La prioridad de la humanidad debe ser la lucha por la vida. La pandemia mundial del coronavirus ha jaqueado al planeta. Incluso, se ha acelerado la tendencia hacia una nueva crisis financiera global (que ya se veía venir), quizá mucho más grave que la crisis de 2007-2009. Tal situación puede ir cerrando el acceso al financiamiento desde los mercados internacionales, tema complejo sobre todo para aquellos países exportadores de un petróleo cuyo precio se va acercando a mínimos históricos de un poco más de 20 dólares por barril.

¿Cuál es la importancia y el significado de las luchas que se produjeron en el Ecuador entre el 2 y el 13 de Octubre? Podemos caracterizarlas como una gran insurrección popular  a nivel nacional, algunas organizaciones lo denominaron “Paro Nacional del Pueblo”, el cual incluyó un nuevo “levantamiento indígena” y también paralizó parcialmente la producción.

Según el Servicio de Rentas Internas (SRI), hasta el año 2018, unos 500 contribuyentes morosos en Ecuador adeudaban 4 548 millones al Estado. Mientras que 349 500 contribuyentes debían 96 millones de dólares. Cuando se dice que la Ley de Fomento Productivo de 2018 perdonó la deuda a “todos los ecuatorianos” es una falacia. Esta ley fue hecha para perdonar a 500 personas, el 50% de la deuda: 2 274 millones de dólares.

Movilización indígena, paro nacional y levantamiento popular victorioso

Una nube de zánganos…

Zánganos”, dijo el presidente Lenin Moreno al referirse a quienes protestaban contra el paquetazo del “gobierno de todos”, que castigaba a la inmensa mayoría para defender los intereses del 1% más rico de la población:  las cincuenta familias dueñas del país, que los 365 días del año deciden los precios de los huevos, de la leche y el pan, de la sal y del azúcar, de los salarios y el transporte público, de las tasas de interés bancaria y de las aspirinas… De todo.

Puedo comprender que las personas de clase media y media alta de Ecuador no entiendan las causas del Paro Nacional –que merecidamente ha trascendido a Levantamiento Indígena y Popular- porque ciertamente su lugar de privilegio veda sus posibilidades de dimensionar el empobrecimiento al que millones de personas en nuestro país han sido conducidas de forma sistemática, por todos y cada uno de los gobiernos que han llegado al poder de la mano de la élite ecuatoriana y los medios de comunicación ligados a un modelo económico, político y social capitalista, colonial y heteropatriarcal.