Por Atawallpa Oviedo Freire*

Voy a empezar por el final, por la rueda de prensa brindada por el presidente de la CONAIE, Jaime Vargas, y el presidente del MICC, Leonidas Iza, en la cual, particularmente Iza retó a debatir a sus contrincantes o adversarios al interior del movimiento indígena y de la izquierda en general: sí el movimiento indígena era o no de izquierda socialista-comunista. Y él inscribiéndose en esta última concepción. 

Por Jaime Chuchuca Serrano*

Bolivia afrontó su primer proceso electoral sin la presencia de Evo Morales, desde 1997 había sido la figura central. Las elecciones se realizaron en medio de la persecución política, militarización y polarización de los discursos entre el MAS (tildados de “salvajes”, “corruptos”, “autoritarios”) y las fuerzas antiderechos, racistas, religiosas y conservadoras. El conteo rápido, ahora manejado por un tribunal cercano a Jeanine Áñez, tuvo irregularidades y derivó, nuevamente, en la presunción de fraude. Sin embargo, la votación de Luis Arce descuella el 54 % y gana en primera vuelta con un número de votos superior al de Morales en 2019 (con 14 años en el poder); Mesa le sigue de lejos con el 31%. El MAS gana también en las 2 cámaras. En La Paz, Arce alcanzó el 65% y en Santa Cruz, ciudad de oposición, el 35%.