la porta así  como también de la colectividad social la que el sujeto pertenece. Incluye las creencias,  los valores, las normas, las costumbres, las tradiciones, los lenguajes artísticos, los símbolos, que son los fundamentos de la conciencia común. La cultura occidental se basa en la individualidad, la democracia como ley, la consideración de los derechos humanos;  a su vez, la  de los pueblos indígenas se funda en el respeto a la naturaleza, la reciprocidad,  la igualdad, la armonía con el entorno, la comunidad. La cultura descubre los fundamentos de la conciencia, el conocimiento y el discernimiento social.      

A pesar del dominio sobre los indígenas, muchos rasgos del acervo cultural hispano y su partenier, el acervo quichua, conforman por  momentos, una sola cultura, evidente sobre todo en la lengua: términos como cancha, chagra, huahua, ñaña, pampa, pirca, han entrado en el léxico ecuatoriano. Expresiones como achachay (que frío), arraray (que calor), atatay (que asco), ayayay (que dolor) son interjecciones onomatopéyicas irremplazables en el castellano ecuatoriano. En las provincias serranas el castellano asimiló elementos gramaticales quichuas. Hasta hace poco, maneras del habla como “y ahoraqa, que dices”; la inclusión del sufijo –qa , enfatiza una parte de la oración.

Al entrar en contacto, poco a poco, las dos culturas intercambiaron algunos comportamientos, maneras y técnicas: por ejemplo, en la forma de tratar y manejar a los niños mestizos con poco tiempo de nacidos se les envolvía en bayeta de lana y fajas quichuas (chumbi)y  se les alimentaba con mashca (harina de cebada) y purés de tubérculos americanos. En las ciudades serranas, los hombres se abrigaban con  ponchos.  La gastronomía típica ecuatoriana, en las mismas zonas,  mostraba claras influencias indígenas: las huahuas de pan y la colada morada (api) continuaban teniendo un sentido metafórico: acentuar el significado del día de los; las humitas no habían perdido la percepción de que se trataba de un alimento de la época incaica. El cuy (conejillo de Indias) era, y aún es, un plato importante de la culinaria ecuatoriana. En la región austral de la Sierra,  el mote (granos de maíz cocidos) desplazó al pan;  el locro es un plato emblemático  en casi todo el país. En las mesas ecuatorianas se sirve el pan (tanta) de maíz molido (tanta) , y la bebida hecha de mote, el rosero o  miski yaku (refresco de mote y hierbas).

En el campo de la música, el  aporte quichua es evidente: el cachullapi y el capishca son danzas quichuas, muy populares y animadas, que expresan  con el zapateo masculino la fertilidad a la tierra,  y  aunque  no todos los mestizos conocen la semántica del baile, en muchas fiestas hispano ecuatorianas goza de gran aceptación.

El himno religioso “Salve, salve Gran Señora” es pentafónico, guarda la solemnidad de un cántico sagrado, posiblemente fue una composición poética  dedicada a la Palla, la  esposa favorita, aunque secundaria, del Inca.  La  Iglesia católica se ha apropiado del himno y le da el sentido que conviene a su credo: ensalzar a la Virgen María.

 Hay además, un caso que muestra la resistencia cultural en las imágenes quichuas;  se trata del lienzo de la Virgen María (siglo XVIII), que se conservaba en la iglesia de Latacunga hasta hace algunos años. (Hoy está en posesión de un museo alemán). Aparece la Virgen  María como una mujer indígena de tez morena y larga trenza al estilo de las mujeres incas. Se la ve  con dos niños que representan la fertilidad, valor importantísimo para los indígenas quichuas, y no a la Virgen  María con su hijo único y san Juan Bautista, de acuerdo a los evangelios.

La realidad de la vida quichua, propuesta por algunos artistas ecuatorianos de la época del Indigenismo (1930-1950) persigue la reivindicación de los derechos indígenas, muestra la potencialidad de su cultura y asumen la orientación progresista de los intelectuales ecuatorianos que comprendieron importantes símbolos míticos de los quichuas, tales como el tushun runa (danzante) que representa al hombre-mundo, de la chacana (cruz cuadrada andina). Símbolos indígenas, revertidos en imágenes, expresan códigos derivados de creencias cosmogónicas, que a la vez se reflejan en la lógica formal de las composiciones plásticas. Últimamente han surgido críticos quichuas que analizan la ideología hispánica en relación a los indígenas.  Es el caso de Manuel Paza, intelectual que analiza la obra de Jorge Icaza, el principal escritor de la tendencia indigenista ecuatoriana.

Hay casos en los  que la fusión cultural se da por iniciativa individual. En la  música, en las composiciones de Gerardo Guevara (1930-2024)  hay una mezcla de las dos músicas de valoración igual, por lo tanto  hay intercambio y  síntesis de las dos culturas y,  como resultado, una sola expresión  cultural.

La Interculturalidad espontánea entre hispano ecuatorianos e indígenas es un mecanismo de contacto que unifica la conciencia creadora de unos y otros. La cultura y la pluriculturalidad son cambiantes y revelan con precisión las  disparidades sociales.  

 

lalineadefuego
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PENSAMIENTO CRÍTICO
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1 COMENTARIO

  1. Cansón el artículo, pero hay algo que comentar: no hay “territorios” indígenas porque Ecuador no es un estado federal y los indígenas no son animalitos que habitan un “territorio” como los pumas o los monos aulladores; lo primero es creer en una legalidad inexistente y lo segundo una denigración del indígena.

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