"En síntesis, la salida de dólares de la economía ecuatoriana no puede seguir pensándose solo como un problema de insuficientes exportaciones, baja productividad o falta de confianza. Es también el resultado de una sustracción organizada del excedente, facilitada por la arquitectura offshore y sostenida por grupos con capacidad de esconder sus ganancias de cualquier obligación social, fiscal y democrática. Esta cartografía de fuga y reciclaje de capitales no es únicamente una anomalía externa, sino un mecanismo al servicio de las élites económicas para ampliar su poder fuera de las fronteras nacionales y que expone al país a circuitos globales de opacidad y lavado. Por tanto, no se trata de cuantos dólares faltan, sino de cuanta riqueza producida en el Ecuador ha sido sustraída, protegida y reciclada fuera de su alcance."