Con la ayuda del Fondo Monetario Internacional El Ecuador podría, tal vez, salir de lo que en esencia es una quiebra económica. Pero el costo social será sumamente alto, y no resolverá el problema de qué hacer después de que se acabe el petróleo. La inversión estatal en la economía es crucial, pero el gobierno de Daniel Noboa solo parece tener interés in expandir la minería, con el conflicto social y los daños ambientales que esto implica. Necesitamos otras respuestas.
Gerard Coffey
10 de junio 2025
Después de la victoria de Daniel Noboa en las elecciones presidenciales el 13 de abril de este año, cayó el riesgo país – indicador que refleja la prima de riesgo que exigen los inversionistas por prestar dinero a un país[i]– lo que depende de la capacidad de ese país de pagar sus deudas. Según las autoridades, fue un hecho muy positivo para el Ecuador, una señal de confianza por parte de los mercados y una clara indicación de que la ciudadanía había escogido bien y su futuro era prometedor. El regreso de la confianza estimularía la inversión foránea, decían, mientras que la reducción en los intereses a pagar podría facilitar la venta de bonos soberanos en el mercado internacional, y así aliviar la crítica situación económica en la que Ecuador se encuentra.
Por su mala suerte, el sueño duró muy poco. Los números cambiaron, como suele suceder. El precio de petróleo bajó, y el riesgo país subió, lo cual no era sorpresivo, dado que alrededor del 10% del presupuesto anual proviene del oro negro. Y si bien la calificación de riesgo volvió a bajar el día después de la segunda vuelta – cuando alcanzó 1,282 puntos[ii] – aún no llega a los niveles esperados por el régimen noboista. Hoy en día aún se encuentra en un nivel alto – 1,009 puntos[iii]– incluso por encima de los indicadores de Argentina, ampliamente considerado el país de la crisis perpetua, y solo por debajo de Bolivia y Venezuela.
Y como Ecuador necesita encontrar dinero para cubrir el déficit presupuestario – la diferencia entre los ingresos esperados y los gastos planificados – y pagar sus deudas, las implicaciones son dos: primero, para vender bonos en el mercado internacional el país tendría que ofrecer a los compradores una tasa de interés de un 14%,[iv] lo que en la práctica es imposible, y, segundo, si el mercado de bonos soberanos está cerrado, será necesario conseguir fondos de otra fuente. En caso contrario, para no caer en cesación de pagos o ‘default’ – posibilidad que horroriza a los inversionistas, sobre todo a los ecuatorianos tenedores de deuda externa – pagar la deuda y equilibrar el presupuesto, se tendrá que cumplir con el sueño de los neoliberales de desmantelar el estado – recortando de manera drástica el presupuesto, e incrementando actividades de despojo como la minería.
El problema de fondo es que la deuda externa – e interna – es tal que, en este año pagar los intereses y el capital consumirá la cuarta parte del presupuesto nacional, por lo menos. Y, efectivamente, podría ser un porcentaje más alto, porque desde que se estimaron los ingresos del petróleo, el precio internacional ha caído, y ahora se encuentra en unos diez dólares menos por barril de lo esperado. Y, por más argumentos o excusas en contrario, el Ecuador sigue dependiendo del petróleo, tanto para las divisas resultando de las exportaciones, como para los impuestos sobre la venta de gasolina importada o producida en el país. Por ejemplo, se calcula que el IVA sobre la vente de gasolina podria alcanzar US$750 millones en el 2025.
Ahora bien, como es ampliamente conocido, el mercado petrolero es volátil, tan impredecible como los asambleístas de Pachakutik. Por eso es probable que a la larga los precios suban, sobre todo si los productores de petróleo esquistoso (Shale Oil)[v] de Estados Unidos logran sobrevivir lo que en la práctica es una guerra entre ellos y Arabia Saudita. La dificultad, por supuesto, es predecir exactamente cuánto y cuándo subir los precios. También incierta, aunque un poco menos impredecible, es la tasa de declive de la producción nacional de petróleo. Pero, una tendencia a la baja sí hay; la producción se está reduciendo poco a poco debido al desgaste de los campos viejos y el cierre gradual de los pozos del bloque ITT debido a la Consulta Popular de 2022, mientras la capacidad de procesar crudo y producir gasolina para el mercado interno se ve afectado por el reciente incendio en la refinería de Esmeraldas.
Con todo, el escenario no luce muy prometedor, y para postre, según el economista y ex ministro de finanzas Carlos de la Torre, el año 2026 será peor. Peor, porque en vez de enfrentar los problemas de la economía, y buscar maneras de estimular la economía los gobiernos de Lenin Moreno y Guillermo Lasso simplemente contrataron más deuda internacional[vi]. Y, como se podía esperar, la economía continuó cayendo.
Durante el gobierno de Moreno, por ejemplo, el PIB per cápita – que mide la actividad económica promedio por habitante – fue de US$6,200 en 2017, año en que él asumió el poder. Se quedó en el mismo nivel en el 2019, para luego descender en un 4,49 %, hasta llegar a US$5,900 en 2021[vii] Por otro lado, la deuda pública alcanzó el 50% de del PIB al final de su mandato, comparado con el 25,7% cuando ganó la presidencia en segunda vuelta.
Muy pronto, en 2026, una buena porción de la deuda contraído por Moreno y su ministro de economía, Richard Martínez, tendrá que ser pagada. Para financiar el presupuesto solo de este año, 2025, dice Carlos de la Torre, el país necesita encontrar entre US$5 y 6 mil millones de financiamiento, mientras en el año próximo esa cifra puede legar a US$13 mil millones, una situación totalmente insostenible.
Viene el FMI a salvarnos, pero ¿quién nos salva del FMI?
Con una economía dinámica y creciente, el problema no sería tan grave – más trabajo y más actividad económica generan más ingresos para el fisco – pero para la desgracia de todos, la economía ecuatoriana no mejoró, y en 2024 el PIB hasta cayó en un 2%[viii]. Fue la primera vez en el siglo XXI que la economía nacional decreció debido a la gestión económica y no a factores externos, como el Covid o catástrofes naturales. Y si bien según el FMI habrá un crecimiento de 1,7% en 2025 – cifra también cuestionable en el contexto de bajos precios de petróleo – el nivel de PIB de 2024 no será recuperado hasta 2026 o, lo más probable, 2027. Se llama estancamiento.
Claro esta, la situación también es el resultado de factores como la pandemia, pero como se mencionó arriba, la falta de inversión pública es todavía más grave, porque la inversión pública se trata de un factor clave para estimular una economía estancada. Por desgracia, la inversión en obra pública se mantiene en declive desde 2018, y en 2024, en pleno gobierno de Daniel Noboa, solo se gastaron solo US$157 millones[ix]. a pesar de contar con un presupuesto de US$386 millones. En 2025 no se ve evidencia de una mejora en este sentido: pese a sus promesas de invertir en obra pública y contar con un presupuesto de US$381 millones, hasta abril apenas se había ejecutado obras por US$ 24 millones: el 6% del total[x].
Y sin inversión por parte del Estado, la situación económica del Ecuador no hace otra cosa qu empeorar: la pobreza creció 5 puntos entre 2018 y 2024[xi]; en 2024 el empleo informal alcanzó 58%,[xii] la tasa más alta en 17 años; y medio millón de ecuatorianos migraron en busca de mejores condiciones de vida,[xiii] Moreno también migró, pero no para evitar la pobreza o encontrar trabajo, sino para evitar ser llamado a juicio por la fiscalía por casos de corrupción. Por su parte, Richard Martínez fue elegido en 2020 Ministro de Finanzas del Año en América Latina por GlobalMarkets – revista del mismo FMI y el Banco Mundial – a raíz de su negociación de la deuda externa y el gracioso ‘programa excepcional conseguido con el FMI en tiempo récord’;}. En noviembre de ese mismo año Martínez fue nombrado vicepresidente de Países del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), lo que pone de manifiesto que, para una economista, ser fiel a los amos puede resultar bastante rentable.
¿Qué hacer?
Para encontrar el dinero que se necesita, pagar las deudas adquiridas, y salir del hoyo, existen varias opciones a corto plazo, tanto internas como externas. No obstante, debido a la ideología neoliberal del gobierno actual, – su rechazo a la intervención estatal en la economía, salvo que redunde en beneficio directo para los negocios de la familia presidencial – las medidas que más posibilidades tienen de ser implementadas son: una ampliación y subida del IVA, que podría alcanzar el 18%; la venta o la privatización de infraestructura y los servicios de salud; la eliminación de los llamados subsidios; la venta de recursos estatales como campo Sacha; y finalmente, la adquisición de más préstamos a nivel internacional, principalmente a través del Fondo Monetario Internacional (FMI), la hada malvada del Norte, cuyos prestamos en este momento representan 73% de los pagos que corresponden a la deuda externa del Estado.
Efectivamente, para Daniel Noboa, firmar un nuevo acuerdo con el Fondo, para – se supone, porque no parece haber opción – reprogramar las deudas pendientes, y recibir más dinero, no representa nada nuevo. El país ya opera bajo la tutela de la institución, y recién recibió el tercer desembolso del último préstamo de los US$4 mil millones acordado en 2024. Un desembolso vale destacar, que estaba en duda ante una posible victoria del representante del correismo, Luisa González.
Queda claro que el FMI bajo el liderazgo de la búlgara Kristalina Georgieva y en el contexto de una presidencia de Donald Trump en EE.UU., ya no esconde sus preferencias: ha dejado a un lado su tradicional posición velada, tras bastidores, para entrometerse e influir directamente en el escenario económico de América Latina. Se podría, incluso, clasificar esto como una mejora. Si antes no fuera claro, la geopolítica del Fondo ahora es tan evidente como las mentiras de Donald Trump.
Pero existe un obstáculo, dice de la Torre, porque técnicamente el FMI no está en condiciones de prestar los fondos que el país necesita. En principio porque el Ecuador ya figura entre los cuatro países más endeudados con la institución. Es decir que ya alcanzó el supuesto límite. Una situación grave, porque, dice de la Torre, solo para este año se necesita encontrar entre US$5 y US$6 mil millones. Lo positivo, si es se puede considerar así, es que, con la política del FMI de apoyar a los amigos de EE.UU., existe la posibilidad – como en el caso de la Argentina de Javier Milei – de que el dinero aparezca milagrosamente a pesar de las restricciones ‘técnicas’.
Esto sería, de cierta forma, una buena noticia, porque el país se encuentra en una situación económica grave. Para expresarlo de manera más directa: está en la quiebra en todo salvo en el nombre. Quiebra, porque en este año las obligaciones llegan a cerca de US$9 mil millones, suma que representa aproximadamente la cuarta parte del presupuesto nacional. En 2026 la situación se agravará, debido al vencimiento de los bonos reprogramados por Moreno y Martínez para resolver de manera cortoplacista el problema del déficit presupuestario.
Aún a pesar de incrementar el IVA al 15%, la diferencia entre ingresos y gastos – el tan meneado déficit fiscal – en 2024 fue de más de US$3.000 millones[xiv], continuando así la tendencia negativa de los últimos doce años consecutivos. Y si bien en la situación actual es poco probable que el FMI exija un superávit presupuestario, aunque sí lo hizo en el caso de Argentina, es inevitable que pida una reducción sustancial, digamos de entre 2 o 3 puntos porcentuales, lo que no se va a lograr en un año, o dos, o tres…
En consecuencia, sin una reprogramación de la deuda ya existente y un masivo préstamo de rescate las consecuencias sociales serán desastrosas. Pero aquí, a diferencia de Argentina, donde implementaron un ajuste similar, apenas quedan empleos que perder. Los puestos más vulnerables seguramente serán los de educación, y sobre todo salud donde la privatización del sistema ya está encaminada desde hace un bien tiempo: el incremento en las sucursales de la Cruz Roja es un ejemplo bastante visible de la tendencia.
¿Por qué el FMI?
El argumento de siempre para recurrir al Fondo, es porque los recursos que presta la entidad, son de libre disponibilidad, es decir que no están ligados a proyectos específicos. También, en general, maneja intereses más bajos que el mercado de bonos soberanos o los préstamos bilaterales de naciones como China que, a diferencia de hace diez años, ya no representan una opción tan sencilla. El coloso de oriente ya se ha convertido en recolector de deudas, ahora solo invirtiendo dinero – la cuarta parte del monto prestado en el 2010 – en países amigos cercanos para fortalecer su influencia en el sud-este de Asia, u otros aliados estratégicos, como Pakistán y Bangladesh que sirvan para ‘contener’ a la India.
Pero aun cuando los préstamos del Fondo sean más baratos, y eso depende de la tasa de interés establecida por la Reserva Federal de EE.UU. (FED) [xv], la institución cobra de otra forma. Como se ha explicado arriba, con sus notorias cartas de intención firmadas con los países receptores de fondos, el FMI toma control de su economía con un claro énfasis en la privatización tanto de la infraestructura y las empresas estatales, como de los recursos naturales. Estas cartas reflejan la ideología neoliberal de su socio principal, y actor dominante, EE.UU., y se basan del notorio ‘Consenso de Washington’, que en realidad es nada más que una lista de exigencias que el Fondo pretende implementar en beneficio del sector privado y en desmedro del estado. Con el FMI, todos tenemos que ser sujetos de Washington.
En el tiempo de Rafael Correa, Ecuador se distanció del FMI debido a su afán de interferir en la economía interna. Sin embargo, regresó a sus brazos en 2019 durante el gobierno de Lenin Moreno, y desde esa fecha ha firmado dos acuerdos con el organismo. Las consecuencias para el país no han sido precisamente positivas según Pablo Iturralde del Centro de Derechos Económicos y Sociales (CDES). La aplicación de políticas pro-cíclicas (es decir profundización de la tendencia) no hizo nada más que agravar la crisis en la que el país se encuentra; por ejemplo, un recorte radical del gasto público equivalente al 6,3 % del PIB[xvi], lo que provocó la recesión que llevó el país a una caída del 2 % del PIB en 2024.”
No es de imaginar, por otro lado – y es fundamental entender esto – que los gobiernos que operan bajo la ‘tutela’ del FMI, son meros espectadores o pacientes enfermos que toman su medicina desagradable con buena fe, esperando que, de milagro, sus países sean ‘curados’. Todo lo contrario. En algunos, si no en la mayoría de casos, los gobiernos de corte neoliberal utilizan las exigencias del FMI para disfrazar sus propias intenciones. “El FMI nos ha obligado” es un mensaje más fácil de vender que una política del propio gobierno que propone la venta – ‘concesión’ – de hidroeléctricas, o como planteó el economista Pablo Lucio Paredes, la conversión de Petroecuador en un mero supervisor de campos petroleros privatizados, el Campo Sacha por ejemplo.
Y luego ¿qué?
A corto – mediano plazo el escenario luce bastante sombrío, vienen el FMI y los neoliberales, con Daniel Noboa y su asesores a la cabeza, y – aparte de esperar que nos hayamos equivocado y que en realidad son ángeles de la guarda – lo único que podemos esperar, son las medidas delineadas arriba: reducciones de presupuesto, sobre todo en áreas de salud y educación; subida del IVA y más desempleo. Si el país logra mantenerse intacto, y sale a flote en este mar de dificultades – y siempre hay que tener optimismo – la gran pregunta es ¿luego qué? Resueltos los problemas más urgentes, el Ecuador necesitará opciones a largo plazo, sobre todo para reemplazar los ingresos del petróleo. Y sí, hay algunas. Aparte de la minería, que ahora parece la gran apuesta del régimen a pesar de sus graves impactos sociales y ambientales, tenemos el turismo y la agricultura, por ejemplo, son quizás las más evidentes. Y en una siguiente entrega examinaremos sus posibilidades y riesgos en mayor detalle.
Referencias
[i] El riesgo de invertir en el Ecuador, por ejemplo, está calculado comparándolo con lo que se considera una inversión libre de riesgo, es decir un Bono del Tesoro (Treasuries) de Estados Unidos.
[ii] https://www.riotimesonline.com/ecuadors-country-risk-plummets-after-election-but-challenges-remain/
[iii] https://www.canal26.com/economia/riesgo-pais-en-los-paises-de-america-hoy-jueves-22-de-mayo-de-2025–424593
[iv] https://www.facebook.com/EconomiaPUCE 28 mayo 2025
[v] El petróleo de esquisto, o ‘fracking’, en el caso de los hidrocarburos no convencionales como el gas de esquisto, el gas no ha migrado a un reservorio y para extraerlo es necesario fracturar la roca. La técnica de ‘fracking’ lo que hace es introducir en la roca madre agua a alta presión junto con aditivos químicos para fracturar la roca. Es el mismo gas, lo que pasa es que el convencional no ha migrado.
[vi] https://www.celag.org/lenin-moreno-y-su-adiccion-a-la-deuda-externa/
[vii] https://www.gastopublico.org/informes-del-observatorio/que-presidente-de-la-republica-endeudo-mas-al-ecuador
[viii] y aunque logre el crecimiento del 1.7% que predijo el Fondo Monetario Internacional, lo que por todos los motivos arriba mencionados parece improbable, el PB no aun alcanzará su nivel de 2024 en el 2025, y con dificultad en 2026.
[ix] https://www.primicias.ec/economia/noboa-inversion-presupuesto-obra-publica-segundo-mandato-97062/
[x] https://www.primicias.ec/economia/noboa-inversion-presupuesto-obra-publica-segundo-mandato-97062/
[xi] https://www.ecuadorencifras.gob.ec/documentos/web-inec/POBREZA/2024/Diciembre/202412_Boletin_pobreza.pdf
[xii] https://www.primicias.ec/economia/empleo-adecuado-pobreza-informal-ecuador-diciembre2024-88363/
[xiii] https://www.ecuadorencifras.gob.ec/entradas-y-salidas-internacionales/ . INEC contabiliza 432 mil personas que no retornaron al país desde el 2018, según el registro administrativo de migración (saldo migratorio neto). Sin embargo, existe un gran número de personas que no están registradas porque emigran ilegalmente por tierra o en embarcaciones tutorizadas por “coyoteros”.
[xiv] https://www.elcomercio.com/actualidad/negocios/deficit-fiscal-supera-3-000-millones-dolares-pese-record-recaudacion-tributaria.html millones, o alrededor del 5 % del PIB del país.
[xv] Como se ha mencionado anteriormente, no están fijos los intereses cobrados por instituciones multilaterales como el FMI, dependen de la tasa de interés fijada por la Reserva Federal (FED) de EE.UU.. Como consecuencia, dada el alza dramática de la tasa de la FED en el último año, la brecha entre lo que cobra el FMI y otras fuentes de financiamiento, ha disminuido sustancialmente.
[xvi] https://www.cepal.org/sites/default/files/static/files/ecuador_-_informe_nacional_2.pdf



Buen análisis, pero desgraciadamente no presenta soluciones viables, esperamos que en un articulo próximo futuro las presente para opinar.
Otra observación, Noboa no es neoliberal, ha subido impuestos lo cual es contrario al catecismo neoliberal.