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lunes, junio 1, 2026

NADA ESTÁ DECIDIDA EN COLOMBIA: las chances de Cepeda – Pablo Iturralde

Pablo Iturralde 

01 de junio 2026

A pesar de terminar en segundo lugar en la votación de domingo en Colombia, Iván Cepeda aún tiene posibilidades de superar la desventaja vis-à-vis de La Espriella. Antes, Gustavo Petro en 2022 tampoco ganó en primera vuelta para alcanzar la presidencia: entonces obtuvo 8,54 millones de votos (40 %) y en la segunda vuelta superó los 11 millones, lo que significó un incremento de 3 millones de votos. Sin embargo, la comparación tiene límites importantes. Petro llegó a la segunda vuelta en primer lugar, con cerca de 2,6 millones de votos de ventaja sobre Rodolfo Hernández, mientras que Cepeda parte hoy desde una posición inversa, al haber quedado por detrás de La Espriella.

Así, en comparación con 2022, Cepeda obtuvo cerca de 9,60 millones de votos (41 %), mientras que De la Espriella alcanzó 10,3 millones (44 %), con una diferencia cercana a 700.000 votos.

Hay que observar que Cepeda ya arrancó con más votos absolutos que Petro en la primera vuelta de 2022.

Ahora, así están los números:

  • De la Espriella: 10,3 millones.
  • Cepeda: 9,6 millones.
  • Diferencia: 0,7 millones.
  • Votos de otros candidatos: 2,3 millones.
  • Abstención: cerca de 18-19 millones de personas.

Sí Cepeda captara apenas el 60 % de los votos de los candidatos eliminados (1,38 millones) y De la Espriella el 40 % (0,92 millones), la ventaja inicial quedaría prácticamente neutralizada. A partir de ahí, cualquier diferencia en la movilización de abstencionistas podría decidir la elección.

Hay además un dato estructural: la suma de Cepeda (41 %) y los candidatos de centro y centroizquierda parece ser mayor que la diferencia que lo separa de De la Espriella. Los análisis coinciden en que los más de tres millones de votos ubicados entre el centro y candidaturas no alineadas con la derecha serán decisivos.

Por el lado menos optimista, el paralelo con Petro tiene un límite importante. En 2022, Petro era el candidato opositor al gobierno de turno. Cepeda llega como heredero político del oficialismo, y las segundas vueltas de América Latina suelen convertirse en referendos sobre el gobierno saliente. Eso crea un techo electoral más difícil de romper.

También hay que considerar que las actuales elecciones se insertan en un marco de mayor intervencionismo de Estados Unidos.  Aquí, las tensiones recientes entre Noboa y Colombia, incluidas las medidas arancelarias, las denuncias políticas y la coordinación con sectores de la oposición colombiana, constituyen un factor nuevo cuyo impacto todavía desconocemos.

Sin embargo, si tenemos que traducir los números a una evaluación general, yo diría que la posición de Cepeda es mejor de lo que parece. No está intentando remontar una desventaja de varios millones de votos; son, en realidad, alrededor de 700.000 votos respecto del primer lugar, y parte desde una base electoral superior a la que tuvo Petro.

La clave será qué proporción del voto de centro, de los candidatos eliminados y de los nuevos votantes, termina incorporándose a cada campaña. No está fácil para ninguno de los dos candidatos; depende ahora de la capacidad de los actores en el contexto de las campañas. Aunque la derecha tiene la hegemonía de los aparatos ideológicos, medios principalmente; la izquierda tiene la gestión del Estado y la capacidad de movilización de sus militantes. Cepeda requiere una campaña heroica, donde habrá que ganar voto por voto.

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