21.5 C
Quito
jueves, mayo 28, 2026

BOLIVIA Y LAS PERICIAS DEL CHE – Juan Cajas

28 de mayo 2026

Con traiciones, dubitaciones, indecisiones de supuestos coidearios, el Ché se embarcó en la que sería su última aventura. No llegó a comprender que los comunistas bolivianos no estaban casados con las cholas, ni en compadrazgo con los mineros y menos aún, relacionados con los incipientes cultivadores de coca. El Partido, igual que en otros lares de la América India, solo contaba con la gracia de bienintencionados pequeñoburgueses estudiantes e intelectuales de esa época; eran ni más ni menos, un referente de los aires nuevos emergentes desde la revolución de Octubre, soñadores sin duda, pero párvulos para definir adecuadamente las condiciones inmersas en esa amplia colcha social de una Bolivia deprimida y aún dispersa.

El Ché escogió a Bolivia porque entendió las amplias hendiduras de un sistema social que llevaba a cuestas las desigualdades profundas de un sistema aberrante.

La apuesta estaba hecha, pero no contemplaba que sus aliados, para echar adelante la lucha quijotesca, no estaban preparados para igualar la dimensión de lo que él se propuso.

Con venas insufladas de rebeldía, los collas han venido resistiendo y combatiendo más de cinco siglos. Gente brava, organizada comunitariamente, ahora le está demostrando al mundo, que con ellos no se juega. Ríos llenos de gente común, de alpargatas y polleras, con atuendos de arcoíris inundan las amplias avenidas de la Paz. Por chaquiñanes que bajan de los cerros, por carreteras, por senderos casi inaccesibles, las polleras y los ponchos, los cascos de mineros, los guaguas incluídos, los descendientes de los aymaras, marchan en un solo bloque a derrotar al lacayo del Imperio.

En forma personal, el Ché, conoció, compartió los infortunios de la gente humilde del altiplano boliviano, e hizo suyos, sus anhelos de justicia y libertad. Con su muerte ofrendo su inmenso cariño por sus ideales, pero no pudo comprender que era indispensable pasar un tiempo previo con los humildes pero bravos habitantes de los páramos del Alto, alejado de los líderes abstractos del Partido.

A pesar de la tragedia, el tableteo de las metrallas del Ché y sus pocos adherentes en batalla, ahora, los tambores de guerra imparable del pueblo boliviano se hacen eco de su gesta y claman por justicia. Su muerte nunca fue en vano, la semilla ya quedó sembrada y su eco resuena entre la amplia cordillera adornada por las polleras de las cholas combativas. Bolivia vencerá y el Ché desde la Higuera sonreirá una vez más.

lalineadefuego
lalineadefuego
PENSAMIENTO CRÍTICO
- Advertisement -spot_img

Más artículos

Deja un comentario

- Advertisement -spot_img

Lo más reciente