¿Novelería o integración consciente al convivir democrático?

En Ecuador, la democracia ha sido secuestrada por las vorágines populistas y los cálculos electorales de algunos “comedidos” que en ejercicio del poder impulsaron al grado de derecho propuestas engañosamente cautivadoras bajo los slogans de la inclusión, la equidad, el “progresismo” y la reivindicación no excluyente de la ciudadanía; propuestas que en muchos casos no fueron planteadas por sus ahora beneficiarios.

Es probable que en la república de la farándula estas palabras no sean las “políticamente correctas”, sobre todo para un segmento de la sociedad caracterizado por su cinismo y por lidiar a placer con las dádivas de la corrupción arrojadas por el ‘Arroz Verde’, así como también para el feminismo e indigenismo sectario y bravucón.

Han pasado cerca de siete meses luego del último proceso electoral y el escenario político nuevamente se empieza a mover. Los máximos dirigentes de los partidos se trasladan de un lugar a otro para captar potenciales votantes, mientras sus discursos avizoran “milagrosas panaceas” frente a la grave situación financiera que vive el Ecuador y que se traduce en un ‘paquete’ de medidas económicas con amargo sabor a despojo.