Los comentarios y ataques dirigidos contra el movimiento indígena, concretamente la Confederación de Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), tras el anuncio del presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, de entregar la sede de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) a la “Universidad indígena” ponen en evidencia el nivel de violencia política latente que los sectores de poder mantienen contra todo espacio social y político de los sectores populares.

La crisis de UNASUR y la pluriversidad indígena ecuatoriana

 

A inicios de 1990, con el Inti Raymi, se visibilizó la presencia contundente de los pueblos y nacionalidades en todo el país. Con voz colectiva entraron pateando el tablero. Si hacemos un poco de memoria, valga la pena agradecer al movimiento indígena y campesino del Ecuador por la lucha importante para impedir la privatización de la Seguridad Social (que se dio en Perú y Colombia) o la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (que también firmaron nuestros vecinos).