La seguridad social no es, en principio, un conjunto de edificios y hospitales que brindan algún servicio a un importante segmento de la población de un país. La seguridad social es una institución. Es decir, un acuerdo construido por la sociedad para dar protección a la gente frente a las contingencias de la vida diaria. De ser concebida como un paraguas para la población laboral, poco a poco se ha ido extendiendo a la familia y, en el mejor de los casos, al conjunto de la población.

Durante varios años, el correísmo se publicitó como la superación histórica de la larga noche neoliberal, la cual estuvo caracterizada por una profunda ingobernabilidad y por continuas crisis políticas generadas a partir del rechazo popular a un modelo que minimiza el rol del Estado y que deifica al mercado como regulador ideal de las relaciones sociales de producción.