"Aunque no está en el centro de mi trabajo, el estudio de la machosfera es el punto de partida para la reflexión filosófica sobre la metáfora de la píldora roja, en la medida en que grupos en línea masculinistas, al definirse como redpill, abrieron el campo para la interpretación de la obra cinematográfica. En Brasil, las manifestaciones organizadas del movimiento masculinista –grupos que, bajo el pretexto de defender los derechos de los hombres, articulan un discurso sistemático de odio y violencia contra las mujeres– pueden rastrearse al menos desde finales de la década de 2000. Su caldo de cultivo se dio en las comunidades de la extinta Orkut, una red social que llegó a ser sumamente popular en el país; allí, estos colectivos encontraron un terreno fértil para difundir la misoginia racista en forma anónima y a gran escala. En aquel marco, la figura de la feminista argentina naturalizada brasileña Lola Aronovich emergió como una de las pioneras en el activismo y en el estudio de lo que más tarde sería conocido como la machosfera brasileña."