Porque es hora de actuar
25 de noviembre 2025
Después de la victoria aplastante del NO en la consulta del 26 de noviembre, hay mucha discusión sobre la posibilidad de unir fuerzas para terminar con la mala racha de gobiernos de derecha, que empezó con la ‘conversión paulina’ del inefable Lenin Moreno y su banda de neoliberales.
La idea no es nueva, y en las últimas décadas solo resultó posible durante un breve momento al inicio del primer mandato de Rafael Correa, pero la esperanza es siempre latente, y la propuesta ha cobrado nueva vida a la luz de los resultados de la consulta. ¿Es posible la unidad? Sí, sin duda. No solo es posible, es necesario, pero no nos engañemos, costará trabajo superar las divisiones – y los egos que los sostienen – y no sucederá de la noche a la mañana.
Hay dos posibilidades:
La primera sería unirse bajo la bandera de la Revolución Ciudadana, en este momento la segunda fuerza política del país, y en este momento la única capaz de enfrentar a Noboa y el ADN en los distintos escenarios políticos. Y si bien esta sería la ruta más rápida, y la mera presencia del Mashi, lo hace más complicado, tanto por su pasado, como la estructura actual de la RC5, que en realidad no es un partido político, porque si bien mantiene las formas en cierta medida, no es transparente, y al final, aun cuando lo nieguen, todo depende de la voluntad, o capricho, de Rafael Correa. La presencia de Luisa González, del ala derecha del ‘partido’, tampoco inspira mucha confianza, y después de tres derrotas consecutivas – a pesar de ser todavía la segunda fuerza electoral – su futuro no parece tan prometedor.
Algunos comentaristas han promocionado la idea de negociaciones entre una colectividad de organizaciones sociales – como la CONAIE, la FENOCIN, la UNE, y los sindicatos, los jóvenes ecologistas, las feministas – y la RC5, para consolidar una agenda común. Y si bien la proposición tiene cierta lógica – una vez superadas las diferencias internas – la dificultad sería que sin la presencia de Rafael Correa misma, – dejando a un lado su clara renuencia a ceder terreno personal y partidista – cualquier acuerdo sería sujeto al veto del ex presidente. Y no se puede negociar por Zoom.
La segunda opción es construir una tercera fuerza política, llegando a un acuerdo entre los grupos mencionados, para luego negociar con la RC5 desde una posición de fuerza antes que debilidad. Y que queda claro, se trata de una tercera fuerza, no una ‘tercera vía’, no necesitamos socialdemocracia lite, sino una agenda y una agrupación que pone primero el bienestar de la gente, toda la gente. Un frente amplio. La dificultad mayor es que ni siquiera existe unidad dentro de estos mismos grupos – la CONAIE siendo el ejemplo más evidente – lo que implica un proceso de negociación largo y arduo pero uno que vale la pena. ¿Se podría llegar a un nivel de unidad para contestar las elecciones municipales? Poco probable, ni aconsejable. ¿Se podría incorporar elementos de la RC5 que se sienten incómodos con el Mashi y su estilo, y la presencia de personajes como Luisa González y que no salen porque no hay opción viable? Claro, pero solo una vez acordada la agenda. Y, finalmente, hay que reconocer que la RC5 (Rafael Correa) no se quedará con los brazos cruzados, habrá interferencia y intentos de desestabilizar.
Entonces, habrá que hablar del asunto de liderazgo. Los líderes son necesarios para aglutinar y facilitar los procesos, pero tendrá que ser una persona – o quizás tres personas de distintas tendencias – que goza de la confianza de todos, y que cuenta con la autoridad para liderar el proceso inicial y hacerlo funcionar sin mayor discordia. Alberto Acosta, el ex presidente de la Asamblea de Montecristi, es una persona que reúne estos requisitos, es quizás el más evidente, aun cuando seguramente no sea el/la único/a, algunos hablan de Pacha Terán. Y no es decir, por supuesto, que dentro del proceso no pueden surgir otras personas con la capacidad política para unificar intereses dispares. Los líderes son necesarios/as, pero a la vez, lo son también los mecanismos de control para asegurar que los liderazgos no se conviertan en caudillismos.
¿Y si no hacemos nada?
Hablando de caudillismos, es claro que la RC5, tal como está, sería preferible a otro gobierno estilo Noboa. La pregunta es si es aún capaz de ganar una elección presidencial después de tres derrotas consecutivas. Puede que Noboa y el ADN estén debilitados, pero eso no implica que el declive será necesariamente sostenido ni definitivo. Su líder puede ser niño, pero tiene aliados fuertes. Sin duda alguna, en este momento están planificando recuperar su protagonismo, tal vez con la ayuda de un Fondo Monetario Internacional (FMI) más politizado que nunca bajo Trump y Georgieva. Por tanto, confiar en la capacidad de la RC5 de superar la demonización de Rafael Correa y su equipo, es un verdadero riesgo, porque una probable cuarta derrota será el fin del ‘partido’ y un destino similar al del MAS en Bolivia, aunque es evidente que el MAS aun tendría posibilidades si podría deshacerse de Evo Morales, otro caudillo que ha pasado su fecha de vencimiento.
En fin, hacer nada y seguir confiando en el RC5, tal como está configurado en este momento, es consignarnos a un futuro sin esperanzas. La única opción real es la unidad y la construcción de un frente amplio.



Si, la unión de las izquierdas es posible, pero unirse a la Robolución Ciudadana es una propuesta indecente. La Robolución Ciudadana es un grupo mafioso aliado de los narcos y que pretende construir una nueva lumpen-oligarquía delincuencial y quedarse en el poder para siempre como lo han hecho sus amigos y supuestos coidearios como Fidel Castro que pregonaba la igualdad social y lucia dos relojes Rolex y manejaba un mercedes mientras gobernaba una isla en que la inmensa mayoría de la población se moría literalmente de hambre o su amigo mas cercano Maduro que junto con Chávez han gobernado mas de 20 años Venezuela y han provocado una emigración de mas de 2 millones de personas y la desaparición de miles. Porque nada es mas bonito que hablar de la igualdad y de la disminución de la pobreza o su eliminación y quedarse en el poder para siempre disfrutando del control de un estado absolutista como lo han hecho Fidel Castro-Raúl Castro-Diaz Canel, Chávez-Maduro o la pareja de los Ortega en Nicaragua, personajes dignos de una novela de García Márquez, pero esta vez la realidad supera a la ficción.
La Robolución Ciudadana es un grupo de personas que en su gran mayoría siguen ciegamente a su líder Rafael Correa quien es como Saturno, se engulle a sus hijos y aunque no lo son realmente muchos lo llaman “papaíto”. Hay que recordar que Rafael Correa jamás fue de izquierda, en su juventud perteneció a los Gustavinos, grupo dirigido por Gustavo Noboa Bejarano y ligado al Opus-Dei, organización de extrema izquierda a la que pertenecía Alberto Dahik a quien incluso Febres Cordero le calificaba de “terrorista económico”. Porque cantar “comandante che-Guevara” no hace a alguien ser de izquierda si algún tiempo después canta también “Yo soy tu amante bandido” con un personaje muy conocido de la farándula internacional.
Entre los hijos del caudillo hay revolucionarios de cafetín de la izquierda caviar como Xavier Lasso hermano del “neoliberal” Guillermo Lasso que aunque hayan leído a Marx, seguramente no lo entienden; terroristas como los Alfaro Vive Carajo entre los cuales está el experto en dinamita Orlando Pérez, que ahora disfruta de un sustancial sueldo en Radio Pichincha, arribistas como Glas, preso por sus delitos; empresarios; políticos corruptos como Patiño, el de la narcovalija, y la mayoría, ingenuos que creyeron en que con Correa el país esta salvado.
Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra pero Gerard Coffey sugiere otra vez unirse a la Robolución Ciudadana, el resultado será el mismo, serán engullidos por el patriarca.
Sería mejor apoyar con discreción a los “neoliberales” ( no lo son) porque la historia ha demostrado que en esos gobiernos al menos los grupos de izquierda podían protestar, incluso violentamente. En un gobierno totalitario como es el proyecto del correismo, los protestantes serían reprimidos incluso con más violencia y encerrados en cárceles por muchos años como hacen los gobiernos afines al correismo en Cuba, Nicaragua y Venezuela.
Correccion: Opus Dei es de extrema derecha.