Por Samuel Guerra Bravo*

Una mujer bella y solitaria camina por un camino polvoriento a la orilla del mar en un pueblo perdido. La mirada ansiosa de unos adolescentes deslumbrados por el despertar de la vida sigue los pasos de la dama. Cuando ésta ya ha pasado, ellos toman raudos sus bicicletas para avanzar por calles aledañas y colocarse más adelante por donde pasará la bella y misteriosa mujer, a la que ellos devoran con su mirada.