En el Ecuador de Noboa, se gobierna desde la suspensión permanente del orden constitucional y legal, poniendo en jaque la democracia misma.
El estado de excepción ha dejado de ser un recurso extraordinario para convertirse en arquitectura estable del poder. No estamos ante una desviación coyuntural del Estado de derecho, sino ante su reconfiguración estructural bajo un régimen de continuado irrespeto a las reglas de juego de la democracia, liderado por un gobernante enfermo de poder y de codicia. Noboa @DanielNoboaOk gobierna a través de la sistemática suspensión de derechos para concentrar su poder en las distintas funciones del Estado: el Consejo de la Judicatura y la Fiscalía, el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Contencioso Electoral, el Consejo de Participación Ciudadana, la Asamblea Nacional… control ampliado por su influencia silenciadora en muchos medios de comunicación, que se nutre también del abierto servilismo de muchos periodistas.
En esa misma línea se inscribe la persecución de dirigentes sociales mediante acusaciones de terrorismo (narco-terrorismo en el lenguaje de Washington), instigación, enriquecimiento ilícito… lo que conduce al inicio de causas judiciales y al congelamiento de cuentas bancarias, a más de la abierta represión a quienes defienden sus territorios. Como Noboa no puede dar respuestas a los crecientes y graves problemas nacionales, como el de la inseguridad, recurre a la judicialización de la política para desactivar posibles oposiciones. Así, pretende bloquear la participación en las próximas elecciones del 2027, las de gobiernos autónomos descentralizados, a varias autoridades locales, entre las que se destaca la del alcalde de Guayaquil @aquilesalvarez , y a partidos políticos, como la Revolución Ciudadana @RC5Oficial, la Unidad Popular @UnidadPopularE, Construye…
Ecuador cruza un umbral político de deterioro sistemático y cada vez más acelerado de su democracia. Hoy más que nunca es el momento de un gran Acuerdo Nacional para enfrentar la dictadura, teniendo como base la Constitución de Montecristi, dos veces ratificada de forma contundente en las urnas por el pueblo ecuatoriano.
LA UNIDAD ES EL CAMINO PARA FRENAR LA DICTADURA



Los vientos dictatoriales han recorrido el Ecuador desde que Alberto Acosta Espinosa renunció a la Presidencia de la Asamblea Constituyente y cobardemente dio “un paso al costado” y permitió que Rafael Correa se convierta en un virtual dictador del país.