Dr. Carlos Castro Riera
"...los conceptos de soberanía popular, democracia constitucional y control constitucional, son inseparables, porque el mismo pueblo soberano se ha dado sus propias reglas, para que sea consultada y manifestada su voluntad, y de esta forma, que nadie se aproveche de los estados de ánimo subjetivos y circunstanciales, la demagogia, popularidad o autoritarismo."
Galo Betancourt nos invita a reflexionar el por qué se ha fortalecido la categoría de "Pobres de derecha" en el Ecuador, cimentando su texto con base a los pensamientos del sociólogo brasileño, Jessé Souza. ¿El pobre es pobre porque quiere? ¿Funciona la tan cuestionada meritocracia? el autor nos invita a reflexionar estas inquietudes.
‘El Chamo’, un apelativo de su juventud que no tiene fecha de caducidad, se acomoda en un sillón de la sala. Su figura de notable estatura está ataviada por su boina, bufanda, jeans y calzado de caña alta que lo distinguen para la inmortalidad.
"El próximo 1 de mayo se cumplirá el quinto año de la muerte de María Arboleda. Mujer, ciudadana, compañera y ser sensible ante la vida con sus goces y vicisitudes. De María se conoce más sus compromisos ciudadanos y políticos, y casi nada de su ser sensible tejido con fibras de escritora nata, fina, cuidadosa como manos de artesana de La Esperanza."
"La estrategia para eliminar la Constitución de Montecristi o por lo menos sus contenidos democráticos, es enarbolar la lucha por la seguridad y contra la delincuencia, es decir, manipular el sentimiento de angustia del pueblo, y aprovechar para introducir los cambios que verdaderamente les interesa a ciertos sectores económicos y políticos."
Galo Betancourt hace un breve análisis sobre el futuro que le espera al Ecuador ahora que Daniel Noboa fue reelegido para el período presidencial 2025- 2029. La “culpa de Correa” ha dejado de ser una acusación puntual para convertirse en un marco estructural del discurso público en el Ecuador. Organiza el sentido común, alivia el malestar emocional, cohesiona simbólicamente a parte de sectores sociales fragmentados como ricos y pobres y, sobre todo, simplifica la complejidad de los problemas que atraviesa el país.
Como nunca antes se vuelve necesario en el análisis político, considerar la capacidad que tiene actualmente el ser humano, para crear y difundir un mundo imaginario. Un sujeto representador del mundo, vendedor de imágenes, ilusiones y representaciones en un mercado de lo imaginario propicio para engañarse y engañar.
En el Ecuador actual, la aspiración vale más que la gestión. Se prefiere votar por quien supuestamente encarna al éxito, aunque ese éxito lo construya exclusivamente para su familia y para sí mismo. Ahí radica el verdadero poder del anticorreísmo: no en un programa político —porque no lo tiene— sino en su habilidad para representar una identidad aspiracional que se impone frente al miedo de un pasado manipulado, ese que hoy se usa para justificarlo todo.
La izquierda no ha perdido nada, porque ningún margen electoral define la lucha que se vive en la cotidianidad. Y no ha perdido tampoco porque, en esta elección de segunda vuelta, no hubo un partido que la representara. La izquierda está donde siempre ha estado: en la calle, en la olla común, en el abrazo solidario, en la rabia que organiza, en la ternura que subleva.
En el Ecuador la minería se ha convertido en una política de Estado y, desde al menos 23 años atrás, los gobiernos de turno han dado cabida de manera institucional, política y legal a empresas transnacionales de todas partes del mundo. El oro representa el 96% de las exportaciones de minerales del país y la demanda de minerales creció en los últimos años en naciones industrializadas, aumentando la demanda por este metal en el mundo.
"Es hora de que gane una mujer. Las mujeres somos luchadoras. Hay muchos que me dicen que no va a gobernar Luisa, sino Correa. Y yo digo que hay cosas buenas y cosas malas que hizo Correa, también hay muchos privilegiados que perdieron sus prebendas y no le pueden ni ver."
En esta segunda vuelta, nosotros quienes hemos hecho de las calles y la resistencia nuestro lugar de lucha y de victorias, no vamos a elegir presidente o presidenta, vamos a elegir en qué cancha queremos pelear y evidentemente la cancha de la Revolución Ciudadana no es la misma que la de ADN. Nuestra lucha antiminera, antipatriarcal, antiracista, antineoliberal y anticapitalista está declarada.