El gobierno de Lasso ha vivido en permanente crisis. Acusado de fraude, pero apoyado por las máximas instituciones electorales. Acusado de privatización petrolera, pero apoyado circunstancialmente por la Asamblea. Reclamado por la población por encarecer los combustibles y rifar los recursos naturales, por los casos de corrupción, que han ido estallando uno tras otro (Panamá Papers, Aduanas, Petroecuador, el Gran Padrino, el Gran Hermano), pero defendido por la sociedad conservadora institucionalizada.
Los resultados electorales del pasado 5 de febrero muestran un escenario bastante particular. Es la primera vez, al menos desde el retorno a la democracia, que los partidos de la vieja partidocracia, sobre todo de la derecha, quedan ubicados en las últimas posiciones; y por otra parte, el gobierno de turno pierde drásticamente tanto en autoridades electas como en la consulta popular. Los grandes triunfadores serían la Revolución Ciudadana y el Movimiento Pachakutik.
El proceso electoral para los gobiernos seccionales y la consulta popular sobre 8 preguntas, realizados el pasado domingo 5 de febrero (2023), han sido un contundente golpe histórico en contra del bloque de poder empresarial-neoliberal y oligárquico, constituido en Ecuador durante el gobierno de Lenín Moreno (2017-2021) y consolidado con el ascenso presidencial de Guillermo Lasso (2021).
El fenómeno correísta es más complejo y parece que aún tiene larga vida, sin duda posee asidero popular. Difícil descifrarlo en su totalidad. Lo que sí es cierto, es que siempre buscó convertirse en un polo del bipartidismo burgués , aprovechando el desgaste que habían enfrentado, primero el partido liberal (hoy totalmente desaparecido) o la Izquierda Democrática que aún trata de sobrevivir.
El engaño del populismo plebiscitario conduce necesariamente a un enfrentamiento violento de insultos y descalificaciones, que nada tienen que ver con el diálogo que define un proceso de democracia participativa y directa, que debería ser la consulta al pueblo. Es así que, durante toda la campaña previa a las votaciones del referéndum del 5 de febrero hemos asistido a una violencia política cada vez más agresiva, sobre todo de parte de los sectores alineados con el gobierno.
La primera campaña electoral de 2023, nos deja algunas claridades sociopolíticas para la reflexión de lo que serán las tendencias de estas en los próximos años ya que no se perciben procesos ni normativos (como propuestas de cambios sustanciales en el Código de la Democracia relacionadas por ejemplo a nuevas exigencias para la nominación de candidaturas) ni tampoco iniciativas desde la sociedad civil o la academia por contribuir a la gestación de una ciudadanía crítica.
El cuñado estaba vacacionando en los Yuneites Esteites, y mientras saboreaba ricos manjares en la piscina de un hotel cinco estrellas, tuvo el presentimiento que, ese día, algo bueno le iba a ocurrir. Sonrió como sólo lo hacen los galanes de Hollywood, y no lo pensó más. Pidió a las dos señoritas que lo acompañaban que se retiren, y se dirigió, semidesnudo, a su habitación. Una vez ahí, se vistió con el traje que había comprado en su última visita a París a un precio de 12.000 USD. Pidió que lo bañen, que lo afeiten, que lo perfumen, que lo dejen peinado y planchado.
os organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) dicen que la economía se desacelerará en 2023 y que el crecimiento será apenas de 1,7%, lo que anticiparía una recesión mundial.
BUENO hijitos, nietos, bisnietos, mijines, mijares,
he aquí mi testamento para los que son y no son.
Lego mi escaza fortuna a los más despiertos
y las migajas, por cierto, a los más pendejos.
Leer este año que termina desde la prudente distancia de la sociología o la política no solo me parece una hipocresía académica, sino que me resulta imposible hacerlo. Este año, como aquel 1986, he sufrido de forma directa el peso de la injusticia y la violencia del poder del Estado en mi vida.
Desde hace tiempo, escribir sobre fútbol es escribir sobre fenómenos y experiencias que exceden los límites del campo de juego, de un estadio y del propio deporte. Aunque el autor sea argentino y el motivo sea la tensa final mundialista que Argentina le ganó a Francia por penales, el domingo 18 de diciembre pasado en Qatar.
En las demandas por los derechos de las mujeres, se proclama que "ninguna se quede atrás". Sobre la base de esa propuesta profunda, les invitamos a conocer la situación de las mujeres indígenas amazónicas en el Ecuador, su lucha frente a la violencia de género, por la igualdad de oportunidades y la defensa del territorio. Para ello conversamos con la dirigente de la Mujer y la Salud de la Confeniae, Nemo Guiquita.
La violencia de género en la Amazonía no se evidencia en las estadísticas oficiales ni en los esfuerzos que hacen las organizaciones sociales por recopilar información.De acuerdo con la Fiscalía General del Estado, en 8 años de registro de femicidios (2014-2022), son 43 las víctimas de la violencia machista, número que no da cuenta de lo que enfrentan las mujeres indígenas amazónicas y que impiden ver los secretos que calla la selva.
La mañana del 9 de noviembre de 1990, Gustavo Garzón salió de su domicilio ubicado en el tradicional barrio de San Juan en Quito. Fue a la biblioteca para trabajar en su tesis de doctorado en literatura y letras. En el transcurso del día y hasta la noche, recorrió la ciudad capital como acostumbraba hacerlo, no solo físicamente y a pie, sino también dentro de su escritura. Fue de norte a sur y viceversa, acompañado de amigos y quizás también de personajes y criaturas pérdidas entre el poder o el desamor, a los que su potente trabajo literario se encargó de dar vida en sus obras. Al día siguiente, luego de acudir a una reunión con amigos en la discoteca Son Candela, la ciudad por la que tantas veces caminó de un lado a otro, lo devoró. Desapareció. Tenía tan solo 32 años cuando no se supo nunca más de él.
La comunidad LGBTIQ+ venezolana en situación de movilidad humana, enfrenta cuando menos una doble discriminación durante su tránsito migratorio: la homo-lesbo-transfobia y, además, la xenofobia. Sin embargo, ellxs buscan -y en ocasiones encuentran- los caminos que conducen a su posible integración en las comunidades de acogida. Lxs protagonistas de esta historia se enfocan en el trabajo con y por “otrxs”, como herramienta para construir el deseable “nosotrxs” aún esquivo en muchos casos.