¿No les da la talla, mijes? Con excepción de unos pocos periodistas, la mayoría mujeres (quienes están haciendo el mejor periodismo del país), el resto de esos quijotescos narradores de historias verdaderas no aparecen ni de casualidad. ¿Dónde están esos Carlos Vera, esos Jorge Ortiz, esos Rocha, Janethces Hinistroches. Y hoy la cosa es mil veces peor, porque hay periodistas asesinados, silenciados, amenazados, judicializados, comprados y todos los ados que el argot mediático conoce. ¡Y no dicen nada! ¡Nada! Se hacen los cojudos y prefieren mirar para otro lado. ¡Qué vergüenza! ¿Cómo se deben sentir sus colegas al verse abandonados cuando ellos y ellas han peleado por ustedes? De cualquier signo que sean, son sus colegas, maldita sea. Roberto Aguilar, Bonil, Hernán Higuera, Alondra, Gisella Bayona, y ahora Fabricio Vela. A este paso no va a quedar nadie que cuestione al poder, porque todos han sido amenazados, hostigados o comprados. Los buenos periodistas de este país quedarán solo para leer noticias, cubrir ruedas de prensa del presidente y promocionar obras inexistentes."
El Viejo Topo
12 diciembre, 2016
Hacia la subversión
La izquierda debería plantearse una estrategia revolucionaria que fuera más allá de la “lucha contra la manipulación y...